Cayó cuando Menelao sólo tenía las manos ocupadas por sangres enemigas. Un segundo dardo de Euforbo da un sabor seco y metálico a la sangre que sube hasta su boca. Miró a Héctor y luego a la tienda. El polvo de los hombres que se batían en retirada no evitó la muerte en herencia que se estaba rifando. En este mundo Patroclo moría y no va a ser el último.
- Posts (RSS)
- Comentarios (RSS)
Sobre Mutas, muto, muta..
Sólo díganle que se ponga a un lado, más allá. El horizonte está bien, la mirada no descansa, pero se restituye, gracias por preguntar.
Esta
obra está bajo una
licencia de Creative Commons.

anamari
16 dic 2007 | 07:07 PM
Héctor es mi favorito