Publicidad:
Logo de La Coctelera

jotatrujillo

1 Mayo 2008

TIEMPO VIVO.- MANOLO CARACOL

En estos días pasados en los que me he dedicado a la lectura, a la música y a poner en orden papeles y recuerdos, he vuelto a escuchar “cante jondo”, ese cante que “viene de razas lejanas, atravesando el cementerio de los años y las frondas de los vientos marchitos. Viene del primer llanto y el primer beso” (Gª Lorca dixit).

Solea, seguiriya, petenera, malagueña, fandangos, tarantas, todo los “palos” del flamenco, me han vuelto a visitar, tras de muchos años sin saber de ellos. Los he reconocido a pesar de su avanzada edad, porque, como todo lo autentico, sobrellevan con natural elegancia y autenticidad el peso de los días.

He recordado, entre otros muchos, a Manolo Caracol, con su voz antigua y con solera de vino viejo, embrujado con el duende que anida en los entresijos de la pena y que nos trasporta al dolor o a la alegría, con versos preñados de nostalgias.

Cuando hablo de Manolo Caracol, son dos los fogonazos que me vienen a la mente.

En cuanto al primero, no puedo precisar con exactitud la fecha, pero debió ser por el año 1.947 o 48. Lo recuerdo con la claridad que solo un niño puede grabar en su joven mente, cuando un hecho, entonces extraordinario, acaece.

Una tarde-noche de invierno. El que escribe, detrás del mostrador del bar familiar. Enfrente en un velador de frío mármol, una chiquilla de cara afilada y cobriza, de nariz un poco aguileña y con una rizada y negra mata de pelo, tiritando de frío calentaba sus manos con una taza de café (?) con leche humeante. Al otro lado del velador una mujer mayor de rasgos parecidos a la niña. Eran Lola Flores y su madre.

En el mostrador, Manolo Caracol y Emilio el Moro y "El del Bulto" (padre del "cantaor"), apuraban sus cafés y sus copas de coñac, mientras conversaban con mi padre, buen conocedor y aficionado activo del flamenco. De la fiesta que hubo en el bar, después de la función de noche de “Zambra”, no puedo hablaros, que a mi edad no me eran permitidos esos eventos.

Lo otro que siempre recuerdo cuando me nombran a Manolo Caracol, es a la anécdota que refiere García Lorca respecto a Pastora Pavón, la Niña de los Peines”.

Cuenta el poeta, que en cierta ocasión en una taberna, donde había gente de cierto postín y comprobada sensibilidad, la cantaora “jugaba con su voz de sombra, con voz de estaño fundido, pero nada. Era inútil. Los oyentes permanecían callados. Terminó de cantar y un hombre pequeñito, un chiquilicuatro, dijo en voz baja. “Viva Paris”.

La Niña de los Peines” se levantó como una loca, como una leona herida y se bebió de un trago un gran vaso de cazalla.

Y con la voz rota se puso a cantar. ¡Y como cantó!. Su voz, empobrecida de facultades y seguridades fue “un chorro de sangre digna por su dolor”. “Tuvo que desgarrar su voz, porque sabía que había gente que no pedía formas, sino tuétano de formas, música pura con el cuerpo sucinto para poder mantenerse en el aire”. En definitiva: duende.

Siempre que escucho a Manolo Caracol, lo sueño bebiéndose el vaso de cazalla, buscando dentro del fuego de su garganta, la veta segura del duende.

Es tarea difícil el poner un ejemplo de la calidad artística de un “cantaor” tan “largo”, tuvo grandes maestros de los que aprendió lar raíces de todos los palos.

Los dos ejemplos que pongo para que escuchéis, reflejan lo que ha sido Manolo Caracol para el cante. En el primero la pureza de la "saeta", donde el “cantaor” a solas con su voz y el compas de unos tambores y con la pena a flor de sentimiento, desgrana la belleza de esta oración que se clava en la noche con su afilada punta de dolor.

Y el segundo el romance “Carcelero, carcelero” , donde su yerno Arturo Pavón lo acompaña con la magia de su piano.

He escogido deliberadamente estos dos temas, para saber de la heterodoxia de este genio del flamenco, que fue el primero en acercar la orquesta al cante puro, haciéndolo mas asequible al gran publico, todo ello sin abdicar de las mas nobles y autenticas raíces de ese cante tan autentico y universal.

servido por jotatrujillo 6 comentarios compártelo favorito

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Mario Hidalga Redondo

Mario Hidalga Redondo dijo

Espléndido, Jota.He disfrutado leyéndote.
Cuando los gitanos llegan a España a finales del siglo XV, estaba el Romancero (tengo un relato para él, pero no me atrevo a ponerlo) en su apogeo. Los romances más populares eran, como muy bien sabes, cantados, y de ellos se derivan los de ahora. Y respecto a la música, es muy probable que surgiera y se mantenga en su estado actual por contacto con la alboreá y las soleares.
Hay un romancero gitano oculto, latente en la vigorosa tradición de esta raza y aunque no puede decirse que se haya perdido por completo, la realidad es que el romancero gitano se haya en trance de desaparecer.
Felicidades, amigo, me has animado. Voy a ponerme a Morente, que es innovador, como Caracol y Pavón, sin perder las raíces del hondo.
Un abrazo

1 Mayo 2008 | 11:18 AM

el-hombre-del-tibet

el-hombre-del-tibet dijo

Jota hoy vas dervichito a la yugular ¡a degüello! Como se suele decir vulgarmente ,palabras mayores las de este gitano ,no soy un gran entendido en la materia ,pero si te diré que mi padre era un gran admirador de este hombre y ,el si que entendía de flamenco y de pureza en dicho arte ,pero me gusta escucharlo ,ya que a parte de su arte, sus canciones siempre decían algo ,en la mayoría de ocasiones algo triste ,pero bueno según los entendidos en la materia el flamenco son quejios de un pueblo, por supuesto que ni decir tiene que después vienen sus alegrías, sus tangos etc.

Un abrazo amigo

1 Mayo 2008 | 01:56 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Bueno, Jotica, soy casi lega en la materia. Por eso me alegro de pasar por tu casa, porque siempre se aprende algo, y de la forma como lo cuentas, se hace ameno y muy cálido el aprendizaje. Eres un pozo de valiosas experiencias.
Lolita y la Faraona (creo que así era como le decían a la madre, verdad?) tuvieron hace muchísimos años un apartamento en Miami, que le vendí a un cliente mío, cuando empecé a trabajar en bienes raíces. Esas vueltas que da la vida, que te lleva a laborar en lo que nunca te imaginaste. Sin embargo, de todo se aprende. Un abrazo.

1 Mayo 2008 | 05:08 PM

superabuela

superabuela dijo

He de reconocer que el flamenco hasta hace unos pocos años no me gustaba. Recuerdo a mi padre, que era un gran amante del flamenco, decirme que cuando fuera mayor lo empezaria a entender, era cuestion de tiempo, yo en aquellos momentos pensaba que eso era imposible. <pero que razón tenia.

Gracias por tu aportación.

Besos.

Salud y Paz

2 Mayo 2008 | 03:59 PM

poinmasia

poinmasia dijo

¿Sabes lo que he pensado al escuchar los dos ejemplos que has puesto?:Cuando se tiene una voz y un sentimiento así, el acompañamiento es eso, acompañamiento, y se queda en su sitio, ya sea orguesta, guitarras o cualquier otro instrumento. ¡Qué bueno que alguien se preocupe de este gran arte!

4 Mayo 2008 | 07:23 PM

pepetxu

pepetxu dijo

De Manolo Caracol, mi padre que era un gran flamencólogo y cantaor aficionado, dijo alguna vez: "Caracol es el que mejor canta, sin saber cantar". Lo que qería decir es que, sin ser un cantaor "académico", echaba el sentimiento más profundo por la boca, le daba pellizcos al cante y te ponía los vellos de punta y, eso es el duende. Buen artículo de un Juan flamenco que no conocía.
Salud

4 Mayo 2008 | 08:59 PM

Escribe tu comentario





Sobre mí

Soy alguien que no quiere perderse en las sombras y trata de inventar colores

FIRMA POR LA SEPARACIÓN IGLESIAS - ESTADO

Amigos

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera