El pozo de los deseos.
Próximamente analizaré la canción Tormentas Imaginarias pero ahora prefiero aprovechar unos versos de ella como introducción para sumergirme de lleno en el fondo del pozo.
"Quiero beber agua de sueño y sentir cómo escapa mi tiempo.
Vuelta al ayer, al mismo templo, al pozo de los deseos."
(091, Tormentas imaginarias"
-El pozo de los deseos-
Dejarse caer hasta el fondo del pozo para descubrir precisamente que no existe fondo y la caída es constante y el deseo irrealizable. Una situación privilegiada que exige un momento perfecto que hará renacer otra ilusión o deseo que nos permita seguir disfrazando la existencia de una forma agradable que no nos cause mucha molestia. Y para ello es necesario de vez en cuando bajar hasta el fondo del pozo y reconocer el engaño. Sobre todo si es posible bajar por la escalera de subir para después poder subir por la escalera de bajar. Siempre es igual. Siempre lo mismo bajo un aspecto diferente. Previsibles deseos, desgastadas ilusiones, acomodadas esperanzas para que siga girando la rueda y sólo se cierre la jaula cuando precisamente seamos capaces de dejar de soñar. Adiós a los gigantes en forma de molinos de viento. El pozo real es vulgar y anodino. Cumple su función como toda existencia. ¿Y entonces qué hacer? Nada de lo que hagamos será suficiente en cuanto al fin perseguido, y por ello nos quedan las formas. Por ejemplo ponerse una venda en los ojos para intentar ser capaces de observar la oscuridad y desde ella alcanzar su contrario. O el baile de espejos en la misma función de siempre y ante el mismo espectador de siempre. ¿Recuerdas la herida? Nos quedan las formas; pedir un deseo, fabricar una ilusión, recrear la fantasía y en nuesto propio mundo onírico dejarse caer hasta el fondo del pozo aún sabiendo que no existe realmente caída.
Comienza a llover. El cielo color vino se transforma en un cielo donde sólo vemos nubes con forma de pistola que presagian otra tormenta imaginaria desde el epicentro exacto del absurdo. Cerremos los paraguas y empecemos a cantar. La música amansa a las fieras. El pájaro enjaulado siempre fue libre. Todo es verdad como todo es mentira. La misma verdad y la misma mentira intercambiando apariencias en forma de deseos. Saldrá el arcoiris y cerraremos los ojos.
Dejo de mirar el paisaje y maldigo a los hijos de la lluvia que repiten constantemente su ciclo temporal. Una vez y otra vez. Sin apenas variación todo se repite y sin embargo yo no puedo moverme y participar en la escena. Yo sólo puedo esperar. Sólo puedo existir de esta forma porque sólo así me sobrevivo. Me da igual que el pozo no tenga fondo y que la caída sea constante. Prefiero caer y buscar entre todos los deseos mi deseo, entre todas las ilusiones mi ilusión., porque nadie encuentra lo que busca y al mirarme ante el espejo he visto a otros como yo que no son nadie.
Ya he lanzado la moneda al pozo y lo inevitable ha sucedido:
soy más pobre que antes.
Game over.
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lady macbeth dijo
Los deseos dejaron de existir porque los mendigos robaron las monedas de los pozos.
4 Octubre 2005 | 12:30 AM