De mis libros favoritos, va un fragmento:
"El personaje en cuestión era un francés llamado Tomás Roch, de unos cuarenta y cinco años de edad. Ninguna duda podía existir de que estuviera bajo la influencia de una enfermedad mental; pero hasta entonces los médicos no habían notado en él una perturbación definitiva de las facultades intelectuales. Cierto que la justa noción de las cosas faltábale en los actos más sencillos de la vida; pero su razón permanecía entera, poderosa, inatacable, cuando se hacía llamamiento a su genio; y ¿quién no sabe que a veces el genio y la locura confinan? Verdad es que sus facultades afectivas o sensoriales estaban profundamente atacadas. Cuando había lugar para ejercitarlas, no se manifestaban más que por el delirio o la incoherencia. Ausencia de memoria, imposibilidad de atención; nada de conciencia, nada de genio. Entonces Tomás Roch no era más que un loco, incapaz para todo, privado de ese instinto natural que dirige la vida animal, el de la conservación, y era preciso tratarle como a un niño. No se podía perderle de vista, y en el pabellón 17, que ocupaba en el fondo del parque de Healthful-House, su guardián tenía la obligación de vigilarle noche y día".
Saludos...
En hora buena!!! Estaré al tanto del Blog...:)
" Y así como todo cambia que Yo cambie no es extraño"...
Buenas nuevas, siempre, la llegada de alguien.
¡A celebrar la vida!
También echo de menos a alguien, pero, como dice la canción, lo mismo que antes la echaba de mas...
Abrazo
Bien, empezar con un poema de Benedetti, de mis favoritos también.
Abrazo
Yo lo escribí amiga!!! Tengo ganas de bailar hace mucho....VAMOS! te quieroooo
"Vaya mucho al cine, vea muchas obras de arte, lea mucha poesía y después en dos horas yo le enseñaré a hacer fotos"
Paco Vera
Je, no sabía que eras un coctelero...ahora tengo un amigo más.
Me encanta esta poesía sobre todo la parte en donde dice: Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero». Tan simple y abarcador, así debe ser el te quiero, implicito en cada palabra.
De mis cuentos preferidos. Cuando era niña no paraba de llorar por la dulzura del principe y las alas de su golondrina, esas que llegaban donde sólo la mirada de la estatua podía. Muy bueno toparme de nuevo con este cuento, lo tenía perdido entre mi memoria.
Un beso.
