De vez en cuando toca escribir. Otros ratos, toca vivir. A mi alrededor todo sucede muy rápido. No demasiado, desde luego, pero sí tan ligero que hay que cambiar el modo de actuar. Ser reflexivo en exceso puede ser letal según las circunstancias. A veces, la decisión tomada será la mejor simplemente porque no quedó tiempo para pensar en otra. ...
Hay encuentros que se hacen esperar. Al final son como reencuentros con una parte de la historia reciente de uno mismo. Quizá se deba a que cambiar textos, confidencias, risas y deseos nos acerca de un modo más íntimo que el del roce cotidiano ocasional. ¿Dónde será? ¿Cómo será?
Mmmm esto estaba guardado por ahí: Si retornases de tu larga ausencia, te regalaría un masaje. Por ser el primero en mucho tiempo, sería prudente. Apagaría la luz, por tu recato. Apenas una velita para distinguir tu silueta junto a mí... casi sin verte. Tímido, te desabrocharía la camisa desde atrás, sin mirar, sin rozar apenas los botones. N...
Lo malo de jugar a domador con el corazón de uno mismo es que, al final, siempre bajas la guardia. Y entonces la fiera se revuelve y te lanza un bocado de aupa. Es en esos momentos cuando la vida se convierte en duda, en mapa sin leyendas, en lente miope. Y todo da vértigo. Y mira que sólo es una gota, un pedazo minúsculo de materia en el conju...