De privatizaciones, despidos, crisis y FMI
Para presentar este blog crítico con el sistema económico mundial/nacional/regional/local y todo lo que ello arrastra, nos viene muy bien un artículo de agencia (Europa Press) aparecido en la edición digital de El Mundo, con el que desayunábamos la mañana del 28 de abril. En esa noticia podíamos leer lo siguiente:
"El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha rebajado recientemente su previsión de crecimiento para
Nada más lejos de la realidad: España, Europa, el mundo se hunde. O mejor deberíamos decir: El mundo se hunde, siempre y cuando los gobiernos de los países en crisis NO hagan suyos los consejos del FMI.
Después del duro varapalo apocalíptico que promete el Fondo nos disponemos a investigar en los anales históricos los quehaceres de este organismo para saber exactamente de qué pie cojea. Son innumerables las intervenciones del FMI en las diferentes economías mundiales en pro de la estabilización económica, reducción de la pobreza y recuperación de economías en crisis como podemos leer en su convenio constitutivo. Sin embargo, los términos aparentemente bienintencionados en los que se enmarca ese convenio quedan borrosos en contraste con la realidad.
A finales de la década de los 90 se produjo en toda Asia una importante crisis económica que afectó a todos los “Tigres de Asia” (los países que habían vivido tres décadas de sorprendente bonanza económica). Los motivos reales de la crisis podrían achacarse a diferentes circunstancias. El profesor de
“A comienzos de los años 90, los países asiáticos habían liberalizado sus mercados financieros y de capitales, no por que quisieran atraer más inversión (las tasas de ahorro ya superaban el 30%) sino a causa de la presión internacional, incluida la del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Los cambios provocaron un flujo de capital a corto plazo, es decir, el tipo de capital que busca el máximo beneficio al día siguiente, o a la semana siguiente o al mes, frente a la inversión a largo plazo en cosas como fábricas. En Tailandia este capital a corto plazo provocó un boom inmobiliario insostenible. Y como en todas partes saben por amarga experiencia (incluidos los Estados Unidos), toda burbuja acaba estallando, a menudo con consecuencias desastrosas. El capital se fue tan pronto como llegó. Y cuando todo el mundo intenta sacar su dinero al mismo tiempo, se crea un problema económico. Un gran problema económico.”
Por aquel entonces, el Fondo Monetario Internacional se propuso para ayudar (como está en su constitución) a estos países de una forma muy peculiar e impopular; lógicamente sus medidas no serían del todo aceptadas. Entre las más memorables se encuentra el caso de Corea del Sur, donde impuso unos objetivos en términos de trabajadores despedidos: para obtener el préstamo que necesitaba, el sector bancario del país debía despedir al 50 % de sus empleados. Esta serie de medidas, que beneficiaban a muchas multinacionales occidentales, preparadas para adquirir esas grandes empresas que ahora se deshacían de la mayoría de sus trabajadores (haciéndolas más rentables), provocaron también una vía libre para los gobiernos autoritarios. Naomi Klein en su libro La doctrina del Shock, apuntilla: “aquello no duró mucho, sólo lo suficiente para imponer los decretos dictados por el FMI”
Por poner un ejemplo de los muchos a los que podríamos acudir viajaremos hasta Tailandia. Aquellas medidas se impusieron en Tailandia a través de cuatro decretos de emergencia en
Otros países, como por ejemplo Malasia, expresaron su intención de resistir a las presiones del FMI. Su Primer Ministro, Mahathir Mohamad, reconoció en 1998 los intereses del Fondo: "Todas estas condiciones [las que quería imponer el FMI previas a la ayuda económica] están destinadas a permitir que los países receptores del préstamo paguen sus deudas a bancos extranjeros, sin importar el sufrimiento de la población". Finalmente parece que el país no sufrió la gran crisis que si soportaron sus vecinos Tailandia o Corea del Sur gracias a su protección frente a la abusiva liberalización de los mercados.
Gracias a esas impopulares medidas económicas impuestas en Asia, todo el mercado se puso en venta y, como no podía ser de otra forma, las multinacionales no dejaron pasar su oportunidad.
Es sólo un apunte de las políticas del FMI.
No sería de extrañar que el FMI lanzase una importante andanada aconsejando a los estados europeos -en los que prima el bienestar social- que la única posibilidad de acabar con la crisis (da igual si es ficticia, real, o del carácter que sea) esté en los recortes de presupuesto, el despido masivo de empleados del sector público y, por tanto, en la privatización de los servicios públicos en busca de una recuperación económica. Esto, madrileños, no hace falta que venga a recomendárnoslo el FMI. Se acerca nuestro momento.
Por cierto, ¿sabíais que en el BOCM del 9 de abril (Boletín Oficial de
Don Agrio dijo
¡Y bien que nos luce el pelo -y aún más que nos lucirá como nos toquen esos maravillosos médicos pagados con capital de riesgo- gracias a la mano salvadora de Doña Cuaresma!
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=66791
Todo sea por salvarnos de la crisis, que, como todo hijo de vecino sabe, sólo se soluciona pagando el doble: primero el coste de la sanidad pública y, luego, a la privada que realmente hace el trabajo de ésta.
Eso sí, como no les adjudiquen las dichosas olimpiada$ para 2016 con las que poner la ciudad patas arriba, gentileza de las constructoras, ya veo a ella y a su querido Gallardón soterrando la m-40 o, qué coño, cavando hondo hasta que Madrid tenga playa y se paguen los pisitos en lavapiés como a primera línea de costa.
6 Mayo 2008 | 11:30 AM