¡Mi niña!
Donde yo vivo, el término "mi niño/a" es una expresión para tratar a la gente en un tono cariñoso o de confianza.
Sin embargo, muchas dependientas suelen emplearlo para referirse a todo comprador que se acerca a preguntar algo. Sinceramente, esto es algo que me carga mucho. Dan ganas de decirle "yo no soy tu niño". Pero claro, no es plan de entrar en discusiones y es mejor dejarlo pasar.
Bueno, al grano. Con el término "Mi niña" hago referencia a mi hija pequeña, Paula, que nació el 29 de abril de 2006.
Tener un hijo te cambia completamente la vida y, en mi caso particular, he experimentado los siguientes cambios:
- Dejas de pensar en primera persona. Ya nada es para tí: todo es para ella. Antes de su gestación, mi pareja y yo no es que pensáramos sólo en nosotros, pero siempre teníamos nuestro huequito personal y particular.
-¡Ya no vuelves a dormir de un tirón! Como es pequeña come cada tres horas (incluso de madrugada) y tiene el don de tener la precisión de un reloj suizo. Quince minutos antes de la hora que le toca empieza a dar los cuartos en forma de BUAs. Y esto no ha hecho más que empezar, luego llegará el colegio, después las saliditas nocturnas, etc, etc
- Paula va requiriendo más atención. Ya no pasa todo el rato durmiendo: ha empezado a descubrir el mundo. Parece que ya distingue las formas y ha comenzado a fijar más la vista. Por este motivo, no le hace mucha gracia estar en el capazo ya que no puede ver mucho.
- Vives un poco acojonado. Por qué no! ¡Hay que ser sinceros! El día que la trajimos del hospital tenía cierta inquietud que se me ha ido atenuando, que no desapareciendo. Y no hablemos de cuando la bañamos por primera vez: no tenía ni idea de como coger aquella personita de forma que no se me escurriera embadurnada de jabón. Y encima había que tener cuidado con el cordón umbilical. Qué estrés...
Sin embargo, tener un hijo es muy gratificante. En mi caso es lo más maravilloso que me ha pasado nunca.
Saber que tu pareja y tú han engendrado una persona que es parte de ustedes es ¡la bomba! Es más, animo a todo aquél que se esté pensando tener un hijo a que se ponga manos a la obra. Aunque tenga que convertirse en un adicto a la cafeína...
condor dijo
Y tanto que acojona... ¿no te diste cuenta que no me acerqué a menos de un metro de ella en ningún momento? Yo estaba sudando cuando se la diste a Pablo jejeje ;-)
21 Junio 2006 | 09:49 AM