Marxismo Carnal
Me he convertido en un ser descomunal; irreverente ante tanta injusticia y vulgaridad, proveniente de ésta sociedad tan palurda. Saldré a jugar con la nieve, me revolcaré en sueños; incineraré mis llagas; cantaré con amor y desasosiego. Es mi zamba, tu zamba, nuestro canto a la exención; un llamado al romper las cadenas; esas que nos atan al vals del hambre. Te veo tan sublime, que mis aires libertarios fluyen por doquier. Yo, al igual que Rimbaud, siento a la Belleza en mis piernas, pero a diferencia de él, no la insulto, al contrario –le hago el amor- ... ¡derroquemos el libido neoliberalista! Igualdad pulposa tanto para ti, como para mí.
Viajo por mi Europa mental, por mis hedonísticos desiertos Africanos, por las taciturnas cordilleras Andinas de mi alma y finalmente por mis abstractos riachuelos Amazónicos de ajetreo existencial. El proletariado agoniza y los burgueses brindan con agua estancada. Pero heme ahí, cuan furtivo cazador, distribuyendo equitativamente ese capital carniforme y antagónico, causante del vil conflicto que conlleva las masas a herirse entre si. Termina, pues, este manifiesto bolchevique y libídine. ¡Patria o lascivia!
Juan E. Villegas
Xabier dijo
Me gustó mucho este texto. Buena prosa poética y esa dosis de apasionamiento, que con la lucidez no alcanza.
21 Septiembre 2005 | 05:10 PM