10 Agosto 2007

La última novela de King es, ante todo, una historia de lenguaje. Una narración de 600 páginas que se construye a partir de una palabra traída de la infancia con una letra equivocada que la convierte en un vocablo inexistente en los diccionarios pero fundamental en la vida, la muerte y la obra del escritor de éxito - Scott Landon -, protagonista de "La historia de Lisey", su viuda.
King, que nunca ha sido un escritor literario, se suelta la melena en este último libro (confío en que los puntos de sutura del lifting no salgan disparados junto con las horquillas), donde incluso se permite algunos juegos joycianos y homenajes a escritores "serios", que demuestra haber leído. Y muy bien.
Me gusta mucho Stephen King, pero lo que más me gusta de él es que a estas alturas de su vida continúe con su necesidad de escribir e incluso se arriesgue a búsquedas que culminan en muchos de los brillantes encuentros de esta "Historia de Lisey", que es la mejor novela que podría haber escrito King después de sus ensayos sobre escritura, creación y terror. Una buena novela. Con pretensiones, sí. Con concesiones, también. Imperfecta, carnosa y trucada en ocasiones. Pero una estupenda novela.
Una dáliva buena.
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8 Agosto 2007
Llevo una de esas raras buenas temporadas de lectura en las que todo lo que me encuentro son libros de escritores que escriben - como el buenísimo par de Zambra -, de escritores que no escriben y empinan el codo - "Hermosos y malditos", de Fitzgerald - y de escritores que escribieron y lo dejaron por causas de LA fuerza mayor, que por si no lo sabéis - incautos - es la muerte: "La historia de Lisey", de Stephen King (buenísimo).
Yo ya había leído "Hermosos y malditos", hace muchísimos años, demasiados - y no porque eso signifique que envejezco (que también), sino porque la leí a destiempo, porque no le permití ser la novela que es (dice Vergílio Ferreira, "los libros que leemos o no leemos y de la edad en que estos han podido ser en nosotros los libros que eran").
Acabo de releer "Hermosos y malditos" (suena pedorrete releer. Yo casi nunca releo. No me da tiempo. Yo, cuando quiero acordarme de un libro, reviso mis posts en Lector Ileso...), y claro, nada que ver. Debía de tener 11 años cuando lo leí por primera vez. Y no me enteré. Imposible. Me faltaba tanta información, tantas resacas, tantas horas con el archivo de la novela en la pantalla frente a mí y los dedos quietos... que no me enteré.
Tampoco había leído "El desencantado ", ni las cartas de Zelda a Scott:
Scott -- there's nothing in all the world I want but you -- and your precious love -- All the material things are nothing. I'd just hate to live a sordid, colorless existence -- because you'd soon love me less -- and less -- and I'd do anything -- anything -- to keep your heart for my own -- I don't want to live -- I want to love first, and live incidentally -- Why don't you feel that I'm waiting -- I'll come to you, Lover, when you're ready -- Don't don't ever think of the things you can't give me -- You've trusted me with the dearest heart of all -- and it's so damn much more than anybody else in all the world has ever had --
Ni la novela de Zelda.
Ni se me pudo ocurrir que Gloria Guiness es Lorelei Lee si se hubiera enamorado del hombre incorrecto...
Veinticinco años después, he releído (suena tan tan tan...) "Hermosos y malditos", y vaya si me he enterado:
Algún día, pedazo a pedazo, saltará por los aires, y su notable talento saltará también, dejando tan sólo un hombrecillo insignificante, irritable, egoísta y parlanchín.
A estas alturas no voy a descubriros que Fitzgerald es un escritorazo, un icono del alcohol a la altura de Bárbara Rey y un magistral compositor de frases que son carne de tatuaje en el escroto:
La verdad no me interesa. Quiero un poco de felicidad.
Faltaría más...
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7 Agosto 2007
Me ha hecho muchísima ilusión que Belén Gopegui - gracias - haya utilizado un extracto de una crítica mía para la contratapa de la nueva edición de "La conquista del aire" en Compactos Anagrama.

Todo un avance en mi descendente carrera. He pasado de codearme con Uribarri y Massiel (Uribarri, Massiel y yo. Tres generaciones unidas por la afición a los licores fuertes y los problemas capilares)

a quedar sepultado bajo el peso de Echevarría, Conte y Umbral.
A mí - insisto - me ha hecho mucha ilusión.
Gracias - insisto - Belén.
"La conquista del aire " en Compactos Anagrama. Cómprenla. La novela es buenísima. Y la contratapa, ni les cuento...
"La conquista del aire" es la única novela en el mundo cuya versión cinematográfica ("Las razones de mis amigos") está protagonizada por Roberto Enríquez y cuya edición en Compactos Anagrama - insisto - lleva en su contratapa un párrafo de (otro) Roberto Enríquez.
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6 Agosto 2007
"Bonsai"
y
"La vida privada de los árboles"
Venían bien recomendados . Los dos .
Lo que más me gusta de Zambra es su buen tino para la justificación narrativa. Lo suyo sí que es realismo: escribe porque espera o escribe para no quedar como un mentiroso. O un fracasado.
Creo que es por eso por lo que me han gustado tanto los dos zambras; porque entiendo sus motivos, y no necesita explicarme nada más. Y a partir de sus razones, que me cuente lo que quiera. De pérdidas o de esperas. De árboles pequeños o gigantes. De tartas o de piscos. De niñas o de vecinas. Todo cuela; leo, creo, y me abandono a su necesidad de escribir.
Son dos novelitas breves. Que no me van a cambiar la vida, pero a lo mejor sí la postura que adopto en la silla al sentarme a escribir.
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2 Agosto 2007
"La poesía es una gran enemiga del azar, a pesar de ser también hija del azar, y sabiendo que el azar, en definitiva, ganará la partida." Italo Calvino, SEIS PROPUESTAS PARA EL PRÓXIMO MILENIO
"La poesía es una visión del mundo que se obtiene con un esfuerzo, a veces agotador, de la voluntad tensa como un arbotante. La poesía es voluntaria. No es un abandono, una entrada libre y gratuíta para los sentidos; no se confunde con la sensualidad, (...)" Jean Genet, SANTA MARÍA DE LAS FLORES
"La poesía es un cortocircuíto entre el sentido y los vocablos, una repentina regeneración de los mitos primarios." Bruno Schulz
"Cuanta más poesía se lee, menos tolerante se vuelve uno ante la verborrea de cualquier clase, ya sea en discursos políticos, filosóficos, en estudios históricos o sociales o en el arte de la ficción. En prosa, el buen estilo es siempre rehén de la precisión, rapidez y la lacónica intensidad de la dicción poética." Joseph Brodsky, PARA ELEGIR UN LIBRO
"El poema se escribe
para volver al silencio
Es definitivo
Al acercarse demasiado a la muerte
pierde el camino de vuelta"
Anise Koltz, CANTOS DE RECHAZO
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1 Agosto 2007
A veces me sucede. Y es maravilloso.
Son esas veces cuando - en las que - donde
- porque son momentos, son objetos, son espacios -
empiezo a leer y descubro que el ritmo del narrador se ajusta perfectamente al mío. Empiezo a leer, y sigo, y paro,
me levanto con el libro que sostengo con cuatro dedos y penetro con el quinto. Apago la música de fondo (que suele ser una sesión aleatoria del iTunes donde se suceden The Kills
R.E.M.
The Jam
Astrud
Madonna
Björk
Pet Shop Boys
Estrella Morente
Jay - Jay - Johanson
Elliot Smith
(he copiado en estricto orden los que acababan de sonar antes de que empezara a escribir esto)
y me siento en un sillón. En otro.
Vuelvo a empezar a leer, pero en voz alta. Lo leo completo. La página y media de The Fine Art of Sighing, de Bernard Cooper, que es un señor de quien no sabía nada y de quien Wikipedia me cuenta que nació 20 años y cuatro días antes que yo, ha escrito varias novelas y también es maricón.
Yo no sabía absolutamente nada de Bernard, pero he leído un texto suyo de una página y media en el THE PARIS REVIEW BOOK OF (HEARTBREAK) y he decidido que me gusta tanto que tengo que hacerlo mío. Y sólo hay una manera: traducirlo.
En ello estoy.
Aunque me va a costar encontrar una frase en español que vuele tan bien como esta:
She might have been drifting into the distance, or lamenting her separation from it.
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31 Julio 2007

Leí "Antichrista" hace un par de semanas, una mañana de resaca al sol de la terraza de unos amigos y me volvió a maravillar la habilidad de la Nothomb para elaborar breves historias artificiosas tan efectivas que nos permiten olvidar la mentira, el reverb de los diálogos de sus personajes levemente silueteados - e incluso a veces fileteados - para gozar de historias despiadadas de dolor ("los que sufren son unos hijos de puta", siempre me acordaré de esa frase de Leopoldo Mª Panero en "Después de tantos años"...)
Artificioso. Mentira. Siluetas. Filetes. Y reverb.
Y digo "olvidar". Y casi escribo "a pesar".
Y una polla como una olla.
A mí precisamente lo que me gusta de Amelie (Nothomb, por favor, no esa estúpida peliculera cursi que tanta gente considera tan poética... hijadeperra...), e incluso de la vida, es eso: que a través del artificio pueda crear una historia de paranoias adolescentes que retrata a la perfección ese agitado estado vital al que no querría regresar nunca; lleno de miedos, falto de información, desamparado y devoto de afectos y bellezas. El horror.
Un horror que "Antichrista" sabe cómo narrar a través de una breve novela desquiciada, la peor de las pesadillas. La vida misma cuando tienes quince años.
Y que sí, que sí, que os podrá parecer que la escritura de la Nothomb es superficial y facilona. Pero ya me gustaría a mí...
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27 Julio 2007

En "Sobre algunos elementos técnicos en literatura" - el primer ensayo de este librito recopilatorio de sus opiniones y experiencias como escritor y lector - Stevenson disecciona frases, versos y párrafos en prosa para tratar de dar con la clave del ritmo en la escritura. Se afana en detectar yambos , troqueos , anfíbracos y anfímacros y determinar su mayor o menor elegancia.
Sigue
"las aventuras de una letra en cualquier pasaje que a uno le haya complacido particularmente; percibir, quizá, que se nos priva de ella durante un rato para suscitar su deseo en nuestro oído, recibirla luego de golpe en una completa andanada o ver cómo se transforma en un sonido congénere: uno líquido o labial disolviéndose en el otro."
(Uf... ese párrafo me pone atómica; es megasexy)
Y se alza en plumas contra la frase vacía de contenido. Y me parece muy bien.
En "Libros que me han influido" - otro ensayo del librito - Roberto Luis se marca un fa-bu-lo-so canto a Whitman (que en la traducción de Artemisa aparece como Withman en un salto de letras muy simpático) y a sus Hojas de Hierba:
"(...) un libro de utilidad singular, un libro que hizo que el mundo diera un vuelco para mí, apartando de un soplo miles de telarañas de ilusiones éticas y remilgadas, y que, habiendo sacudido de tal modo mi tabernáculo de memorias, me asentó de nuevo sobre los cimientos mucho más sólidos del conjunto de las virtudes masculinas originales. Pero es, de nuevo, un libro para quienes poseen el don de la lectura. Seré franco: creo que ocurre lo mismo con todos los buenos libros exceptuando, quizá, la ficción. El individuo promedio vive, y debe hacerlo, tan completamente inmerso en lo convencional que es más probable que las descargas de pólvora de la verdad desbaraten, que no que revitalicen, sus creencias.O bien clama contra la blasfemia y la indecencia, y se inclina a continuación ante ese idolillo de las medias verdades y conveniencias parciales que es la deidad contemporánea; o bien se deja convencer por lo que es nuevo, olvida lo antiguo y deviene entonces verdaderamente blasfemo e indecente. La nueva verdad sólo sirve para complementar a la antigua; de la verdad desnuda sólo se espera que amplíe, no que destruya, nuestras cívicas y a menudo elegantes convenciones."
¡Toma ya canto a los hombres!
"El arte de escribir" incluye también ensayos sobre la génesis de "La isla del tesoro" y "El Señor de Ballantrae" que a mí me interesaron menos. De hecho, creo que cada vez me interesan menos los autores que escriben como escritores y más los que lo hacen como lectores (ilesos o malheridos, me da igual).
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