He entrado con el puñal a la tumba del padre, solo para ver mi rostro y el del rey bueno. La madre fue a Venecia pero sin cabello. No se hizo feliz.
Hago que la poesía tenga hambre quiera prosa quiera de mi.
Soy la madre y el padre. Un pequeño homenaje al tigre portátil.
Soy honorable, he fracasado, me han traicionado, tengo mis señales, hay compensación, busco la paz, me han robado parte de la vida, tengo señales, puedo interpretarlas, amo con la vida entera, en una tajada de día. Por doquier hubo que esperar que la noche abriera la boca y nos soltara. Me llamo Gustavo Sassi.
cerrar