Sin Epíteto
Si la piedra brillase,
Almudena me drogaría,
Y en medio de látigos,
Mi risa lacerada despertaría, hambrienta.
Pero ésta engulle tinieblas,
Mese el púlpito y lima la rabia,
Y yo me elevo, perplejo
Y derrumbo la libido, con estilo.
Boas silentes que rondan,
Escupen y luego se atragantan
Y yo tartamudeo, con mi disfraz,
E ingiero kerosene, ¡poema falaz!
Aves mortíferas, saetas carnales,
Sadismo hecho vida;
Desde la Pampa hasta Laos,
Lloriquean los dioses, macilentos, ¡ebrios!
Piedras, boas y aves,
Todas, bardas, videntes,
Borrachas y bohemias,
Entre papel y polilla, el oasis resurge.
Juan E. Villegas