Hogar
Ahora mismo ando leyéndolo todo a la vez, como si tuviera prisa por algo, como si pensara que voy a encontrar una señal definitiva en algún párrafo, alguna palabra clave que ponga en marcha mi Google interior, alguna palabra que salga en mi búsqueda, segura de que va a tener suerte y de que me va a encontrar.
La ingenuidad de los vocablos. Y la mía.
Leo los comics de Daniel Clowes - me los he comprado todos, y me encantan.
Leo "Poderes terrenales", de Anthony Burgess. Una gozada.
Un ensayo de Vicente Verdú sobre el personismo.
Y el catálogo de una exposición que organizó el año pasado el Colegio de Arquitectos de Barcelona sobre los códigos de la sección "Casas con estilo" del ¡Hola! Buenísimo.

Me siento en el sofá, o en la terraza de un bar y leo a Burgess (apenas llevo 250 páginas de las 1.000 del libro) y siento que me salvo, que me calmo, que me paro, que me nutro y recupero algo de todo lo que pierdo cada día, expuesto en un escaparate de ideas y palabras propias que no sirven para nada, ni hacen nada mejor...
... después vuelvo a sentarme aquí delante, abro el archivo de "Mansos" y hago lo que puedo mientras Jacqueline du Pré me toca el cello.


Lansky dijo
Hasta la vista, excelso, que estás excelso. Yo también voy a releer a Burgess (no te olvides de la biografía que tiene de Hemingway, tan caritativa como demoledora: difícil equilibrio). Pero creo, con Vanbrugh, que Poderes terrenales es lo mejor de él.
Y entre suite y suite de la du Pré (¡Ah, esas chelistas con las piernas abiertas, descalzas con su vestido de noche...!) oye a la pobre Karen Dalton, la Billie Holliday del folk....por ejemplo.
29 Junio 2007 | 01:35 PM