No fue hasta hace unos días cuando llegó hasta mis oídos por primera vez la historia completa sobre la extraña muerte de mi abuela. Hasta entonces sólo había podido escuchar frases sueltas que se silenciaban al percatarse de mi presencia, provocando, como es lógico, aún más curiosidad. Fue un compañero de estudios el que, al visitarme en el h...
Los cinco pisos pasaban más lentamente de lo que había imaginado. Siempre pensé que una vez hubiera reunido el valor para saltar, el camino hasta el suelo sería cuestión de apenas unos segundos y que el impacto con la acera me sumiría en la nada que anhelaba. Pero nada más lejos de la realidad. Puedo afirmar que el tiempo se ralentizó de tal ...
Mi tío se ganaba la vida haciendo pequeñas obras o reparaciones que los vecinos del pueblo le encargaban, pero si por algo era conocido era por esa otra profesión que ejercía en sus ratos libres y que al morir, heredé yo. En su casa, al lado de la cocina, Rafael que así se llamaba, había colocado su despacho personal, donde los lugareños venían ...
Ah ¿quién me salvara de existir) Fernando Pessoa Dijo el fulano presuntuoso / hoy en el consulado obtuve el habitual certificado de existencia consta aquí que estoy vivo de manera que basta de calumnias este papel soberbio / irrefutable atestigua que existo si me enfrento al espejo y mi rostro no está aguantaré sereno despejado ¿no...
La primera vez que vi a aquel hombre fue en el velatorio de mi esposa. Estaba absorto contemplando el ataúd a través del cristal, intentando imaginarse, supuse, averiguar el motivo último que la condujo a hacer lo que hizo. No fue hasta la semana siguiente cuando lo encontré, de nuevo, esperándome en el portal del edificio donde vivía. Me pareci...
Cuando llegamos a aquella casa, no pude comprenderme cuando decía que prefería seguir viviendo en mi piso de la ciudad. Era el lugar perfecto para que nuestra hija Marta creciera, ahora que iba a empezar el colegio. Durante los últimos años, mi tía Rosa se había encargado de su mantenimiento y vaya que sí lo hizo. Parecía que el tiempo no había ...
Aquel día todavía no me podía hacer a la idea de lo que mis ojos me decían. Hacía apenas una semana estaba sentado en este mismo sitio planeando nuestras vacaciones y ahora la tenía enfrente, dentro de una urna convertida en cenizas. Por más que buscara una respuesta no encontraba la razón de porqué salió del laboratorio antes de su hora y de po...
Siempre que pienso acerca del cuerpo humano, el símil que primero me viene a la cabeza es el de una perfecta máquina, como si de una conjunción de ruedas dentadas, poleas y sistemas hidráulicos se tratase, funcionando rítmicamente, en pos, quizás, de lograr la más bella de las coreografías. Pero eso sí, con la salvedad de que para lograr tal ...
Me llamo Ana García López, soy enfermera de la Clínica del Buen Señor y escribo esta carta desde el vestuario de la cuarta planta, para que quién encuentre mi cuerpo, sepa la verdad. No me atrevo a abrir la puerta porque ni aún teniéndola cerrada, dejo de oír los pasos por el pasillo. Sabe que he vuelto otra vez a entrar y que estoy decidida a ...
Como salgo de viaje el martes, adelanto el segundo top de mi cuenta: 11.- Tener en mis manos un huevo Fabergé 12.- Tener una cena romántica con Edward Norton 13.- Hacer una cena estrictamente formal con mis amigos 14.- Viajar largas distancias en un globo aerostático 15.- Vivir en el polo sur durante un invierno ...
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