El viento azotaba fuerte en La Esperanza. Poli, ponme un helado ¿De cual, Don? De los gratis, Poli, de los gratis. El viento azotaba fuerte en La Esperanza y Poli me miraba con una sonrisa temerosa: la que ponía cuando no sabía si estaba de broma o en serio. Era mi primer día tras volver de vacaciones, de regr...
Dos años sin "galo". Dos años, y uno ya en la distancia. Las islas, los nativos, la bruma, las papayas pasadas, los venezolanos, los módulos, la pasarela, el restaurante vietnamita, el tintineo del tranvía... Los aviones. Y los permisos. Regresas a tu ciudad, pero en realidad vuelves a una vida que has abandonado. Recorres con el corazón...
Ya lo habréis notado: no tengo muchas ganas de escribir. Es pura vagancia, todo esto lleva un cierto trabajo, y a veces, por muy arduo que sea, el resultado no es el que esperabas. El caso es que me da pena. Teníamos nuestras pequeñas tradiciones: el aniversario (de tres, uno celebrado), el cuento de navidad y al final del invierno "O Gal...
Un día normal en la vida extraña que llevaba de un tiempo a esta parte. Estaba solo en Candelaria, al Sur de Santa Cruz de Tenerife, lugar donde las parejas de nuevo cuño se van a vivir para disfrutar íntimamente de su nuevo status. Me hospedaba por unos cuantos días en el apartamento de un amigo que se había marchado en busca del viento a ...
Resulta terriblemente difícil relatar los aspectos y avatares más comunes y sencillos de la existencia humana: a todo el mundo le ocurren no sólo alguna vez, sino a menudo. Todos sabemos lo que pasa, reconocemos sin sorpresa cada pequeño detalle y desechamos por vulgares los que el narrador, que bien podríamos ser nosotros mismos, intenta vender...
Como decíamos ayer... En el episodio anterior, recorría bronceado las calle de la capital de una isla tropical dispuesto a tomar mi clase diaria de kung fú shaolin cuando la portada una revista me hizo paralizó, y, alabado sea el señor, me he detenido delante de muy pocas publicaciones que no fueran la po...
- Perdona que te lo diga así, pero eres insoportable. Una vez más, la misma cantinela. No sé porqué estaba con esa mujer. Se había empeñado en hablar conmigo, en quitarme la máscara. Cuando continuó la charla, comprobó que debajo de mi faz avejentada y llena de vértices se encontraba otra máscara, est...
KARATE A MUERTE EN EL BODEGON DEL ORENSANO
14 comentarios