"Cuentos eróticos de San Valentín", VVAA

Antes de nada, quiero dejar claro que este libro me encanta porque fue un regalo precioso, un regalo de boda de un amigo a quien adoro y que venía firmado por alguien a quien admiro y respeto enormemente. Eso, para empezar.
Para continuar, yo creo que lo mejor será hacerle justicia al título y al asunto, y recorrerlo despacio y por partes. Aunque en este caso vaya a tener que llevarle la contraria a Ceronetti y negar su preciosa afirmación, esa que dice:
Las partes del cuerpo que más huelen son las que encierran más alma y gozo.
Los cuentos de este libro que más huelen - a aromas muy diferentes - son los más aburridos. Los peores.
Uno a uno.
No sé si fueron las marcas a lápiz - tal vez de uno de mis regaladores, si es así, gracias dobles - que señalaban en las primeras páginas algunos errores y/o atrocidades de cursilería irredenta:
la polla de Berto endurecía
¿el qué?
sus muslos con atisbos cítricos
¿y notas florales?
los pantalones de Berto saltaban sobre el parqué hasta proclamarse inertes
jajajajajaja
suicidándose desde la cama
Berto se afanaba en conocer la epidermis de Lola
¿qué era, dermatólogo?
O el tono general del cuento de esta poeta prodigio. Pero a mí este relato me pareció espantoso, pretencioso, un horror. Es más, en palabras de su propia autora, me pareció "un alud de legañas". De legañas literarias pegadas a la punta del bolígrafo. Un espanto. En el que la protagonista incluso "esbozaba en su agenda la dirección de Berto". No necesito decir más. Ni el relato lo merece.
Un cuento espléndido. Muy de "yo me llamo Josep Lluis" pero con la boca llena de polla. Una historia magnífica de sexo marica con pluma envenenada y un sadomasoquismo periférico genial. Una joya.
Yo no puedo ser objetivo con Rafa Reig. Ni lo seré el día que me decepcione y no me guste nada algo suyo. Ese día seré implacable, feroz como una fan ninguneada por los Backstreet Boys. Pero hoy no es ese día. El relato de Reig es una delicia perversa, retorcida, calentorra, cruel e inteligentísima. Y excesivo. Como me gusta a mí.
Correctito, previsible y muy moral. Pura antilujuria. Flojo.
No me pareció un buen cuento erótico, pero sí un excelente cuento para una antología. Porque me descubrió una forma de narrar de una autora a quien desconocía y cuya manera de contarme la historia me interesó muchísimo. Le seguiré la pista a esta señora y lo mismo mi relación literaria con ella acaba en un buen polvo o tal vez en gatillazo. Ya veré.
Si te sientes sola, si estás abandonada, si tu novio te ha puesto los cuernos el día de San Valentín, ¡Feliz día de San Ballantine's!
"Vivir no es Beverly Hills", Fabio McNamara
El cuento es casi tan bueno como el comienzo de la canción de Santa Fanny. El cuento es estupendo, sexy, potentón y contiene un polvo excelente y una tristeza postcoito (imaginario) que me encanta. Y un buen pelotazo. No le puedo pedir más.
Doy fe, querido, doy fe...
Regulero.
Aunque al principio tiene detalles históricos un pelín de Asterix en las Galias, según avanza (y avanza bastante; yo creo que es el más largo del libro) va tomando una contundencia que me gusta, me gusta mucho. Mezcla de una manera muy inteligente cierta erudición con una naturalidad tremendamente erótica que me resulta excitante. Otro bueno más.
Es un cuento final lleno de hallazgos (los Martínez vienen de Marte) y de un juego precioso que va del clasismo más esnob y misántropo a la filantropía vía pajote. Un magnífico remate.


Plusque dijo
Son las doce. No acabo de leerte, solo atestiguo el destello que me produce estar al otro lado del atlántico y saber que has actualizado este lector ileso para dsifrutar de este regalo de boda.
28 Octubre 2007 | 02:09 AM