Ig-Shid Alham cuando no tenía claro cuánto tiempo iba a durar la empresa o si la mezquita, el jardín o el palacio iban a ocupar suficiente espacio lo hacía todo de tamaño diminuto. ...
Una yesca con la que se pretendía prender una hojarasca empezó a arder por sí misma. Si la tocabas, tu carne hablaba. Así se descubrió al dios de la garganta.
En este dios estaba la...
releyéndome, ajeno a mí, me pregunto si he sido verdaderamente fiel.
Casi atardece y el sol entra por la ventana, cortando de un tajo la habitación: hasta la suela de las zapatillas...
Al plegarse las alas de la mariposa observé: no son completamente iguales.
Un par de pioneros en un llano. El carro se atora, no porque caiga en un bache de barro, sino porque el caballo está extraño y se duerme. Lleva tapamiedos demasiado grandes. El pionero...
Un hombre que sólo se dedicaba a la poda O Castro (Orense), ya viejo, cayó enfermo el mes de brumario. Quedó, por primera vez delante de la ventana del hospital, corrigiendo, mentalmente,...
Después de las cenizas la marca digital del rastreador que siguió la pista.
- Parece una nerviación... están frías.
Y en el desierto, por una luz azulada, pareciera que podrían...
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