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Bondage - y no en inglés -

Para los que nos gusta atar o ser atados, pero no sado duro. O simplemente disfrutar viendo fotos. El bondage es el arte de capturar la belleza de las ataduras

Dentro de las artes marciales existe una variante para completar las técnicas de inmovilización: El Hojo Jutsu.
Es un tipo de bondage japonés utilizado desde muchos siglos atrás por los samurais, y, en épocas más actuales, por la policía. Incluso, hoy en día, es muy común que la policía japonesa lleve cuerda en el maletero por si fuese necesario.
Sus normas fundamentales son: la primera y básica es no permitir que el prisionero escape de sus ataduras, que éste no padezca daño mental ni físico y que nadie de fuera del clan vea cómo se ejecuta la técnica.
Hasta el siglo XIX, cuando se ataba a un prisionero, el nudo empleado variaba según el status social. Estaba atado de una manera que ya se interpretaba el crimen que había cometido.
Se llegaron a utilizar cuerdas de colores para diferenciar los crímenes:
Cuerda blanca: Crimen menor
Cuerda azul: Ofensas graves
Cuerda violeta: Persona de alto rango
Cuerda negra: Persona de bajo rango.
Ésto fue en las épocas de máximo apogeo del Hojo-Jutsu. En el siglo XIX solamente se empleaban dos tipos de cuerda: La de cáñamo para atar y la de seda para practicar.
Los samurais no lo ejecutaban directamente, sino que lo hacían sus sirvientes, pues estaba considerado para gente de rango inferior a ellos.

Un ejemplo práctico
http://youtube.com/watch?v=MKkvQjzrbx8

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  • Hípica

    El ambiente de la hípica puede tener, y de hecho las tiene, ciertas connotaciones que nos recuerden al mundo bdsm o al bondage, que es lo que nos atañe.
    Especial fetichistas si nos referimos a las botas, el tipo de ropa, y sobre todo las riendas y la fusta.
    Pocas cosas hay más atractivas, al menos para los que nos va el bondage, que ver a una amazona bien atada. Esos pantalones tan ceñidos, esas botas de montar y el casco en el suelo completan la escena. Bien es verdad que el detalle de la ropa de la parte superior delata que no es la clásica amazona que ha sido atada después de cabalgar, sino que se trata de una modelo de bondage, vestida para la ocasión. Las amazonas reales, no suelen llevar ese tipo de camisas, tan cortas y ceñidas, y en este caso bastante abierta ¿verdad que no?

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  • Parece que solamente existe el bondage a todo color y no es así. Desde la primera mitad del siglo XX ya se hacían fotos de esta temática. Más suaves eso sí, pero no exentas de morbo.
    La genuina e inigualable Betty Paige es la más conocidas de las modelos de esta época, pero ni mucho menos es la única.
    Estas fotos tienen, no sé, un sabor especial. Diferente a lo que estamos acostumbrados a ver ultimamente.

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  • Doble fetiche

    Dos mejor que uno, eso está claro.
    Con lo fetichista que soy me apetece volver a dedicar un post a mi otro fetiche favorito, aparte de las cuerdas: Las botas.
    Evidentemente si se dan las dos circunstancias me muero directamente. No es que sea un fetiche especialmente original, pero ....ahí está.
    No me gustan exageradas, no hace falta que sean de "chupame la punta". Me bastan unas botas bastante standard. El problema es que por la calle abundan y la mente empieza a fantasear más de la cuenta.
    Y con estas fotos que subo estoy en fantasilandia.

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  • Simetría

    Casi con total simetría, una morena y otra rubia. Atadas en la oficina, supongo que por su jefe. ¿habrán hecho algo malo? ¿o simplemente habrá sido que este señor tenía ganas de jugar?. Si es esto último, ¿querrían jugar ellas también o les ha "obligado" a hacerlo?.
    Sea lo que sea da igual, el caso es que tenemos una escena en la que la primera idea que viene a la mente es que su jefe les ha castigado por equivocarse. Posiblemente sólo era culpa de una, pero su compañera, en un alarde solidario, la ha defendido, y han acabado las dos de esta guisa.
    Este señor me parece un tipo con mucha suerte, ya que no se ha conformado con una. Tiene dos por el mismo precio. De negro. Bien ataditas, para que no se las lleve la competencia.
    Ahora bien, yo me pregunto ¿qué tipo de oficina es ésta en la que se tienen cuerdas disponibles para atar a las empleadas?

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  • El bondage debe ser siempre y en todo momento un disfrute para todas las partes que se ven involucradas en él.
    Para que ésto sea así es absolutamente necesario que se mantenga una conversación antes de empezar a "jugar". Exponer lo que apetece a cada uno y lo que no; sabiendo hasta dónde se puede llegar y dónde hay que parar. Si se ha pactado así, tiene que ser así, y no llegados al caso, estirar un poco más el juego porque a una de las partes le apetece que así sea. Es lo último que se debe hacer.
    Para el bondage es fundamental ponerse a realizarlo en perfecto estado, físico y mental. Quedando por supuesto completamente descartada cualquier tipo de sustancia o droga. En cuanto al alcohol pues no conviene beber mucho, por el mismo motivo; es decir, en el momento que se pierde la lucidez ya llega el peligro. En resumen: el alcohol es igualmente desaconsejable, aunque sea en pequeñas cantidades, tanto en la persona atada como a la que ata.
    Si vas a pasar un rato con juegos de dominación-sumisión, spanking, bondage, etc., considera que es como si fueras a conducir. No te metas nada.

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  • Navegando por ahí he encontrado este artículo dedicado al gran público en general, y al femenino en particular pues pertenece al canal mujer de Terra, firmado por la sexóloga Pilar Cristóbal. Como estoy de acuerdo en todo lo que ha expuesto pues paso a transcribirlo aquí.

    Los beneficios que se sacan del bondage varían según la personalidad de cada uno, algunos piensan que sentirse atados favorece las descargas de adrenalina en el cerebro, aumenta la tensión sexual y libera ondas alfa que son las que se emiten en estado hipnótico o de atención difusa, similar al producido por la televisión o por la conducción en un carretera recta en medio de la noche.

    Otros prefieren estrechar o tirar de las ligaduras para favorecer el flujo de adrenalina y euforia. Los hombres que en general suelen ser mucho más fuertes que sus compañeras y que sin embargo desean un intercambio más equilibrado prefieren un bondage parcial que los haga sentir casi indefensos en manos de sus amantes, otros aumentan su autoestima descubriendo que a pesar de las ligaduras son capaces de dominar por la palabra o de otro modo. Muchos sienten que las ataduras les liberan de tener que cumplir sexualmente, o de tener que ser activos, esto les permite relajarse y disfrutar de las sensaciones que su pareja está provocando en ellos.

    En la mayoría de los casos el bondage permite relajarse y disfrutar tanto si uno es dominante como si no lo es, despreocuparse de la situación y sólo sentir, es algo que muy pocos pueden hacer en una relación paritaria. El prisionero no se siente responsable de lo que está pasando ni culpable por lo que el otro le hace aunque sean cosas con las que fantaseó largamente, pero que sus culpas o inhibiciones no le permitieron demandar. El que lleva a cabo el bondage experimenta una liberación similar a causa de la sensación de poder que se siente cuando se tiene a un ser humano entre las manos, aunque la cortesía de la relación obliga al dominante a no hacer nada que pueda molestar al dominado

    Las escenas de bondage se suelen negociar de antemano, expresando libremente ambos participantes lo que se puede y lo que no se debe hacer, también se acuerda una palabra neutra para usarla cuando el dominado no quiera que las cosas vayan a más o cuando empiece a sentirse mal, el dominante debe parar radicalmente cuando el dominado pronuncie la palabra convenida. La palabra de seguridad también es una orden para acabar con la situación. Independientemente de que se pronuncie la palabra o no, no es conveniente permanecer atado en posturas forzadas más de unos cinco minutos, sobretodo si la parte atada está azul o fría.

    Generalmente el bondage, al igual que otros juegos sexuales, no produce un efecto erótico por sí mismo, salvo que la atracción por el compañero sexual sea buena. Son excepciones los que no pueden sentir deseo sexual si no realizan esta práctica, en cuyo caso el acompañante es lo de menos. Si eres de estos últimos has de ser muy precavido al elegir tus acompañantes, es muy peligroso dejarse atar por un desconocido/a. El bondage como casi todos los juegos sexuales avanzados precisa tiempo para que las condiciones del juego se vayan dando progresivamente, por eso es necesario un cierto nivel de intimidad y de complicidad.

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  • Es un tema clásico en las páginas y foros de bondage. Un fetichismo de
    los más arraigados entre los amantes de las ataduras. Diría que incluso
    más que otros de los más vistos: las enfermeras o criadas.

    Desde luego es un tema que da mucho juego. La policía que está para
    mantener el orden y detener a los malos acaba atada y bien atada. Eso
    sí, no se puede decir que sea una policía al uso, ya que en su
    vestuario hay tacones, medias, ligueros, faldas...vamos, lo ideal para
    salir corriendo detrás de algún delincuente.

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