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Lector Ileso

Diario de entusiasmos literarios subjetivos sin rigor: críticas sin criterio de novelas, poemas, artículos, eventos,... Parole, parole, parole.

Categoría: Libros en español

7 Marzo 2008

Beatrice Hastings y Modigliani: retratar al pintor


Lo que más me ha interesado de la biografía de Modigliani de Herbert Lottman -recién publicada en español- ha sido el descubrimiento de las crónicas de la amante y modelo del pintor, Beatriz Hastings (aka Alice Morning). Unas crónicas que ella escribía desde París a principios del siglo XX para la revista The New Age, donde también publicaron Chesterton y Wells.

El libro contiene una preciosa crónica de Hastings, un retrato de Modigliani y su obra por la mujer que sólo habíamos conocido como un rostro pintado, y que me ha maravillado:

Observé con despreocupación que el valor de las obras de arte plástico tendría que estimarse por las críticas, puesto que los artistas rara vez distinguen sus obras conseguidas de las que no lo son, y eso inflamó la pólvora. La apagamos a trancas y barrancas, pero el momento era grave. Tal vez yo fuese sincera en lo que estaba diciendo, a pesar de todo. Por ejemplo, tengo una cabeza de piedra esculpida por Modigliani, de la que no me separaría ni por cien libras esterlinas, ni siquiera en aquel instante de pánico: alejé esa cabeza de un rincón consagrado a los viejos restos, y me trataron de idiota por haberme tomado el trabajo de llevármela.
(...)
Nada humano, salvo la maldad, falta en esa piedra. Tiene una esquirla que asusta sobre el ojo derecho, pero puede soportar algunas esquirlas. Me dicen que nunca fue concluida, que nunca lo será, que no vale la pena concluirla. (...) La cabeza entera sonríe plácidamente, en contemplación ante el conocimiento, la locura, la gracia y la sensibilidad, la estupidez, la sensualidad, las ilusiones y las desilusiones. (...) ¿Para qué va el artista a denunciar semejante obra? (...) Nunca me separaré de ella, a menos que no sea para un poeta. Él encontrará en ella lo que yo no encuentro y el infeliz artista no tendrá elección por lo que a su inmortalidad se refiere.(...)

Beatrice Hastings dejó a Modigliani y París para volver a Londres. Donde se volvió loca del coño: se apuntó a la teosofía, lo flipó con Madame Blavatsky y acabó suicidándose con gas. La pobre.

Por otro lado, ayer conversé con Lottman casi una hora. Y me pareció uno de esos biógrafos desapasionados y documentalistas que hacen tan buen trabajo para quienes somos incapaces de entender la vida sin ficción.

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3 Marzo 2008

'El vano ayer', de Isaac Rosa

Qué bien empieza este libro. Llevo apenas 60 páginas y me tiene fascinado.

Me encanta la literatura que habla de política o de dinero. No hay tanta, y entre la que hay, poca lo hace bien.

Tal vez sea porque son asuntos de los que -por buena educación- no hablo jamás. Leerlos -bien escritos- me gusta mucho.

Por cierto... a propósito de leer:

Los libros, en cambio, hacen a cada persona diferente de todas las demás porque se dirigen a lo que cada uno de nosotros tiene de único: leemos para eso, para aprender a vivir una vida propia y libre, y para imaginar, valorar e intentar comprender por qué los demás son diferentes. (...) Hoy predomina, sin embargo, el pensamiento de chalet adosado: la obligación de pensar dentro de una urbanización donde todos tienen el mismo coche, el mismo jardín, la misma ropa y el mismo sueldo. Si nunca sales de ahí, ¿cómo no vas a tener miedo a lo que es distinto? Leer es un medio de transporte: la forma más rápida de salir de casa y de tu propia cabeza. Nos enseña cómo viven los demás. Nos enseña a no tener miedo a la diferencia, ni miedo a ser nosotros mismos.

Del GRAN Rafael Reig, en Público

(Ahora me doy cuenta de lo corporativo que me ha quedado este post...)

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13 Noviembre 2007

Qué pena, Bryce, qué pena

Llegó al periódico y pensé que podría ser una buena ocasión para reconciliarme con Alfredo. Gratis.
Me la traje a casa y el viernes por la noche la tomé en el sofá. Tenía tantas ganas como miedo. No pude.

La última novela de Bryce Echenique es incluso peor que aquella por la que le dieron el Premio Planeta. Es realmente mala. Balbucea, se atasca, renquea, se pierde (sin rumbo y en lodo). No es nada. Ni una mala broma.

Hoy la llevo de vuelta a la redacción del periódico. Ni regalado quiero ya a Bryce. Y lo siento. Me duele. Yo le he querido mucho. Y por eso, y porque mi amiga Lola me pidió que no hiciera sangre, es por lo que paso suave y muy despacio, sobre esta última decepción con él.

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10 Noviembre 2007

"La ciudad de los ángeles caídos", John Berendt

La ciudad es Venecia, y el libro una delicia. Un largo reportaje que utiliza el incendio del Gran Teatro de Ópera de La Fenice como mecha y con muchísima inteligencia recorre la historia y la chismología trascendente de la ciudad a través de algunos de sus habitantes más célebres y pintorescos; artesanos, aristócratas, empresarios, pícaros o un poeta suicida, como Mario Stefani .

Pero también recupera la mirada de Henry James sobre los palacios que fueron escenarios de sus obras o de su escritura. O la sórdida historia de la gerontofilia selectiva de los Ryland .

Leer "La ciudad de los ángeles caídos" (o cualquier otro buen libro sobre Venecia) es la única manera que nos queda de disfrutar de una ciudad que ya es imposible descubrir como turista. En realidad, leer es lo único que nos queda para intentar entender todo lo que ha desaparecido. Escribir también. Lo malo es que a mí leer me reconstruye la memoria, y al escribir caigo en cuenta de mi amnesia.

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2 Noviembre 2007

"Los amigos míos se viven muriendo", de Luis Miguel Rivas

Primero, le doy las gracias a Camilo por ser tan divino y mandarme este librito de cuentos desde Bogotá, con el regalo añadido de una noche de drymartinis en compañía de Javier Mejía que es un tipo encantador.

Después, el libro. Que me acompañó anoche mientras cenaba solo después de salir del periódico en un restaurante de la zona alta de Barcelona con mediocre comida y mal servicio. Que me salvó de las dos cosas gracias a sus ocho relatos rápidos, muy adultos, nada revolucionarios, nada modernos ni pretenciosos. Limpios, bien pensados, algunos mejores que otros, pero honestos.

Y varios buenísimos. El primero, "La vez que todos fuimos Jairo"; morboso y triste. Uno de esos cuentos de apenas 10 páginas que después de leído se queda larguísimo en la memoria, extiende las historias de cada cual en la cabeza y da para novelar en tiempos muertos.

"Los amigos míos se viven muriendo", un título que me fascina y un final maravilloso.

"Con la Monalisa es distinto", me parece una de las historias de amor más hermosas que he leído. No de un amor. Del amor. Y de esa mirada.

"Carta poco corta para un largo". Una delicia.

Mil gracias de nuevo, Camilo. Tenías razón .

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28 Octubre 2007

"Cuentos eróticos de San Valentín", VVAA

Antes de nada, quiero dejar claro que este libro me encanta porque fue un regalo precioso, un regalo de boda de un amigo a quien adoro y que venía firmado por alguien a quien admiro y respeto enormemente. Eso, para empezar.

Para continuar, yo creo que lo mejor será hacerle justicia al título y al asunto, y recorrerlo despacio y por partes. Aunque en este caso vaya a tener que llevarle la contraria a Ceronetti y negar su preciosa afirmación, esa que dice:

Las partes del cuerpo que más huelen son las que encierran más alma y gozo.

Los cuentos de este libro que más huelen - a aromas muy diferentes - son los más aburridos. Los peores.
Uno a uno.

  • Conocimiento del medio, Elena Medel
    No sé si fueron las marcas a lápiz - tal vez de uno de mis regaladores, si es así, gracias dobles - que señalaban en las primeras páginas algunos errores y/o atrocidades de cursilería irredenta:

    la polla de Berto endurecía

    ¿el qué?

    sus muslos con atisbos cítricos

    ¿y notas florales?

    los pantalones de Berto saltaban sobre el parqué hasta proclamarse inertes

    jajajajajaja

    suicidándose desde la cama

    Berto se afanaba en conocer la epidermis de Lola

    ¿qué era, dermatólogo?

    O el tono general del cuento de esta poeta prodigio. Pero a mí este relato me pareció espantoso, pretencioso, un horror. Es más, en palabras de su propia autora, me pareció "un alud de legañas". De legañas literarias pegadas a la punta del bolígrafo. Un espanto. En el que la protagonista incluso "esbozaba en su agenda la dirección de Berto". No necesito decir más. Ni el relato lo merece.

  • Rapsodia metropolitana, Daniel O'Hara
    Un cuento espléndido. Muy de "yo me llamo Josep Lluis" pero con la boca llena de polla. Una historia magnífica de sexo marica con pluma envenenada y un sadomasoquismo periférico genial. Una joya.

  • Mamá ya no se pinta. Rafael Reig
    Yo no puedo ser objetivo con Rafa Reig. Ni lo seré el día que me decepcione y no me guste nada algo suyo. Ese día seré implacable, feroz como una fan ninguneada por los Backstreet Boys. Pero hoy no es ese día. El relato de Reig es una delicia perversa, retorcida, calentorra, cruel e inteligentísima. Y excesivo. Como me gusta a mí.

  • Paredes delgadas, Horacio Castellanos Moya
    Correctito, previsible y muy moral. Pura antilujuria. Flojo.

  • Simple placer. Puro placer. Cristina Rivera Garza
    No me pareció un buen cuento erótico, pero sí un excelente cuento para una antología. Porque me descubrió una forma de narrar de una autora a quien desconocía y cuya manera de contarme la historia me interesó muchísimo. Le seguiré la pista a esta señora y lo mismo mi relación literaria con ella acaba en un buen polvo o tal vez en gatillazo. Ya veré.

  • San Ballantine's. Albert Andreu

    Si te sientes sola, si estás abandonada, si tu novio te ha puesto los cuernos el día de San Valentín, ¡Feliz día de San Ballantine's!
    "Vivir no es Beverly Hills", Fabio McNamara

    El cuento es casi tan bueno como el comienzo de la canción de Santa Fanny. El cuento es estupendo, sexy, potentón y contiene un polvo excelente y una tristeza postcoito (imaginario) que me encanta. Y un buen pelotazo. No le puedo pedir más.

  • Siempre tuve palabras. Carlos Marzal
    Doy fe, querido, doy fe...

  • El favor. Esther Cross
    Regulero.

  • Una pasión de Eurípides. Javier Azpeitia
    Aunque al principio tiene detalles históricos un pelín de Asterix en las Galias, según avanza (y avanza bastante; yo creo que es el más largo del libro) va tomando una contundencia que me gusta, me gusta mucho. Mezcla de una manera muy inteligente cierta erudición con una naturalidad tremendamente erótica que me resulta excitante. Otro bueno más.

  • La Medalla del Amor. Carmina Amorós
    Es un cuento final lleno de hallazgos (los Martínez vienen de Marte) y de un juego precioso que va del clasismo más esnob y misántropo a la filantropía vía pajote. Un magnífico remate.
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    25 Octubre 2007

    Regreso

    Después de un mes sin escribir nada aquí, vuelvo. Un mes en el que apenas he tenido tiempo ni energía para leer, como me pasa siempre que empiezo un trabajo nuevo y me agarran los nervios y los miedos, incapaz de pensar en otra cosa que no sea hacer las cosas bien, a la vez que me doy cuenta de lo frágil que sigo siendo ante los retos, de lo serio que me pongo en ocasiones y de que, después de tantos años, me siguen persiguiendo los mismos bloqueos.

    Vuelvo, aunque un poco menos ileso. Porque, además del párrafo anterior, pasaron otras cosas que algunos habréis leido en los comentarios. Otras cosas que me hicieron plantearme en qué coño se ha convertido esto. Porque esto era, y confío en que siga siendo, mi diario de lecturas. Un blog personal, que escribo sin ninguna compensación económica y que en más de tres años me ha dado muchas alegrías. Y unas pocas sorpresas muy desagradables. Me quedo con lo bueno, tengo que quedarme con eso si quiero seguir escribiendo aquí. En este - insisto - "Diario de entusiasmos literarios subjetivos sin rigor".

    Sueno heridito. Patetiquín. Y lo he estado. Pero no tanto como para abandonar este espacio. Así es que vuelvo. Menos lector. Muy poco ileso.

    Lector, ¿de qué?


    De las cincuenta primeras páginas de la novela de Ashbery, un poeta a quien venero pero cuyo nido de bobos me ha resultado insoportable, falso, forzado, muy aburrido. Claro que no he pasado de la página 51, del cuarto capítulo, por lo que mi juicio no creo que tenga mucho valor. Lo que pude leer, lo que aguanté, me pareció una parodia de los buenos libros de sociedad norteamericanos de los 50 pero sin la información suficiente, pensado desde afuera, como si se hubiera escrito con rencor sobre el vaho de las ventanas de los bistrots en invierno.

    La novela de Mishima me encantó. Y me hizo pensar en el dolor frente al espanto y en el dolor frente a la belleza. Y cómo escribir desde cualquiera de los dos. El marino que perdió la gracia del mar me acompañó durante los primeros días de mi trabajo nuevo. Y me vino muy bien cuando leí:

    (...) el hombre no es lo suficientemente diminuto ni gigante para vencer nada.

    Y me fascinó su descripción de un coito como una catedral. Y algunos párrafos más:

    (...) las lágrimas, sin embargo, le manaban directamente de algún lugar oscuro, distante y dormido de sí mismo que había descuidado siempre a lo largo de su vida, y sobre el cual carecía de dominio.

    Sería que estaba blandito.

    Sesenta páginas de esta novela a la que creo que tengo que darle otra oportunidad en un mejor momento. Porque ahora mismo de Special topics in calamity physics no tengo nada bueno que decir, excepto que tiene una forma interesante de narrar asuntos de universitaria norteamericana en estado de shock que no me han interesado nada.

    Y, para terminar, la novela que estoy leyendo ahora. "El padre de Blancanieves", de Belén Gopegui. Que ha sido el libro que me ha devuelto las ganas, el placer y me ha animado a volver a escribir aquí. Yo creo que en un par de días la acabo, y os cuento. Es fabulosa, eso sí.

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    30 Agosto 2007

    NOCILLA DREAM, de Agustín Fernández Mallo

    Tras esos años de inmensa confianza en un producto con el que se querían suplir las deficiencias en la concepción del proyecto, la silicona sufrió importantes fracasos y se convirtió en un símbolo de la chapuza constructiva. (Ignacio Aparicio, La alta construcción, Espasa, 2002.) O "A propósito de la novela".
    (Agustín Fernández Mallo, NOCILLA DREAM, Candaya, 2007)

    Aunque también se utilizó para simular el feto de un elefante en un reportaje de National Geographic y hacer creer a los espectadores que esos efectos especiales eran imágenes reales del interior de la elefanta durante su proceso de gestación.

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