"El arte de escribir", de R. L. Stevenson

En "Sobre algunos elementos técnicos en literatura" - el primer ensayo de este librito recopilatorio de sus opiniones y experiencias como escritor y lector - Stevenson disecciona frases, versos y párrafos en prosa para tratar de dar con la clave del ritmo en la escritura. Se afana en detectar yambos , troqueos , anfíbracos y anfímacros y determinar su mayor o menor elegancia.
Sigue
"las aventuras de una letra en cualquier pasaje que a uno le haya complacido particularmente; percibir, quizá, que se nos priva de ella durante un rato para suscitar su deseo en nuestro oído, recibirla luego de golpe en una completa andanada o ver cómo se transforma en un sonido congénere: uno líquido o labial disolviéndose en el otro."
(Uf... ese párrafo me pone atómica; es megasexy)
Y se alza en plumas contra la frase vacía de contenido. Y me parece muy bien.
En "Libros que me han influido" - otro ensayo del librito - Roberto Luis se marca un fa-bu-lo-so canto a Whitman (que en la traducción de Artemisa aparece como Withman en un salto de letras muy simpático) y a sus Hojas de Hierba:
"(...) un libro de utilidad singular, un libro que hizo que el mundo diera un vuelco para mí, apartando de un soplo miles de telarañas de ilusiones éticas y remilgadas, y que, habiendo sacudido de tal modo mi tabernáculo de memorias, me asentó de nuevo sobre los cimientos mucho más sólidos del conjunto de las virtudes masculinas originales. Pero es, de nuevo, un libro para quienes poseen el don de la lectura. Seré franco: creo que ocurre lo mismo con todos los buenos libros exceptuando, quizá, la ficción. El individuo promedio vive, y debe hacerlo, tan completamente inmerso en lo convencional que es más probable que las descargas de pólvora de la verdad desbaraten, que no que revitalicen, sus creencias.O bien clama contra la blasfemia y la indecencia, y se inclina a continuación ante ese idolillo de las medias verdades y conveniencias parciales que es la deidad contemporánea; o bien se deja convencer por lo que es nuevo, olvida lo antiguo y deviene entonces verdaderamente blasfemo e indecente. La nueva verdad sólo sirve para complementar a la antigua; de la verdad desnuda sólo se espera que amplíe, no que destruya, nuestras cívicas y a menudo elegantes convenciones."
¡Toma ya canto a los hombres!
"El arte de escribir" incluye también ensayos sobre la génesis de "La isla del tesoro" y "El Señor de Ballantrae" que a mí me interesaron menos. De hecho, creo que cada vez me interesan menos los autores que escriben como escritores y más los que lo hacen como lectores (ilesos o malheridos, me da igual).


Tirabuzón dijo
Lo quiero. ¡Lo quiero ya! Me siguen interesando los escritores que escriben como escritores, o al menos busco las piezas donde cuentan cómo hacen lo que hacen. Y la casualidad... leo por estos días el refrescante "En los mares del sur" de don Roberto Luis, para mi individual y torcido regocijo, y en mi curso de literatura vamos a comenzar con el Dr. Jekyll... Bueno, y la deuda con don Roberto es grande, porque "La isla del tesoro" me inició como lector. ¡Quiero leer este libro ya! Gracias.
27 Julio 2007 | 01:13 PM