
Amanece frio nuestro último dia en el campamento Kananga en el Serengeti. El desayuno y la simpatia del personal no logran sino amortiguar el sentimiento de tristeza por la despedida.
Disponemos de varias horas antes de ir al aeropuerto de Seronera para volar a Zanzibar. El dia esta ventoso y se va nublando según avanzan los minutos. Los animales estan raros, nosotros estamos raros.

Los pajaros luchan contra el viento, no se atreven a despegar el vuelo de las ramas donde se encuentran. Cuando lo intentan resulta muy curioso ver como, con suerte, no se mueven del lugar aunque aletean sin parar.

Nos alejamos de las zonas más transitadas y nos vamos en dirección oeste casi hasta los confines del parque. Han quemado las hierbas de la zona para evitar que se empobrezca y se genere hierba nueva. Si los herviboros tienen comida, tambien la tendran los carnivoros y se completara el ciclo de la vida.

Los antilopes estan como disecados. Se tumban en el suelo o permanecen de pie sin mover un solo musculo. El viento les impide oler u oir a los depredadores.

Los depredores, pasean y pasan al lado de "la comida" sin mostrar que la han visto. Las leonas no solo cruzan el camino, lo toman para si y nosotros las seguimos lentamente.


Los leones, por su parte, hacen lo que mejor saben hacer. Se tumban a esperar que las hembras les traigan la comida, mientras que esta los rodea intentando permanecer inmovil.

Nosotros estamos como el dia, frios y raros. Rafael, nuestro guia se esfuerza en mejorar nuestro animo y sigue conduciendo ojo avizor en busca del leopardo (:-)
El leopardo no aparece pero un joven y bello cheetah macho nos hará no olvidar esa mañana en el Serengeti.

Sobre los restos de un termitero, reutilizado como refugio para mangostas, en medio de la desierta sabana, controla la situación en kilometros a la redonda, gracias a su vista privilegiada.
Aunque es el animal terrestre más veloz, es incapaz de defender las piezas que caza frente al resto de los carroñeros de mucha más envergadura. Esto le lleva a tener que cazar en las horas centrales del dia, en lugar de por la noche como el resto de los felinos y por lo tanto tambien tiene invertidos sus habitos de sueño.

Son pacientes y tranquilos. No se precipitan durante la caza. Escogen serenamente sus presas y saltan como un resorte con toda la velocidad. Su porcentaje de eficacia es altisimo, un 60% frente al 25% del león.
Su belleza y su elegancia nos levantan el animo. Compartimos un buen rato con el. El nos ignora, nosotros a el no.

