EL TERCER OJO (AJNA)

KARLAMORHART
La enseñanaza mística Oriental desde hace tiempo ha venido proporcionandonos información sobre lo que representa el tercer Ojo, dándos explicaciones de lo que encierra y el por qué en el tiempo presente muchos seres han perdido ese potencial que tiene.
Lo cierto que al indagar sobre ello se encuentraen unmanuscrito sánscrito del siglo XVI a. C. se decía que el tercer ojo otorga al ser humano la sabiduría divina, brillante como la luz del sol y de todas las estrellas del firmamento. Herófilo, anatomista griego del siglo IV a. C., decía a su vez que el tercer ojo regula el fluido del pensamiento. Los viejos textos ocultistas mencionaron el tercer ojo, y lo relacionaron con la sede de la segunda visión y de algunos poderes psíquicos, como la clarividencia, además del poder de la meditación.
En un congreso celebrado en 1978 en Jerusalén se definió el papel de este tercer ojo, del cual había dicho Descartes que es la sede del alma, por estar localizada en el cerebro, y que podía ser controlado por los mensajes recibidos a través de los ojos. Antes, se había dicho en la India que los chakras muestran al tercer ojo como puerta por la cual el cuerpo astral puede abandonar a voluntad el cuerpo físico. En realidad, se dijo en el congreso de Jerusalén, el tercer ojo debe ser llamado glándula pineal, aunque su nombre correcto sea epífisis. Se encuentra detrás de los ojos, a la altura de las cejas, y recibe este nombre de pineal por su forma de piñón.
Se creía antaño que la glándula pineal –o tercer ojo- era un órgano atrofiado en los mamíferos. Sin embargo, algunos lagartos poseen ese tercer ojo, cuya función es sumamente compleja. En las ranas la glándula pineal es sensible a la luz y actúa como un verdadero tercer ojo, que convierte en impulsos eléctricos la energía luminosa, según descubrió el alemán Eberhardt Dodt. Se ha comprobado asimismo que influye en los cambios de color de ciertos animales –pulpos y camaleones entre otros-, y también señala el momento de aparearse: los rayos solares les informan de ello, de acuerdo con su inclinación y su duración, y la glándula reacciona secretando hormonas que agilizan la actividad sexual.
En 1958, el Dr. Aaron Lerner aísla una hormona secretada por la glándula pineal: la melatonina, que controla a su vez la producción de melanina, pigmento que da color a la piel y el cabello. A su vez, esta melatonina produce una sustancia química conocida como serotonina, que abunda en algunas frutas como plátanos ciruelas e higos. Con justa razón, Buda solía tomara asiento a la sombra del bo, o higuera que crece en la India, árbol al que los orientes han mirado siempre como el árbol de la sabiduría.
Cuando la secreción de serotonina es normal, el cerebro funciona correctamente. Si falta, se sufren alucinaciones. Algunas drogas destruyen o reducen la producción de serotonina. Surgen entonces desequilibrios mentales que conducen a la locura, o acaso a la aparición de ciertos fenómenos paranormales.
La luz influye en la serotonina
La luz limita la secreción de melatonina en la glándula pineal, conduce a estados depresivos y hace sentir más intensamente la fatiga y el estado de alerta. No es la luz lo que acciona el mecanismo de secreción de melatonina, sino la oscuridad, la cual regula también la actividad biológica de los seres humanos. Puesto que el nivel de melatonina es más alto en invierno que en verano, la glándula pineal determina los estados de ánimo. La luz solar vuelve optimistas y el invierno melancólicos. Los cambios en el ritmo biológico, como sucede en los vuelos largos, se deben a la variación en la secreción de melatonina. Si los excesos mentales son más frecuentes en los países septentrionales que en los ricos de sol, se atribuye al exceso de melatonina acumulada en las noches de inviernos.
Es decir, que la luz influye en los ciclos reproductivos, en el sueño y en los niveles de actividad, además de regular el reloj biológico. Y en estas propiedades de la luz se ha inspirado cierta terapia. Por ejemplo, la luz fluorescente reduce la tasa de melatonina en la sangre, así como los colores parecen curar diversos males: los baños de luz azul benefician a los recién nacidos, así como la luz ultravioleta trata la psoriasis y ayuda al tratamientos de ciertas leucemia y al sistema de inmunidad. La luz infrarroja colabora en la curación de lesiones musculares y óseas y otros colores influyen en la presión sanguínea, el pulso, la respiración y la actividad cerebral, porque actúan sobre la secreción de estas hormonas.
Por otra parte, la energía electromagnética de los colores –que son ondas después de todo- actúa sobre las glándulas pituitaria y pineal, y sobre el hipotálamo reguladores del sistema endocrino.
Otras curiosidades debidas al tercer ojo
Es cacao es rico en magnesio, pero también es feniletilamina, la anfetamina del amor. Contiene además una molécula que, una vez transformada en el organismo, conduce a la síntesis de la serotonina. La serotonina representa un papel esencial en el humor de una persona y disminuye considerablemente en quienes se sienten deprimidos. Comer chocolate ayuda a mantenerse de buen humor y a practicar con asiduidad los goces del amor. Pero tiene un serio inconveniente: abusar de él puede hacer daño a quienes sufren del hígado.
John Ferastrom de la Escuela de Medicina de la universidad de Pittsburgh, decía que la serotonina, uno de los neurotransmisores requeridos por el cerebro, necesita del aminoácido triptofán para trabajar. Aunque este triptofán se encuentra presente en las proteínas, el organismo ha de consumir carbohidratos para que el cerebro pueda producir serotonina. Esta hormona aporta al organismo, entre otras cosas, serenidad, propensión al sueño y resistencia al dolor. Es por esta razón que el azúcar tiene un efecto calmante. En algunas prisiones se da a los reclusos una dieta más rica en glucosa, para que mantengan tranquilos.
El tercer ojo es universal. En la tradición de la India es jnana-chaksu, el ojo de la sabiduría, la sede del antar-guru, o 'maestro interior'. En el arte Budista, éste se representa como una joya en la frente de los buddhas. Y en palabras de los Evangelios,
La luz del cuerpo es el ojo: si, pues, tu ojo estuviere sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz.
Mateo 6:22
El tercer ojo, en esencia, es el portal a los mundos interiores. Los Upanishads describen al ser humano como una ciudad de diez puertas. Nueve puertas (ojos, orificios nasales, oídos, boca, uretra, ano) llevan al mundo exterior. La décima puerta, se abre hacia los mundos interiores: el espectro en su totalidad de los niveles de consciencia.
Los monjes tibetanos hablaban, y aún lo hacen hoy en día, de un tercer ojo, situado aproximadamente en el centro del cerebro y entre los ojos, que había sido el centro de la clarividencia y de la intuición, y que en el decurso de los tiempos se había ido atrofiando, por lo que era necesaria su recuperación. Posteriormente se asociaría este tercer ojo con la glándula pineal.
La existencia de la epífisis o pineal se conoce desde hace más de 2000 años. Galeno en el siglo II, escribió que a los anatómicos griegos le había llamado la atención la situación particular de dicha glándula, concluyendo que servía de válvula para regular el flujo del pensamiento, que se creía almacenado en los ventrículos laterales del cerebro.
Descartes, en el siglo XVII, expresó su creencia que la pineal era la sede del alma racional. Para él, las sensaciones percibidas por los ojos llegarían a la pineal, de la que partirían hacia los músculos, los cuales producirían las respuestas adecuadas. Los estudios modernos demuestran en éste, como en otros aspectos de su pensamiento, la gran intuición del filósofo
El nombre pineal se debe a su forma, semejante a una piña, siendo su tamaño aproximado el de un guisante. Pesa una media de 173 miligramos, oscilando según las personas entre los 41 y 804 miligramos.
Las pineales recogidas en autopsias, pesan en el hombre un máximo en el mes de Marzo, y un mínimo si son examinadas en Julio; mientras que en la mujer, el máximo peso se obtiene de las recogidas en Enero y el mínimo, de las obtenidas en Mayo.
Está situada en el techo del mesencéfalo, entre los tubérculos bigéminos craneales, en la denominada fosa de la pineal. Su cara craneal está por debajo del cuerpo calloso, y su base limita con el tercer ventrículo. Su célula funcional es el pinealocito, que está capacitado para producir las encimas necesarias para la síntesis de la melatonina (su principal hormona) y la seratonina, a partir del triptófano.
Le Corresponde un chacra:
AJNA:
Este chakra está ubicado en la frente, entre los ojos, su nombre significa "mando".
A veces se lo llama el ojo de Shiva o el ojo de la sabiduría.
Está relacionado con la sílaba ohm, que representa el comienzo y el final de todas las cosas.
Es desde este centro que la persona armoniza las fuerzas de sí y logra el equilibrio entre el Yin y el Yan.
Pertenece al mundo del espíritu, en donde residen los superiores y permanentes principios del hombre.
Cuando se activan todos sus rayos el individuo desarrolla la templanza, despierta ideas de dignidad, grandeza, veneración y sentimientos delicados, esto produce además la clarividencia positiva.
Su despertar otorga la evolución espiritual y el dominio sobre la materia.
En el cuerpo físico controla y energetiza la glándula pituitaria y el sistema nervioso en general.
Su desequilibrio produce insania, pérdida de la memoria, olvido y miedo al futuro. Tiene dos divisiones compuestas cada una de 48 rayos, lo que da un total de 96.
Es el asiento de la Divina Inteligencia, controla el pensamiento intuitivo, el pensamiento racional y la memoria. Se pueden crear nuevas realidades con solo pensarlas e impulsarlas hacia el objetivo de la plenitud y el mejoramiento del dharma, transformando así la realidad física.
La conciencia y la inconsciencia se fusionan y la persona se ve como la unión de dos Yo, el YO SOY.

Q. Banzi dijo
Seria interesante que pusieras las referencias de lo escrito. Me parece que es un collage de muchos autores.
27 Abril 2008 | 10:55 PM