Derribos, Monte Sacro

No es Beirut, es Cartagena. Mi amigo José María Rodríguez ha ganado el premio Carlos Gallego de fotografía con esta imagen del Monte Sacro. ¡Enhorabuena, tío!
De Rodríguez ya escribí en este blog cuando todavía lo escribía en secreto y tomando precauciones con los nombres:
J. M. R. (cómo mola poner las iniciales, como si fuéramos presuntos). De la categoría de fotógrafos cometarros, que tienen una opinión fundamentada sobre todo lo divino y humano, en esencia coincidente y a veces hasta clónica con la de los editorialistas de El País (la Biblia). Su punto de vista sobre la noticia del día (en especial cuando era política) terminaba impregnando las páginas del periódico del día siguiente gracias al lavado de cerebro inmisericorde del redactor que tuviese que escribirla. Una auténtica war of attrition que se desarrollaba en el coche particular, en el taxi de Blas, en los bares donde tapeábamos, en la propia delegación. Todos éramos más o menos de izquierdas, así que hacíamos la vista gorda.
Y también escribí de Carlos Gallego, el de la Vespa colorá, que en paz descanse (se lo llevó un cáncer con mi edad):
Los fijos: C. G., de la categoría de fotógrafos con Vespa, cuyo más insigne representante es el siciliano Franco Zecchin, el que hizo aquella foto de un ajusticiado por la mafia (el fiambre todavía calentito, tapado con una sábana, el paraguas también medio tapado, siendo velado en plena calle por tres mujeres de luto: su madre, su mujer, su cuñada). Fiuuuuu, a toda pastilla con la Vespa a revelar. ¡Y cuando reveló se dio cuenta de que en uno de los frames tenía el rostro de la viuda reflejado en el charco de sangre! ¡Eso es tener una flor en el culo! Un charco de sangre espeso como engrudo. En blanco y negro. Achocolatado. ¿No es un milagro? ¿Han probado a verse reflejados en un tazón de chocolate? Pues eso, un milagro.



Psikke dijo
¡Cuántas situaciones puede describir esta foto!.
Me ha hecho gracia, así caminaba esta mañana entre cascotes, lo que queda de mi cocina y salón, con el portátil en mano, intentando ganar el sustento llegando a un acuerdo con conexiones inalámbricas. Un Pullitzer, como mínimo. En hora buena :P
15 Mayo 2008 | 02:23 PM