Logo de La Coctelera

My Back Pages

Categoría: Libros

3 Octubre 2008

Cumpleaños total

My Back Pages cumple hoy tres años. Durante todo este tiempo se han publicado más de 240 entradas entre críticas de discos, crónicas de conciertos, canciones infinitas, videos arrebatadores... Todo ello acompañado, en algunos casos, de las aportaciones de lectores en forma de comentarios. También han pasado por aquí colaboradores ocasionales (Jesús, Andrea o Antonio, por ejemplo) que han puesto su granito de arena de forma honesta y desinteresada. Hace pocos días, además, nació el fotolog; un espacio fabricado con cariño y emoción donde la música sigue encarnando el papel principal. Vamos, que estos mil días y pico dan para mucho. Lo mejor de todo es que hay más ganas de estar por aquí que hace tres años. ¡Gracias a todos!

servido por kiko 6 comentarios compártelo favorito

30 Septiembre 2008

Fotolog

Nace, como complemento a este blog, su hermanito pequeño. Hermosas fotos, textos improvisados y mucha música es lo que pretende ofrecer My Back Page(s). Que lo disfruten.

servido por kiko sin comentarios compártelo favorito

6 Agosto 2008

Los premios (más semillas para Rayuela)

Paula no se burlaba de ellos; cómodamente instalada en la cama leía una novela de Massimo Bontempelli y recibió a Raúl con suficiente alegría como para que él, después de llenar un vaso de whisky, se sentara al borde de la cama y le dijera que el aire del mar empezaba a broncearla vistosamente.

—Dentro de tres días seré una diosa escandinava —dijo Paula—. Me alegro de que hayas venido porque necesitaba hablarte de literatura. Desde que nos embarcamos no hablo de literatura con vos, y esto no es vida.

—Dale —se resignó Raúl, un poco distraído—. ¿Nuevas teorías?

—No, nuevas impaciencias. Me está sucediendo algo bastante siniestro, Raulito, y es que cuanto mejor es el libro que leo, más me repugna. Quiero decir que su excelencia literaria me repugna, o sea que me repugna la literatura.

—Eso se arregla dejando de leer.

—No. Porque aquí y allá doy con algún libro que no se puede calificar de gran literatura, y que sin embargo no me da asco. Empiezo a sospechar por qué: porque el autor ha renunciado a los efectos, a la belleza formal, sin por eso incurrir en el periodismo o la monografía disecada. Es difícil explicarlo, yo misma no lo veo nada claro. Creo que hay que marchar hacia un nuevo estilo, que si querés podemos seguir llamando literatura aunque sería más justo cambiarle el nombre por cualquier otro. Ese nuevo estilo sólo podría resultar de una nueva visión del mundo. Pero si un día se alcanza, qué estúpidas nos van a parecer estas novelas que hoy admiramos, llenas de trucos infames, de capítulos y subcapítulos con entradas y salidas bien calculadas...

—Vos sos poeta —dijo Raúl—, y todo poeta es por definición enemigo de la literatura. Pero nosotros, los seres sublunares, todavía encontramos hermoso un capítulo de Henry James o de Juan Carlos Onetti, que por suerte para nosotros no tienen nada de poetas. En el fondo lo que vos le reprochas a las novelas es que te llevan de la punta de la nariz, o más bien que su efecto sobre el lector se cumpla de fuera para dentro, y no al revés como en la poesía. ¿Pero por qué te molesta la parte de fabricación, de truco, que en cambio te parece tan bien en Picasso o en Alban Berg?

—No me parece tan bien; simplemente no me doy cuenta. Si fuera pintora o música, me rebelaría con la misma violencia. Pero no es solamente eso, lo que me desconsuela es la mala calidad de los recursos literarios, su repetición al infinito. Vos dirás que en las artes no hay progreso, pero es casi cuestión de lamentarlo. Cuando comparas el tratamiento de un tema por un escritor antiguo y uno moderno, te das cuenta de que por lo menos en la parte retórica, apenas hay diferencia. Lo más que podemos decir es que somos más perversos, más informados y que tenemos un repertorio mucho más amplio; pero las muletillas son las mismas, las mujeres palidecen o enrojecen, cosa que jamás ocurre en la realidad (yo a veces me pongo un poco verde, es cierto, y vos colorado), y los hombres actúan y piensan y contestan con arreglo a una especie de manual universal de instrucciones que tanto se aplica a una novela india como a un best-seller yanqui. ¿Me entendés mejor, ahora? Hablo de las formas exteriores, pero si las denuncio es porque esa repetición prueba la esterilidad central, el juego de variaciones en torno a un pobre tema, como ese bodrio de Hindemith sobre un tema de Weber que escuchamos en una hora aciaga, pobres de nosotros.

(Texto extraído de "Los premios", de Julio Cortázar)

servido por kiko 2 comentarios compártelo favorito

30 Julio 2008

A Fondo: Julio Cortázar

Entre 1976 y 1981, el reconocido periodista Joaquín Soler Serrano presentaba en Televisión Española el programa A Fondo. En él entrevistaba a personajes relevantes dentro del mundo artístico y científico. La lista de nombres que pasaron por A Fondo incluye a Elia Kazan, Salvador Dalí o Jorge Luis Borges entre muchos otros. Sin embargo, hoy nos quedamos con la entrevista que mantuvo con Julio Cortázar en 1977; más de dos horas de pensamientos e ideas lúcidas (creemos que ininterrumpidas) entre humo de cigarrillos y constantes acercamientos al vaso de whisky. Algo, tanto lo primero como lo segundo, prácticamente imposible de catar en la televisión actual.

Advierte Soler al comienzo que se sienten “especialmente felices porque hemos culminado una larga tarea, una pesquisa como dirían los aficionados a la literatura policial, detrás de uno de los más grandes escritores de nuestro tiempo”. “Aquí me tienes” responde Julio tras las palabras del presentador. La entrevista recorre la vida de Cortázar de forma cronológica, haciendo paradas obligatorias cuando se trata de hablar de sus libros. El argentino acepta en su vida, al igual que en sus textos, la mezcla de lo fantástico con lo cotidiano mientras que, por otro lado, rechaza los títulos superlativos sobre su persona. Además, no acepta la denominación de anti-novela que muchas opiniones han colgado a Rayuela: “Yo no creo que sea una anti-novela porque la noción es muy negativa. Parecería casi una tentativa un poco venenosa de destruir la novela como género. Y no es eso, al contrario. Es buscar nuevas aperturas, nuevas posibilidades novelescas”.

También hay tiempo para hablar de sus métodos de trabajo (unos hábitos que podrían haber hecho peligrar la entrevista), del llamado Boom Latinoamericano y de su solitaria adolescencia: “Me da un poco de tristeza contestar a la pregunta, porque yo sé que hay una especie de desgarramiento en mí. Yo soy por naturaleza solitario. Me siento bien solo, puedo vivir solo. Y eso, sobre todo, en mi juventud. Luego, viviendo ya en Europa, por otros motivos, descubrí a mi prójimo […] Es un poco como la historia del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Me sucede, y es algo que yo lamento, que a veces, en grandes reuniones en las que me siento muy bien, hay un minuto en que Mr. Hyde me dice en el oído “¿porque no estás escuchando un disco tranquilo en tu casa?”… ¿comprendes?”. Y nos cuenta, siempre de forma cálida y arrebatadora, como nacieron los cronopios, seres estelares dentro del universo Cortázar: “Yo estaba en París en 1952, creo, y fui a un concierto en donde había un concierto de Igor Stravinsky […] Vino el entreacto y todo el mundo salió a tomar café. Yo no tenía ganas de salir y me quedé solo, en una de esas localidades, las más baratas. De golpe tuve la sensación de que había en el aire personajes indefinibles, unas especies de globos, que yo los veía un poco de color verde, muy cómicos y divertidos, y su nombre eran cronopios”.

Se podrían dedicar unas diez entradas como esta para comentar con algo de justicia las excelencias de esta entrevista a Julio Cortázar. Lo mejor es que la disfrutéis vosotros mismos si os apetece a través de Google Video. Otra opción es conseguir el dvd que se editó oficialmente hace unos años, aunque supongo que, al igual que buscar a Julio para las entrevistas, no será nada fácil.

servido por kiko sin comentarios compártelo favorito

19 Julio 2008

El último verano de Klingsor (Hermann Hesse)

Colocó la frente y los doloridos ojos sobre el antepecho de hierro. Le refrescó por un momento. Dentro de un año, o tal vez antes, estos ojos estarían ciegos y el fuego de su corazón extinguido. Nadie podía resistir mucho tiempo vida tan ardiente, ni siquiera él, Klingsor, el de las diez vidas. Nadie podía consumir día y noche, durante mucho tiempo, toda su luz, todo su fuego; nadie podía arder perpetuamente, día y noche; cada día largas horas de trabajo apasionado, cada noche largas horas de pensamientos enfebrecidos, siempre en tensión, siempre creando, siempre con todos los sentidos y los nervios lúcidos y despiertos, como un castillo tras cuyas ventanas resonara sin cesar música y ardieran miles de cirios, día tras día, noche tras noche. Todo iba a terminar. Había gastado muchas energías, había quemado mucha luz, había consumido mucha vida. De pronto se enderezó y se echó a reír. A menudo había sentido algo semejante, a menudo lo había pensado, lo había temido. En todas las épocas buenas, fructíferas y creadoras de su vida, incluso en su juventud, había vivido así, había quemado la vela de su existencia por los dos extremos, con un sentimiento alegre unas veces, desconsolado otras, de rabioso derroche, de combustión, con un ansia desesperada de apurar totalmente la copa y con un profundo y disimulado miedo al fin. Con mucha frecuencia su vida había transcurrido así: vaciar la copa, arder en llamas. En ocasiones estos periodos habían terminado suavemente, como un profundo e inconsciente sueño invernal. En otras había sido terrible, desolación absurda, dolor infinito, médicos, triste renuncia, triunfo de la debilidad. Y la verdad era que cada vez el fin de una época fructífera resultaba peor, más triste, más destructor. Pero siempre había sobrevivido y, tras semanas o meses de tormento y aturdimiento, venía la resurrección, el nuevo ardor, la nueva erupción del fuego subterráneo, nuevas obras apasionadas, nueva embriaguez de vida. Ocurría así y se olvidaba y enterraba el miserable intervalo de tormento y negación. Así estaba bien. Pasaría, como había pasado tantas veces.

servido por kiko sin comentarios compártelo favorito

24 Junio 2008

200 dias en sing-sing Nº 2 (proximamente)

Desde Así se fundó Carnaby Street nos llegan buenas noticias: ¡se acerca el segundo número de 200 días en Sing Sing!

No es cuestión de adelantar expectativas, pero si al ultimar lo que habrá de ser la segunda entrega de 200 días en Sing-Sing alguien, en este caso nosotros, intuye que la báscula podría equilibrarse por otros lados o que la mercromina sólo cura heridas superficiales, el concepto que quisiera explicar nuestra revista sólo vendría a desvelarse entre los renglones más finos. Nada que objetar. Con ello nos sacudimos el camal y avisamos que con este número, de inminente aparición, continúa la línea practicada en el número inicial, un campo de pruebas con el suficiente espacio y relieve como para plantearnos de manera rigurosa y seria nuestra salida en papel, ya en octubre. Vayamos a éste y su portada. La colocamos en fragmento, o sea, sabiendo que sus márgenes son más amplios de lo que se muestra. Queríamos que fuera Max-o-Matic quien la llevara a término (y él accedió a realizarla tan generosamente) porque su concepto del diseño concuerda a la perfección con nuestra propia forma de trabajar la revista. No de otro modo, Máx-o-Matic está ampliamente presente en el primero (entrevista y portafolio). Nos gusta y lo seguimos. Por lo demás, este número saldrá en nada. En PDF.

servido por kiko sin comentarios compártelo favorito

22 Junio 2008

El perseguidor