Aún no he cumplido un cuarto de siglo y creo que estoy fuera de lugar entre las personas de mi generación.
Apasionada y fugaz, sencilla y de lo más normal, subsisto en un mundo lleno de hipocresía. Creo en el amor, aunque más bien solamente creo en el sexo libre. Adoradora de los grandes momentos sexuales que me ofrece el día a día.
Odio a todos aquellos que esconden su naturaleza salvaje por el que dirán ya que siempre acaban follando igual o mejor que yo misma. Mis sueños eróticos, son escasos pero intensos. Me identifico con un especimen aún por descrubrir...
Mi rutina no es para nada monótona, refugiada bajo una identidad inventada, escribo mis idas y venidas en el sexo y con el sexo opuesto. Les pongo a cien pero porque ellos me ponen a mil.