Caballos
La vida se compone de encuentros y abandonos:
una luz de una vela alumbrando un rostro
y luego oscuro, un pájaro
rozando una piedra con su pico
antes de reemprender el vuelo.
Bajo las olas del mar nos abrazamos,
bajo las olas del mismo mar
nos quedamos solos,
como caballos en la lluvia,
como pesados carros en el lodo;
y al amor sobreviene siempre
una cruz de sangre pintada en una puerta,
un cortejo de encapuchados
diciendo nuestros nombres
por las diez mil calles de la peste.
Yo, como todos, debo ser residuo de una forma
que nos fue arrebatada, de algo
que era como un enloquecido zumbido de abejorros,
no esto, la lluvia calándome los huesos,
el látigo golpeándome la espalda,
un carro del que tiro sin moverlo ni un poco
y tu boca, ardiendo como una estaca pero lejos...
Carlos Barbarito
Hay que mirar siempre hacia delante y caminar. Quien no camina, retrocede.