Categoría: Libros en inglés
25 Octubre 2007
Después de un mes sin escribir nada aquí, vuelvo. Un mes en el que apenas he tenido tiempo ni energía para leer, como me pasa siempre que empiezo un trabajo nuevo y me agarran los nervios y los miedos, incapaz de pensar en otra cosa que no sea hacer las cosas bien, a la vez que me doy cuenta de lo frágil que sigo siendo ante los retos, de lo serio que me pongo en ocasiones y de que, después de tantos años, me siguen persiguiendo los mismos bloqueos.
Vuelvo, aunque un poco menos ileso. Porque, además del párrafo anterior, pasaron otras cosas que algunos habréis leido en los comentarios. Otras cosas que me hicieron plantearme en qué coño se ha convertido esto. Porque esto era, y confío en que siga siendo, mi diario de lecturas. Un blog personal, que escribo sin ninguna compensación económica y que en más de tres años me ha dado muchas alegrías. Y unas pocas sorpresas muy desagradables. Me quedo con lo bueno, tengo que quedarme con eso si quiero seguir escribiendo aquí. En este - insisto - "Diario de entusiasmos literarios subjetivos sin rigor".
Sueno heridito. Patetiquín. Y lo he estado. Pero no tanto como para abandonar este espacio. Así es que vuelvo. Menos lector. Muy poco ileso.
Lector, ¿de qué?

De las cincuenta primeras páginas de la novela de Ashbery, un poeta a quien venero pero cuyo nido de bobos me ha resultado insoportable, falso, forzado, muy aburrido. Claro que no he pasado de la página 51, del cuarto capítulo, por lo que mi juicio no creo que tenga mucho valor. Lo que pude leer, lo que aguanté, me pareció una parodia de los buenos libros de sociedad norteamericanos de los 50 pero sin la información suficiente, pensado desde afuera, como si se hubiera escrito con rencor sobre el vaho de las ventanas de los bistrots en invierno.
La novela de Mishima me encantó. Y me hizo pensar en el dolor frente al espanto y en el dolor frente a la belleza. Y cómo escribir desde cualquiera de los dos. El marino que perdió la gracia del mar me acompañó durante los primeros días de mi trabajo nuevo. Y me vino muy bien cuando leí:
(...) el hombre no es lo suficientemente diminuto ni gigante para vencer nada.
Y me fascinó su descripción de un coito como una catedral. Y algunos párrafos más:
(...) las lágrimas, sin embargo, le manaban directamente de algún lugar oscuro, distante y dormido de sí mismo que había descuidado siempre a lo largo de su vida, y sobre el cual carecía de dominio.
Sería que estaba blandito.
Sesenta páginas de esta novela a la que creo que tengo que darle otra oportunidad en un mejor momento. Porque ahora mismo de Special topics in calamity physics no tengo nada bueno que decir, excepto que tiene una forma interesante de narrar asuntos de universitaria norteamericana en estado de shock que no me han interesado nada.
Y, para terminar, la novela que estoy leyendo ahora. "El padre de Blancanieves", de Belén Gopegui. Que ha sido el libro que me ha devuelto las ganas, el placer y me ha animado a volver a escribir aquí. Yo creo que en un par de días la acabo, y os cuento. Es fabulosa, eso sí.
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17 Septiembre 2007
Después de haberme leído completo el libro de Martin Amis os lo recomiendo. Es un libro de artículos ochenteros escritos durante uno de sus viajes a EEUU. Y es un libro de amor a Bellow y a Vidal (Gore). Que le ajusta las cuentas a Mailer y no deja en muy buen lugar a Burroughs - a quien define como un creador de frases fogonazo, no un novelista.
Me ha encantado y sorprendido encontrarme con un agudísimo Amis reportero, vitriólico y humilde en muchas ocasiones. Estupefacto ante el fenómeno Reagan y la reivindicación de la época de teorías creacionistas frente al darwinismo.
Me queda por leer sólo un ensayo. Acerca del SIDA. Del SIDA de entonces, cuando era el cáncer gay. Y me da miedo...
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14 Septiembre 2007
De momento he leído sólamente este breve ensayo/entrevista de Amis a Capote durante la promoción de "Música para camaleones". Es terrible. Es precioso. Es Capote exhausto y frágil que responde desde su cama a las preguntas de Amis. Truman que se olvida del nombre de su entrevistador cuando éste le pide que le dedique el libro, y que le escribe algo conmovedor
for Martin
I tried!
and you were so patient
Truman Capote
198
Incapaz de recordar el año preciso. Seis antes de su muerte. 1978.
Amis ofrece el texto original y un apéndice posterior, de 1985, ya muerto Capote.
Creo que 'The moronic inferno' va a ser mi libro de esta semana en Madrid. Un recorrido de Amis por America con encuentros muy apetecibles (Gore Vidal, William Burroughs, Philip Roth, Brian de Palma, Spielberg, Vonnegut...) Ya os iré contando.
Por cierto... esta semana hablaron - y bien - de Lector Ileso en QWERTY, el programa de libros de Barcelona TV. Más detalles (vídeo incluído) en Bobpop . ¿Narcisismo autobómbico? Mogollón... Pero al menos yo no me dedico a dejar comentarios insultantes con múltiples pseudónimos ...
Besos mil.
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28 Agosto 2007
Arthur es Conan Doyle. Sir Arthur Conan Doyle.
& George no es nadie. Aunque al principio de sus historias separadas nos parezca que George va a ser el alguien que Arthur está condenado a no alcanzar, pese a sus aspiraciones caballerescas.
'Arthur & George' es una novela clásica trinchada al modo Barnes y compuesta en una tercera persona que no sabe más de lo que saben los periódicos, de lo que asegura la policía, la vecina o los espíritus. Que consigue que pensemos que somos nosotros quienes mejor conocemos el asunto. Y no es verdad.
Nada es verdad. Y nadie es inocente. Esa es la verdad. Y la literatura, las leyes y el sastre moral en el que nos convertimos a fuerza de mucho oficio, mucha tela que cortar y un cuerpo astral con más vergüenzas que orgullos no sirven para mucho. Si acaso nos permiten guardarnos en los bolsillos.
'Arthur & George' es triste por todo lo que no nos cuenta y por cómo muestra que aquello en lo que nos convertimos no proviene de nuestros deseos, sino de nuestras mentiras, de nuestra ceguera o nuestro miedo. Y cómo la literatura de detectives, como cualquier otra, es capaz de descubrir a los culpables pero jamás de demostrarnos inocentes, completamente inocentes.
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1 Agosto 2007
A veces me sucede. Y es maravilloso.
Son esas veces cuando - en las que - donde
- porque son momentos, son objetos, son espacios -
empiezo a leer y descubro que el ritmo del narrador se ajusta perfectamente al mío. Empiezo a leer, y sigo, y paro,
me levanto con el libro que sostengo con cuatro dedos y penetro con el quinto. Apago la música de fondo (que suele ser una sesión aleatoria del iTunes donde se suceden The Kills
R.E.M.
The Jam
Astrud
Madonna
Björk
Pet Shop Boys
Estrella Morente
Jay - Jay - Johanson
Elliot Smith
(he copiado en estricto orden los que acababan de sonar antes de que empezara a escribir esto)
y me siento en un sillón. En otro.
Vuelvo a empezar a leer, pero en voz alta. Lo leo completo. La página y media de The Fine Art of Sighing, de Bernard Cooper, que es un señor de quien no sabía nada y de quien Wikipedia me cuenta que nació 20 años y cuatro días antes que yo, ha escrito varias novelas y también es maricón.
Yo no sabía absolutamente nada de Bernard, pero he leído un texto suyo de una página y media en el THE PARIS REVIEW BOOK OF (HEARTBREAK) y he decidido que me gusta tanto que tengo que hacerlo mío. Y sólo hay una manera: traducirlo.
En ello estoy.
Aunque me va a costar encontrar una frase en español que vuele tan bien como esta:
She might have been drifting into the distance, or lamenting her separation from it.
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20 Julio 2007

Leo este fabuloso libro de entrevistas con los personajes clave de la industria porno norteamericana, desde los inicios - desde las 'nudie cuties' de los años 50 -, hasta la gran industria actual de Los Angeles (que tan bien reinventa Amis en la última parte de su "Perro callejero "). Y lo gozo.
Leo 'The other Hollywood' y entiendo por qué Jordi Costa lo mencionaba como modelo de su libro sobre el porno español "El sexo que habla ". Pues claro, porque el libro de Costa es una versión patria de este. Directamente. Aunque me da lo mismo: yo sigo queriendo igual a Jordi Costa...
Me encantan los libros que cuentan una historia a través de entrevistas (me encantó el que escribió Plimpton sobre Capote), porque me parece que la técnica de voces cruzadas funciona de maravilla en la literatura biográfica, y porque cuando el autor es bueno y sabe editar bien las entrevistas y encajarlas correctamente, es capaz de mostrar tantas cosas, de construir escenas fabulosas, de ofrecernos tantas realidades diferentes y contradictorias que serían tan difíciles de elaborar a través de la narrativa lineal...
Lo malo es que eso sólo funciona cuando hablamos de realidad. Porque cuando los autores de ficción tratan de hacer lo mismo y aplicar este esquema a personajes inventados, el asunto no funciona tan bien, no cuela. Se notan demasiado las trampas.
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17 Julio 2007

... y sé que probablemente hago mal, que me equivoco, y que me voy a perder una delicia, pero es que de las 63 páginas que llevo no me ha interesado nada - sólo una historieta delirante de unos dibujos animados infantiles con dragones de colores -; ni el protagonista (que me parece un perdedor muy aburrido), ni el escenario (todo es feo), ni la supuesta gracieta de historia ficción (dios, ¡cómo aborrezco la historia ficción!), ni los jueguecitos de palabras o de ajedrez. Nada. Todo me da igual. Me deja aburrido, frio. Y hasta me pone de mal humor.
Lo dicho, que paso total de ti michaelchabon. Que te den.
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30 Mayo 2007

Leo 'All the pretty horses' de McCarthy y me fascina su prosa, aunque debo reconocer que yo no soy nada campestre y hay pasajes, trotes y senderos que me hastían un poco. Y sé que es cosa mía. Que tiene que ver con mi incapacidad para disfrutar de la naturaleza - en vivo o por escrito.
Hay momentos en que espero que los libros me hagan juego con la vida. Y 'All the pretty horses' no me combina con nada. Y tiene las puntas secas, y la piel agrietada.
Pero también hay momentos en los que espero de la literatura otra vida, otros sonidos, otros ritmos de respiración en la escritura. Y ese sería un gran momento para esta novela.
Calculo que en un par de días estaré preparado.
'All the pretty horses' es un mal libro para leer en un avión, en coctelerías o antes de entrar a una presentación de D&G o de Chanel.
Por eso, durante este par de días, prefiero escribir yo...
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