LA INTOLERANCIA, OTRO DAÑO COLATERAL DE LA CRISIS

Me he entretenido en leer el Informe Raxen especial 2.008, elaborado por Movimiento contra la Intolerancia, donde se recogen cerca de 230 casos de xenofobia y violencia ultra en toda España.
Si tenéis curiosidad os invito a que veáis los casos pormenorizados por regiones y sintáis la misma tristeza que yo, al comprobar los feos manchones de odio con la que se muestra esta España que según el Eurobarómetro no es intolerante.
Esta Comunidad Valenciana donde vivo, tiene el amargo y triste honor de ser la que mayor número de casos de xenofobia, racismo o simple odio, dentro del Estado español.
Y lo grave del asunto es que los partidos políticos (¿) que apoyan y dan cobertura a esta nueva manada de animales “incerebrados” que campan a sus anchas, organizan manifestaciones, promueven conciertos y dan conferencias, actos todos que tienen un denominador común: al final recogen sus bates, lustran sus botas, ponen de acuerdo a sus dos neuronas y se dan un paseo por algún barrio marginal, para iniciar la caza del morito o del diferente.
¡Y las autoridades lo permiten! Como si una democracia digna pudiera permitir esta ilegalidad que pretende volver a tiempos de alambradas, hornos y pijamas de rayas.
Cada vez que se hace una encuesta en nuestro país, todos a una presumimos de no ser racistas, pero yo os invito a que leáis los comentarios a cualquier noticia sobre este asunto en los diarios digitales y comprobéis las muchas y variadas barbaridades que se dicen en contra de los que son diferentes.
Mucha culpa de ello la tienen y han tenido esos políticos insensatos que no han dudado en vincular inmigración y delincuencia, buscando con ello el beneplácito y el voto de los que presumen de cristianos, pero tienen el alma tan negra como sus falsas corbatas de duelo o sus botas negras de betún.
De esas personas que se rapan la cabeza porque no saben para que otra cosa puede servir.
Culpa también de los indignos empresarios que los han utilizado como si fuesen auténticos esclavos, aumentando sus ingresos, gracias a pagar sueldos de vergüenza y ahora que vienen maldadas, se olvidan de ellos y con lágrimas de cocodrilo piden al papa estado que les ayude.
Y por di fuese poco, hasta esa institución del estado que anacrónicamente existe y se perpetua por designio divino, sin que nuestra voluntad de pueblo soberano lo decida, esa familia que vive y reina gracias a los impuestos de todos los españoles, saca la lengua a pasear cuando mejor hubiese estado callada. De esa postiza institución hay quien se permite juzgar a los distintos, dando munición a esa caterva de energúmenos que saben aprovecharse de los fallos de la democracia para justificar sus consignas.
Dice el informe del que os hablo que “vivimos un serio rebrote de acciones neofascistas en España”.
La crisis les ha dado a estos salvajes un nuevo argumento: puestos a buscar culpables lo mejor es no mirar hacia arriba, por si nos encontramos con algún papá, tío o pariente cercano que revolotea por los despachos donde el poder y el dinero son lo único que importa.
Miremos hacia esos desgraciados, esos” moritos”, esos “sudacas”, esos “rumanos-comunistas” que han venido a quitarnos los puestos de trabajo.
Esos “donnadies” que han venido a quitarle la plaza escolar a alguien que desde luego no es de los suyos, ya que los suyos están a buen resguardo en caros colegios de curas. (Son muy cristianos)
Ellos no saben de superávit en la Seguridad Social gracias a sus trabajos, ni quieren saber que viene a ocupar loas trabajos que nadie quiere. Eso les haría pensar y desgraciadamente eso es algo para lo que no están preparados.
No nos damos cuenta pero son cada vez más y están ahí mismo. A la vuelta de este post. Con sus navajas abiertas, con sus cruces gamadas, con sus bates y sus cadenas, con sus botas negras como sus almas, con sus anabolizantes y sus canciones trasnochadas y con su odio impropio de quien tiene una vida por vivir, dejando a los demás que también la vivan.
Se que es trabajo baldío, que no son capaces de pensar mas allá de lo que significa una consigna, pero yo le pediría que trataran de luchar contra la intolerancia con el respeto, la comprensión y el ponerse en el lugar del diferente.
Y a los que les azuzan, a los que les comprenden, a los tibios que dejan hacer, a lo que sacan réditos políticos, a los que son capaces de sembrar el odio entre los futuros ciudadanos, prohibiendo que sus hijos se sienten a aprender al lado de un niño de color o un gitano, a esos quitarles la palabra, señalarles con el dedo, enseñarles con nuestro comportamiento que esa violencia de la que hacen gala es la palpable demostración de su propia incompetencia, de su alicorta sensibilidad.
Decirles que todos necesitamos de todos. Hasta ellos. Bueno, ellos más, porque nosotros no necesitamos quien nos redima del terrible pecado de no saber convivir.













eltioantonio dijo
Querido Amigo:
Un magistral post. No tengo palabras para el grupo de personas que se pueden dedicar a dichas practicas, pero recuerda, que la ignorancia va de la mano con éstos hechos. La falta de educación o mal fundada.
El detalle de los comentarios en los diarios digitales es de no olvidar y peor aún que los moderadores los permitan.
Sin mucho más que decir, pero mucho que sentir, me despido con pena. Pero de la ingorancia de muchos viven unos pocos.
Un abrazo.
Antonio
2 Noviembre 2008 | 07:03 PM