Borrachos en la eternidad
Que duro es que la mirada ya no haga estremecer.
6 Mayo 2008
Que duro es que la mirada ya no haga estremecer.
Jeje! Florencio, no me caracterizo con corazón blanco ni impresionable, más bien cardo borriquero, así que es más facil que un segundo fugaz me robe el aliento, que la vida un gran corazón.
;-)
LC: No seas tan dura contigo misma...
No creo que seas de corazón cardo. Si te digo la verdad, nunca he conocido a nadie que lo fuera. Somos unos jodidos humanos (con perdón) y, por lo tanto, absolutamente manejables, impresionables, adaptables, maleables, acobardables, infuenciables y, a veces (pocas), grandiosos. Te pongo un ejemplo: si hemos sido capaces de llorar ante una película (ET, Sonrisas y Lágrimas, La Lista de Slinder... o cualquier otra), ¿cómo nos vamos a resistir a una emoción de la vida real? No podemos.
Eso creo yo, LC. Pero puedo estar equivocado, claro. Yo también soy humano.
Un abrazo... Tendré cuidado con tus espinas, ja, ja...
florencio.
No digo las cosas con dureza, si es así!
Dentro de este mundo que nos maneja, podemos ser más o menos libres, y m´s o menos vulnerables a esos ataques de sentimientos para los que.. ¿ahora se llama inteligencia emocional? se nos chantajea, se nos ubica en cada sitio como piezas, en función de las necesidades. Dentro de ese teatrillo, podemos elegir...como siempre he dicho...el color de los barrotes.
Supongo que tenemos que "ajustarnos" a lo que tenemos. En el mundo, en nuestra existencia, hay injusticias, cosas tristes, desgracias y sueños rotos o no cumplidos. Pero no tenemos más remedio que buscar la felicidad a pesar de todo. Es nuestra obligación desde el momento en que existimos. Quiero decir que elegir el color de nuestros barrotes es una opción muy pobre, pero, tal vez, es lo único que tenemos. No podemos fabricarnos una vida a nuestro gusto. El secreto es hacer que lo que tenemos, lo que podemos tener, sea lo suficiente. De lo contrario nunca seremos felices (o nunca nos acercaremos a la felicidad, más bien).
Lo que quiero decir es que no merece la pena mortificarnos con lo que no podemos alcanzar. La felicidad, muchas veces, puede esconderse en pequeñas cosas, en lo cotidiano, en lo que antes no habíamos percibido... ¡tal vez yo sea un optimista ingenuo!
Pero la felicidad puede estar... en una sonrisa, por ejemplo.
sí. es durísimo.
otro beso
Gracias...
;-)
Doctor Deseo... vamos a engañarnos y dime mi cielo que esto va a durar siempre
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
florencio dijo
Sí, es muy duro, pero aunque la mirada ya no haga estremecer puede que el corazón lo siga haciendo. Con más fuerza que nunca antes. El corazón siempre nos dice la verdad. Siempre puede ser joven y alegre...
Bueno, digo yo. Un abrazo, LC.
6 Mayo 2008 | 04:53 PM