Un perdón, una redención, un reconciliación...

Este cuadro siempre me dejó sin habla; sobre todo, a raíz de leer un libro en el que el autor escribe mientras está sentado frente al cuadro, en el Hermitage. "El regreso del hijo pródigo". El libro tiene el mismo título y su autor es Henri Nowen; sin palabras; a partir de leer ése libro el cuadro tomó una significación para mi muy distinta: empecé a ser cada uno de los personajes.



eltioantonio dijo
Es una de las maravillosas parábolas de la biblia -vista como literatura- en la que el amor es el protagonista principal y el odio su contraposición, como siempre ha sido y será por siempre, allí su inmortalidad.
Besos
29 Agosto 2007 | 04:27 PM