Las cosas no son lo que parecen
Un campesino que dormía bajo un árbol. Un escorpión, buscando un sitio oscuro y húmedo, fue a cobijarse en la boca del campesino, el cual, dormido profundamente, no se dio cuenta.
Un viajero que pasaba por allí, vio el escorpión y acercándose al que dormía, lo despertó bruscamente. Cogió una vara y golpeó al campesino, obligándolo a comer excremento de animales. El campesino tuvo que obedecer al que le pegaba, hasta que vomitó todo lo que había comido. Entonces vio como en el vómito estaba el escorpión. 
El viajero le dijo: “No había tiempo para decirte lo que pasaba, por eso te obligue a comer excremento hasta que vomitases” El campesino, viendo que le había salvado la vida, se arrojó a sus pies llorando de agradecimiento y le rogó que le aceptase una cadena que colgaba de su pecho y que era todo lo que poseía. Tanto le rogó que, el viajero acabó aceptando la cadena y se marchó.
A cierta distancia, había un vecino que veía lo sucedido, pero no oía, fue al pueblo y esto es lo que contó:
“Acabo de presenciar una injusticia. A nuestro vecino, que descansaba plácidamente bajo un árbol, lo ha atacado un maleante, le ha golpeado sin piedad, le ha hecho comer excremento de animales y no contento con eso le ha obligado a darle la cadena que colgaba de su pecho. No ha hecho caso de sus gritos, ni siquiera porque se lo pedía llorando de rodillas”
Todo el pueblo se llenó de rabia y fueron tras el forastero y le propinaron una gran paliza.
Las cosas no son lo que parecen. Cuando cotilleamos, ponemos a los demás el color de nuestras gafas. Y una vez que se ha corrido un rumor, no hay forma de dar marcha atrás.
La fama es como un huevo: fácil de romper e imposible de reconstruir.
Hay que mirar siempre hacia delante y caminar. Quien no camina, retrocede.
javier dijo
Por desgracia todos caemos en esas trampas de la vida... Y eso que con perspectiva parece bien ridículo.
4 Julio 2006 | 12:25 AM