Juan Pablo II, tres años
Hace ya tres años de la muerte del Papa Juan Pablo II. Es difícil saber como pasará a la historia Juan Pablo II. Tiene en la balanza pequeños aciertos y gravísimos errores. Por una parte Juan Pablo II podría pasar a la historia como un Papa reaccionario, negativo para la sociedad, podría pasar a la historia como el Papa que persiguió a los teólogos de la liberación cuyo único pecado fue comprometerse con los pobres, el Papa que no quiso ni escuchar a Monseñor Romero cuando este viajo hasta Roma para explicarle la situación de persecución que vivía la Iglesia en la dictadura militar de El Salvador, cuando Monseñor Romero le enseño una foto del padre Octavio Ortiz con la cara completamente machada por sus asesinos, Juan Pablo II culpó al padre Octavio Ortiz de la suerte que él mismo corrió. También podría pasar como la persona fría, que cuando recibió la visita del Premio Novel de la Paz, Pérez Esquivel, que le traía documentos sobre la dictadura en argentina, lo que hizo fue fríamente llamarle a que se preocupe por los niños desaparecidos en las dictaduras comunista del Esta y no en la dictadura Argentina (que parecía no molestarle mucho al Papa).
También puede pasar a la historia como el Papa que machacó por completo el Concilio Vaticano II, el Papa que paralizó todas las reformas, que intervino con mano dura en la Compañía de Jesús y le hizo la vida imposible al Padre Pedro Arrupe. Podrá pasar como el Papa que fue cortando la cabeza uno a uno a los teólogos más importantes del Concilio Vaticano II, incluido Hans Küng. El Papa Juan Pablo II puede pasar a la historia como el Papa que frustro las esperanzas en reformas internas en la Iglesia en aspectos como la estructura jerárquica, el sacerdocio femenino o la liturgia.
El Papa Juan Pablo II puede pasar a la historia como el eterno rival del comunismo, el colega de Reagan (uno de los presidentes más genocidas de los EE.UU.), como uno de los artífices de la actual hegemonía del neoliberalismo, que es la causante de que hoy haya menos ricos más ricos y más pobres más pobres aún. Puede pasar a la historia como el Papa que abrazó al asesino de Monseñor Romero, el Papa que hizo un viaje estratégico a Nicaragua para hundir no solo la revolución sino el compromiso social de la Iglesia en ese país, puede pasar a la historia como el Papa que estrechó la mano a Pinochet y como el Papa que puso por delante a los políticos neoliberales que a los propios católicos.
Pero por otra parte Juan Pablo II también puede pasar a la historia como un Papa que durante su formación lucho contra el nazismo. Un Papa que vivió y resistió a la dictadura comunista. Un Papa que lucho por la paz en el mundo y que lucho contra la sociedad del consumo, más tarde también contra lo que él llamaría “el capitalismo salvaje”. Puede pasar a la historia como el Papa que se opuso a la Guerra de Irak, como el Papa que unía a los pueblos, el Papa de la gran capacidad de convocatoria, el Papa viajero y mediatico. Puede pasar a la historia como el Papa opuesto a la Deuda Externa y como el Papa que se opuso también al bloqueo económico impuesto a Cuba. El Papa Juan Pablo II puede pasar también a la historia como el Papa que pidió a los obispos brasileños que reactivaran la Teología de la Liberación porque esta era necesaria en América Latina, tan pobre por tantos años de neoliberalismo.
Sin duda la figura de Juan Pablo II es grande para la historia, aunque para mi ni es San Juan Pablo II ni es Juan Pablo II el Magno. Los sentimientos que Juan Pablo II levanta en mí no son los de devoción, ni siquiera los de un mínimo interés. No creo que una persona con tantos seguidores, a veces tan incondicionales, como es Juan Pablo II, no necesita de mi apoyo ni de mi devoción, ya tiene un buen rebaño para ello en el que yo no entró, porque no me siento a gusto allí.
Yo prefiero hacer un análisis serio de que significa para mí Juan Pablo II. Para mí Juan Pablo II fue un Papa muy popular y carismático, muy mediático. Pero eso a mí no me dice nada en absoluto. Soy incapaz, y tengo que decirlo sin vergüenza alguna y con mucha sinceridad, que Juan Pablo II es una figura que no me dice nada en absoluto. Él reunía masas inmensas de personas, ¿Era capaz de ver en ellas a Dios? Nunca que yo sepa. Para Juan Pablo II esas personas que reunía tenían que ver a Dios a través de él, y alguien con ese pensamiento no encaja en mis necesidades como cristianos, Mesías ya hubo muchos en la historia y sigue habiendo mucho liderazgo mesiánico por desgracia.
Juan Pablo II no creía en las personas, ni creía en las personas como sujetos históricos de liberación ni como figuras capaces de plasmar a Dios en el mundo, no los veía como algo con salvación. Por desgracia, para Juan Pablo II solo había Dios, y el portavoz de Dios era el Papa, él mismo. Por eso era autoritario, por eso le importaba un carajo una teología que decía que Dios estaba en los pobres, por eso jamás se pudo entender con una persona que supo ver el lado positivo del mundo y de las personas (hablo de Pedro Arrupe).
Juan Pablo II fue una persona sin fe en la humanidad y sin fe en el dialogo. Juan Pablo II se pasó toda su vida combatiendo, primero el nazismo, luego el comunismo, luego la sociedad del consumo, el aborto y los matrimonios homosexuales. Jamás dialogo, siempre busco un enemigo, un enemigo de la Iglesia al que enfrentarse y era de esperar que eso hiciera que no se entendiese con una teologia que se basaba en el dialogo con los pobres, el solo lo pudo ver como un ataque a los ricos y como un comunismo al que atacar. No pudo entender a Pedro Arrupe que dialogaba con marxistas, con ateos, con todos los que Juan Pablo II no quería tratar absolutamente nada, pues eran enemigos de la Iglesia. Una mentalidad nefasta que para la Iglesia desde luego no pudo traer nada nuevo. Aciertos hubo, no lo voy a negar y los celebro con mucho gozo, alguna vez los menciono en mi blog, pero en general el papado de Juan Pablo II me parece que es más lo que algunos quieren que sea que lo que fue de verdad. No fue un testimonio, sino que fue una administración de bandazos, sin unos principios claros, donde primo las modas políticas y lo burocratismos sobre el verdadero cristianismo.
Pero no seré yo el que juzgue a Juan Pablo II, eso tendrá que hacerlo el catolicismo. Y cuando digo el catolicismo no me refiero a los dicasterios, ni a los obispos y cardenales, tampoco a lo que diga el actual Papa (que como Cardenal fue su mano derecha), tampoco me refiero a la canonización que se le pueda dar, cuando digo el catolicismo me refiero a los católicos de verdad, a los católicos de la calle, a los pueblos católicos. Habrá que ver que juicio emiten de una persona tan grande para el Siglo XX, desde luego, no es un juicio fácil que se pueda abordar en un simple post de la coctelera o en un artículo..., igual que no eran juicios fáciles los que Roma hizo en raquíticas notificaciones a importantes y doctísimos teólogos de la Iglesia Católica que se vieron marginados de esta por ir a contrapelo del que mandaba. Intentaremos no cometer el mismo error de Juan Pablo II.
Pedro Antonio Sánchez Prieto
Gregorio Mascaraque Peño dijo
Hola, buenos días.
¡Decir que Juan Pablo II no le importaban las personas, no tenía humanidad! Que falsedad y que juicio tan destructivo, por Dios.
La verdad, un comentario así sería difícil de encontrar en agnósticos o ateos que sin embargo son mucho más respetuosos con alguien que ha dado tanto a tanta gente. Aunque sin duda a usted le importarán los que cree que son "suyos", los teólogos de la liberación, los comunistas que le critican (¿ha leído la encíclica sobre justicia social del Papa?) que tantos a quiénes nos ha hecho felices... Claro que también DEFENDÍA LA VERDAD QUE EMANA DEL EVANGELIO Y DEL MAGISTERIO y eso parece que no le gusta mucho. Porque hay UNA VERDAD : JESUCRISTO ("YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA") y no muchas o las que convenga según las ideas políticas. Es muy fácil decir "no hay verdad absoluta" y presentarse cómo el más tolerante del mundo y dejar a los demás con la etiqueta de retrógados, "reaccionarios" (como califica a JPII), integristas y demás.
Se puede decir que ha tenido algunos errores pero ese JUICIO PERSONAL TAN NEGATIVO es muy difícilmente justificable con tantísimos hechos que hablan bien de su persona.
Seguro que Juan Pablo II trataba de ver a Cristo en muchos y se preocupaba por las personas y las situaciones sociales de todos los países a los que visitó. Si crees que buscaba protagonismo antes que nada.... ¡qué poco le conoces y sin embargo te permites esos juicios sobre él! Debería bastarte ver sus últimos años, ver como llevaba la cruz de su enfermedad, ver cómo se quedó sin palabras y quería hablar y estar presente de alguna manera, ver como murió...
Se pueden tener ciertas sensibilidades y carismas más acusados pero no descalificar así al Papa de la Iglesia a quién dice amar. Eso no es crítica constructiva, es CRÍTICA SUPERDESTRUCTIVA.
Claro que usted se define como de "izquierdas" antes que cristiano. Me parece que usted habla y actúa mucho más político que como alguien de fe. Si no cree en mucho del Magisterio de la Iglesia está en su derecho pero, si es cierto que ama a la Iglesia (cosa que dudo mucho a raíz de sus comentarios, yo diría que ama a alguna parte de ella que le es más afín y a la que curiosamente no le importa saltarse el Magisterio de 20 siglos) antes de criticar de esa manera a alguien tan santo (sí, sí, santo) preocúpese antes de conocer mucho mejor a esa persona tan significativa de la misma. Y antes de criticar al Magisterio en temas fundamentales (como deduzco que hará por bastantes de sus frases) y de defender una verdad cristiana distinta a la heredada de Cristo y transmitida (con sus múltiples purificaciones) a lo largo de 20 siglos, déle muchas vueltas (si se ama no se puede criticar a la primera y quizá tampoco a la segunda) y trate de comprender cómo se ha elaborado y a qué verdades de fe responde y verá que no hay contradicción. Otra cosa es como se haya aplicado en la Historia; que habrá errores pero han sido mucho más los aciertos. Tenga por seguro que los derechos individuales de la persona y la concepción sagrada de la misma tienen en el cristianismo (es decir, en la Iglesia y en su Magisterio)
Si le importa mucho más el juicio de ateos o agnósticos o gente que no puede entender el cristianismo porque no tiene fe que el juicio de la Iglesia sobre alguien determinado allá usted. Me parece una postura directamente anticatólica.
Es usted libre de ser de "izquierdas" (habría mucho que hablar sobre la "izquierda" y la "derecha" hoy y si tiene realmente sentido hablar así, pero en fin) antes que católico, como me parece que se define en el blog y así piensa y actúa. Pero sepa que con total seguridad la fe en Jesucristo está muy por encima de la adscripción política y pide una adhesión a Él en persona (y a la Iglesia que Él fundó) mucho antes que a cualquier sistema de pensamiento o de acción política.
Ahora usted podrá saber y comprobar a poco que se informe que pocas ideologías tan destructivas para el hombre (creyente y no creyente) que el comunismo o el socialismo que sea un comunismo "edulcorado". ¿No le dice nada la vida en la URSS y sus múltiples asesinatos, etc. etc.? ¿Ni la vida en los antigüos países satélites de la URSS? ¿Ni la falta de derechos individuales en Cuba ahora? Por definición el comunismo coloca al Estado antes que la persona y niega toda dimensión sagrada y espiritual en la misma con lo que es totalmente contrario al cristianismo. Quiero ayudarle por si no lo sabe. Por lo que dice tampoco le dirá nada que Juan Pablo II haya luchado arriesgando su propia vida contra el nazismo en su país natal y tampoco que haya sido un bastión imprescindible para la caída del comunismo, un hecho que hay que celebrar por el bien de todas las personas.
Yo me defino como católico convencido y orante que no ama a la Iglesia todo lo que debiera pero que ha encontrado en JESUCRISTO y su CAMINO, VERDAD Y VIDA presente en la Iglesia por medio del ESPÍRITU (podría estarlo mucho más, sí) LA FELICIDAD. Y también me he unido a Jesucristo muchas veces a través de los católicos (obispos, curas, religiosos y laicos) que Él ha puesto en mi vida. Y más que nadie de éstos, JUAN PABLO II ME HA HECHO FELIZ Y HA AUMENTADO PROFUNDAMENTE MI FE EN JESUCRISTO. Lo de "derechas" e "izquierdas" es algo totalmente secundario... Unas veces (las más hoy en día) pareceré de "derechas" y otras de "izquierdas". Eso sí que no me debe importar y no me importa. El cristianismo es antes que nada un acontecimiento (con origen, razón y fundamento en la vida, muerte y resurrección de una persona, JESUCRISTO) que excede con mucho los sistemas de pensamiento humanos; es decir, es mucho más que un sistema de pensamiento. Y sí puede haber un sistema de pensamiento cristiano como consecuencia del cristianismo pero que desde luego legítimamente nadie puede encasillar en "izquierda" o "derecha".
Y en la Iglesia hay muchos carismas. Y como una persona es muy limitada y evidentemente no los puede abarcar no todos van a trabajar por los pobres ni todos van a ser religiosos de clausura. Ni todos van a ser padres de familia ni todos consagrados. Ni todos de vida más activa ni todos de vida más contemplativa. Ni todos defender la fe en el estudio y difusión de la teología y el humanismo cristiano ni todos dedicarse a los que menos tienen. Ni todos profetas ni todos misioneros. Podría seguir mucho más. Si no entendemos esto a raíz de las palabras de Jesucristo, de la vivencia de los apóstoles, de San Pablo y de la Historia de la Iglesia apaga y vámonos.
Tiene 18 años dice. Así se entiende más como puede escribir juicios tan atrevidos y presentarlos como objetivos. Mucho tiempo por delante para sobre todo conocer y así amar mucho más a la Iglesia y a quiénes estamos en ella. Y para callar, conocer e informarse (también de Historia)antes de escribir juicios tan falsos.
No sé si tendrá comentarios "objetivos y calmados". Desde luego éste me juego la cabeza a que no lo es.
Un saludo cordial.
Grego.
7 Abril 2008 | 10:46 AM