TIEMPO VIVO.- ENTRE LIMONES

La mayoría de las veces los libros se compran porque uno va en su busca movido por la fama del autor, el comentario de alguien al cual se le da la suficiente autoridad para seguir su consejo, el premio que lo avala, el ser de un autor ya consagrado del que siempre se espera calidad, o por la publicidad, esa celestina que nos tienta para nuevas aventuras.
Por el contario hay libros humildes, que extienden suplicantes sus manos ante nosotros esperando la limosna de ser leídos.
Eso me pasó con el último que he tenido en mis manos. Transportaba el carrito del supermercado ya con la extensa nota de la compra prácticamente terminada, cuando me topé con uno de esos módulos movibles en los que se exponen libros.
Entre un opulento surtido de voluminosos libros con letras brillantes y luminosas que hablaban de códigos, religiones antiguas, magos ingleses, pilares de tierra y catedrales, espías famosos y autores adictos a las ediciones millonarias, entre tanta pomposidad, asomaba humilde un libro de bolsillo, que una vez visto el titulo, el subtitulo y la refrescante imagen de su portada, me obligó a cogerlo de la mano y sacarlo de aquel anaquel, donde parecía estar de más.
Su titulo: “Entre limones”. El subtitulo: “Historia de un optimista”. Su autor: “Chris Stewart”.
Nada que no sea esa casi humanitaria acción de elegir entre tanta pomposidad, justifica su elección, pero después compruebas que ese librito que ahora es tuyo, va por su 15ª edición y lo que es mas importante: la propia sencillez de su ensamblaje, el calor de la verdad de las cosas pequeñas, la belleza de la naturaleza cuando es vista con amor y un lenguaje autentico y certero, hace que pese a lo sencillo de la trama, te enganche desde la primera a la última hoja. Hablaba de la trama de esta novela, pero no hay tal. Es simplemente la relación de hechos del autor, que una vez que deja de tocar la batería del conocido y mítico grupo Génesis, decide recorrer mundo y acaba comprando un cortijo: “El Velero”, en Las Alpujarras granadinas.
Solo imaginar el choque entre esa manera de ser muy New Age y la retranca de siglos de unos campesinos que solo saben de costumbres y modos arcaicos, pero que no suelen equivocarse con ese conocimiento telúrico de los acontecimientos.
El autor sigue viviendo en Las Alpujarras, con su mujer y una hija ya nacida en la serranía granadina, en un mundo difícil, pero idílico que ahora no cambiaría por nada.
Os transcribo unos párrafos:
“Siguiendo el ejemplo de nuestros vecinos, nos pusimos a recoger nuestra primera cosecha de aceitunas, vareando los frutos maduros con largos palos y recogiéndolos en redes extendidas bajo los árboles.
Un auténtico recolector de aceituna consigue derribar con la vara hasta el último fruto del árbol e incluso, si hace falta, arriesga el pellejo mientras avanza cautelosamente por una rama delgadísima para golpear una única aceituna recalcitrante. Nosotros no llegábamos a esos niveles tan rigurosos o y nos arriesgamos a perder el respeto de la gente dejando varios kilos de aceitunas colgando de las ramas más difíciles.. Pero una de las ventajas de vivir en un lugar tan remoto como El Velero es que son pocas las personas que pasan por ahí, y te puedes permitir hacer alguna que otra chapuza de vez en cuando.”
He sabido que hay una segunda parte de la peripecia de Chris Stewart. Me haré con ella para saber de las andanzas de esta particular familia.








pepetxu dijo
Desde Gerard Brennan, hasta Chris Stewart, pasando por una reencarnación de Dalai Lama, siempre ha habido un incesante "chorreillo" de personajes más o menos ilustres por los blancos pueblos de Las Alpujarras. Algo debe tener aquello (aparte del jamón de Trevelez) cuando actúa como un imán sobre las personas. Yo que he tenido la suerte de haberme escapado por allí siempre que he podido, doy fe de ello. Comprendo que se queden por la comarca alpujarreña las personas que, como Chris y familia recalan por allí, por el motivo que sea. Si uno pudiera, también lo haría sin pensarlo.
Tomo nota de tu recomendación literaria.
Salud
8 Mayo 2008 | 10:58 PM