Otra vez el verso (IV)
Se le salen las notas de las líneas, y eso es un fastidio. Porque si no la pones justo en su sitio no es un "Sol", sino un "La". Resignado, coje la grabadora y comienza a grabar, gorgojeando, la infame melodía que pulula por su cabeza. No le gusta, pero de algo servirá en alguna ocasión. Procede guardarla. En estos días, no se debe tirar nada. Suficiente ha tirado ya.
"El recorrido de los sentimientos". Mal nombre para una pieza difícil, de arquitectura compleja, una mierda que algún día (de estos) aparecerá reseñada por algún snob como obra maestra. Siempre son buenos con él, no sabe porqué, pero les ha caído en gracia, a los críticos. Pero todo le suena igual. Tiene una extraña capacidad para causar un gran impacto en todos los jilipollas que se cruzan en su camino. En alguna ocasión se ha consolado pensando que es el hecho de despertar su admiración lo que hace que comience a verlos como estúpidos, por alguna especie de oscuro mecanismo psicotonto - no comprende la palabra autocompasión sustituyendo a la autoflagelación -... pero no: son estúpidos de antes, y es ése el motivo de que le admiren. En definitiva, que "El recorrido de los sentimientos" o "Sentimientos con recorrido" es un mal título, aunque un buen hecho. Al fin y al cabo, quiere cantar a algo cierto, pero lo único que le parece cierto ahora es lo que gritan sus desbocadas hormonas.
"Me preparo para no hacer nada,
para soltar estufidos
para resultar impactante,
para andar sobre sus ojos
como un santo sobre el agua.
Pero luego la veo,
amigo mío
y sólo acierto
a pensar que la quiero."
Siempre has odiado titular. Odiabas poner un título hasta el punto de ponerte a recopilar, a seleccionar metódicamente tus escritos, y poner en lo alto signos de puntuación enmarcados por paréntesis. O números. Pero no, eso como último recurso. Los números son también títulos.
Se mesa el pelo, se lo recoge en una cola. Se acerca el vaso de agua, levantándose ligeramente de la silla. Así no tendrá que volver a levantarse. Se mira en el espejo de solslayo: su pelo está bien, muy bien. Parece Luis Cobos en la silla eléctrica. Perfecto. Recita unos versillos mejores que los suyos, o no, no se siente capaz de distinguir lo bueno de lo malo. Es un lector ávido y compulsivo incapaz de diferenciar lo que es bueno de lo que no lo es. A veces está convencido de que todo es igualmente válido. Pero la mayor parte del tiempo no. Parezco Luis Cobos en la silla eléctrica.
En la tele, su hija está viendo una película porno que tenía guardada por ahí. No le hace gracia que su hija vea películas porno con su novia cuando él está en casa. Manda huevos lo que tiene ser músico, bohemio y jipi de mierda, se dice a sí mismo, y lo que tienes que aguantar para no ensuciarte los chakras. Un día le voy a pegar una patada al deuvedé.
En la peli, Mozart agita los brazos dirigiendo una mamada como si fuese una orquesta, canturreando tirurí, tirurí, tirurí-tú-tá. Le gustaría saber cómo follaba Mozart, en realidad.


tocuadrao dijo
en realidad y en verdad que esto no ha de estar mal para aquellos a quienes pueda gustar
pero está mu mal escrito, pa mi gusto, y lo que dice no me emociona
en fin
como un jarrai bailando esa del sueño de morfeo que sha puesto ahora de moda
12 Diciembre 2005 | 02:27 PM