Categoría: Psicología
28 Octubre 2006
Es uno de los más antiguos y más anclados en nuestra memoria colectiva:
Tocar madera para conjurar un peligro (árbol sagrado de los paganos)
Dedos cruzados detrás de la espalda
Exorcismo de la serpiente
La escoba mocho arriba (Mediterráneo y Antillas)
Y he dejado para el final el gesto político, uno de los más ricos, pues cada ideología lleva consigo una parafernalia gestual. Citaremos brevemente:
El puño en alto del socialismo
El brazo en alto con la mano abierta de nazis y falangistas
El pulgar hacia abajo de los romanos
La V de la victoria con los dedos
El golpear de cacerolas como protesta
Las sentadas
El encadenarse
Dolores Soler
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20 Septiembre 2006
Se cuentan desgraciadamente entre los más frecuentes en todas las culturas. Dice Julius Fast en Body language: "En coche, nuestro territorio personal se amplía y así reaccionamos con más fuerza a cualquier intrusión en esta zona, somos invisibles." Yo diría más bien "somos inaccesibles" pues nos protegen la carrocería y la velocidad del vehículo, por eso podemos permitirnos actitudes que jamás nos permitiríamos a pie o en bicicleta. La gestualidad del conductor, y no sólo del conductor, comprende:
a. El ya clásico "corte de mangas"
b. Mostrarle al otro sus cuernos
c. Dedo enhiesto con un matiz francamente obsceno
d. Dedo en la sien que significa demencia
e. Dorso de la mano contra la mejilla: cara, jeta, morro
f. Imitar a un pájaro o avión con la mano. Mensaje: Si quieres ir más deprisa, vuela.
Gestos no exactamente agresivos, pero sí negativos serían los siguientes:
Desinterés: La mano a la altura del hombro aleja algo invisible
Desprecio: Escupir, taparse las narices, aplastar un parásito con las uñas de ambos pulgares.
Aburrimiento: Bostezar, rozarse la barbilla con la mano, girar los pulgares, tocarse las narices.
Impaciencia: Golpear el suelo con el pie, señalar el reloj.
Superioridad: Mirar a alguien por encima del hombro.
Rechazo: Manos con las palmas extendidas al frente, sacudir el polvo de los zapatos al abandonar un lugar.
Burla: Pulgar en la nariz con la mano abierta, sacar la lengua, volverse mostrando el trasero.
Amenaza: Sacar las uñas, alzar el brazo, gesto de retorcer el pescuezo, de pasar el cuchillo por el cuello o de empuñar una pistola.
Dolores Soler
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15 Septiembre 2006
Las Seis palabras mas importantes:
RECONOZCO QUE YO COMETI UN ERROR
Las Cinco palabras mas importantes:
¡TU HICISTE UN BUEN TRABAJO!?
Las Cuatro palabras mas importantes:
¿CUAL ES TU OPINION
Las Tres palabras mas importantes:
POR FAVOR, PODRIAS.....
Las Dos palabras mas importantes:
MUCHAS GRACIAS
La palabra mas importante:
NOSOTROS
La palabra menos importante:
YO
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12 Septiembre 2006
La genética influye mucho más en el cuerpo que en la psicología, ya que condiciona poderosamente la altura de una persona o el riesgo de sufrir de colesterol alto, pero apenas incide en la conformación de la personalidad, que se nutre principalmente del entorno, según un estudio realizado sobre 6.148 personas de Cerdeña genéticamente afines.

El estudio también desveló que características personales como la irritabilidad no aumentan los riesgos de infarto, contradiciendo así anteriores investigaciones. El mayor estudio genético realizado hasta la fecha en una comunidad humana concreta puso de relieve asimismo que, como especie, hemos evolucionado hacia una enorme diversidad.
El artículo entero lo puedes leer en: www.tendencias21.net/index.php?action=article&id_article=442646&preaction=nl&id=2519540&idnl=14094&
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9 Septiembre 2006
"Las crisis no son necesariamente negativas". Una crisis es todo aquello que sucede en el presente y modifica significativamente el futuro. La sensación de urgencia e inmediatez que invade a las personas durante una situación crítica, las impulsa a tomar decisiones más arriesgadas. En este sentido, una crisis puede resultar el momento oportuno para descubrir nuevas posibilidades, a partir de la creación de una visión diferente del futuro y del compromiso a llevarla a cabo en vez de simplemente "padecer las circunstancias".
En un contexto adverso, ¿podemos inventar una manera de relacionarnos con las circunstancias de modo que nuestro sufrimiento valga la pena?.
La visión es una relación con el futuro más que una meta en particular".
Las acciones son las mismas; lo diferente es el contexto, el propósito o la visión.
Un ejemplo:
En la Edad Media, un caballero se acercó a un hombre que trabajaba en una construcción y le preguntó qué estaba haciendo.
-"Pico una piedra", le respondió.-
Poco después le repitió la pregunta anterior a otro obrero, quien le contestó:
-"Levanto una pared".-
Por último, se dirigió a un tercero y le preguntó qué hacía. El hombre apartó el cincel, levantó la mirada y le dijo:"Construyo una catedral".

La "visión" no es una imagen estática del futuro, sino el compromiso con algo que representa un quiebre con el pasado. Es abrirse a algo nuevo. Para formular esta visión, la clave es estimular el diálogo e interactuar con personas que atraviesan la misma situación, por ejemplo, otros empleados, familiares, miembros de la comunidad.
Los objetivos para cumplir con la visión pueden ser múltiples. El punto crucial es distinguir si nuestras acciones crearán el futuro o si nuestra opinión sobre lo que es posible condicionará nuestras acciones. La gente que opta por lo razonable o por lo que conoce o es aceptado por los demás, repite el pasado. Se requiere una gran cuota de coraje y humildad para hacer algo que aparentemente no tiene sentido y no está avalado por evidencias tangibles. En definitiva, sólo los valientes se animan a mantenerse fieles a sus valores cuando el ambiente los presiona y todo resulta difícil.
Jim Selman (consultor especializado en coaching ontológico)
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23 Agosto 2006
El optimismo es una actitud que impide caer en la apatía, la desesperación o la tristeza ante las adversidades. Como ha señalado Martin Seligman, el optimismo (un optimismo realista, se entiende, porque el optimismo ingenuo puede ser desastroso) influye en la forma en que las personas se explican a sí mismas sus éxitos y sus fracasos.
Los optimistas tienden a considerar que sus fracasos se deben a algo que puede cambiarse,y gracias a eso es más fácil que a la siguiente ocasión les salgan mejor las cosas.

Los pesimistas, en cambio, atribuyen sus fracasos a obstáculos que se consideran incapaces de modificar.
Por ejemplo, ante un suspenso, o ante el paro laboral, los optimistas tienden a responder de forma activa y esperanzada, buscando ayuda y consejo, mirando hacia delante, procurando remover los obstáculos; los pesimistas, por el contrario, enseguida consideran esos contratiempos como algo casi irremediable, y reaccionan pensando que casi nada pueden hacer para que las cosas mejoren, y no hacen casi nada: para el pesimista, las adversidades casi siempre se deben a algún déficit personal insuperable o a la confabulación del egoísmo y la maldad de los demás.
La cuestión clave es si uno seguirá adelante cuando las cosas resulten frustrantes. El optimismo es muy importante en la vida de cualquier persona, y en la tarea de educar, se podría decir que es imprescindible, pues la educación, en cierta manera, presupone el optimismo, porque educar es creer firmemente en la capacidad del hombre de mejorar a otros y mejorarse a sí mismo.Alfonso Aguiló
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11 Agosto 2006
Hay cuatro zonas de distancia ( según Hall):
a. Distancia íntima (relaciones amorosas y familiares)
b. Distancia personal (reuniones sociales o calle)
c. Distancia social (oficinas, tiendas, hoteles)
d. Distancia pública (políticos, conferenciantes, profesores
(Dichas distancias pueden oscilar de 0 cms. a 8 metros)
Cuando un norteamericano entra en un ascensor, se sitúa lo más lejos posible de la persona o personas que viajan en él, repartiendo el espacio con ellos. No roza a nadie y mira los números con fascinación, o las puertas o los botones o el suelo, todo con tal de no reconocer que hay alguien más viajando en el mismo aparato. Los españoles por el contrario suelen mirarse más o menos descaradamente, llegando a plantear pequeñas conversaciones sobre el tiempo o a lanzarse pequeñas fórmulas de cortesía: "buenos días" y "hasta luego" son frecuentes incluso entre desconocidos.
Pero es preciso saber que esta percepción del espacio no es la misma en todas las culturas. Si situamos en el epicentro de un cóctel a un diplomático árabe y a un diplomático escandinavo, es casi seguro que al cabo de 20 minutos el escandinavo habrá retrocedido hasta encontrarse con la espalda pegada a la pared y que el árabe no verá ninguna razón para no seguir avanzando.
La noción de espacio es pues muy diferente para japoneses y árabes, norteamericanos, latinoamericanos y mediterráneos. Una nueva clasificación de Hall establece el orden siguiente entre diferentes grupos étnicos, teniendo en cuenta sus relaciones distanciales:
Árabes
Latinos
Africanos y afroamericanos
Asiáticos, hindúes y pakistaníes
Anglosajones y escandinavos.
Así pues, árabes, mediterráneos y africanos pertenecen a culturas de contacto, mientras que norteamericanos, escandinavos, anglosajones y asiáticos pertenecen a culturas de no contacto.
Dolores Soler-E.
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7 Agosto 2006
La imagen que cada uno tiene de sí mismo es en gran parte reflejo de lo que creemos que los demás piensan sobre nosotros.
Es un componente real de su personalidad, que regula en buena parte el acceso a su propia energía interior, y en muchos casos incluso crea esa energía. 
Nuestra energía interior no es un valor constante, sino que depende mucho de lo que pensemos sobre nosotros mismos. Si me considero incapaz de hacer algo, me resultará extraordinariamente costoso hacerlo, si es que llego a hacerlo.
La propia imagen tiene un efecto decisivo en la propia energía interior. En esto también se adquiere hábito: el tono vital optimista o pesimista, el sesgo favorable o desfavorable con el que vemos nuestra realidad personal, es algo que en gran parte se aprende, algo en lo que cualquier persona puede adquirir un hábito positivo o negativo.
Esto de pensar en la propia imagen, no es narcisismo. El narcisista sufre porque no se ama a sí mismo sino sobre todo a su imagen, de la que acaba por ser un auténtico esclavo. En el momento de elegir entre él mismo y su imagen, acaba en la práctica prefiriendo a su imagen. Y ésa es la causa de sus angustias: una atención exagerada a su figura y, como consecuencia, una falta de identificación y afianzamiento en sí mismo.
Alfonso Aguiló
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