Sexo como terapia
Pues, como a veces pasa, la relación con mi novia terminó hace unos meses. Después de tantos años uno tiende a dar demasiadas cosas por hechas, incluyendo el amor y la compañía mutua. No ha habido peleas, ni reproches, ni culpables. Todo ha sido tan cordial y amistoso que casi daba hasta pena plantear la cuestión.
Algunos se aventurarán a echarme en cara nuestra relación pseudo liberal como causa. Bueno, nada más lejos de la realidad... lo cierto es que, como colofón a una inmejorable relación de tantos años, echamos un salvaje polvo de despedida.
Y eso añadió aún más confusión.
¿Qué tiene el sexo tan potente y tan adictivo que actúa como antidepresivo? Bueno, el relativamente breve estado de euforia que acompaña a un buen orgasmo es un incentivo sin duda alguna, pero, según la compañía y el estado de ánimo, puede ser un arma de doble filo que convierte un momento de paz espiritual en un pozo de mal rollo.
Vaya por Dios, y yo que sólo quería dejarlo con mi novia (y ella conmigo). Ahora resulta que el sexo nos ata un poco más de la cuenta.
Lo más lógico en una situación así sería poner distancia entre los dos y dejar que el espacio actúe como catalizador de reflexiones más profundas. Por alguna razón, después de las primeras semanas, los dos nos negamos a hacerlo. Qué complicadas son a veces las cosas.
Después de tanto tiempo con alguien, uno debería, o bien sentirse ilusionado/extasiado ante la posibilidad de nuevas conquistas (que, de todas formas, no estaban vedadas), o bien con ganas de disfrutar de una soledad bastante atrayente. Otro posible estado, del que ni quiero acordarme, sería sumido en una absoluta y total depresión. Qué aburridas e inútiles son las depresiones. Pasemos de ellas.
Pues el caso es que ni en uno ni en otro. Si acaso, me decantaría por la soledad, que hacía tiempo que se echaba de menos.
Lo malo de la soledad es lo poco que se folla.
O al menos si vas buscando sexo de calidad.
Lo que tiene el sexo también, como casi cualquier cosa en la vida, es que cuando menos lo buscas es cuando más te lo encuentras. Especialmente si es con tu recién estrenada ex-novia.
Nos encontramos en ese punto en el que cualquiera con dos dedos de frente nos diría "dejad de perder el tiempo, eso no va a ningún lado, alejaos ya el uno del otro". El problema es que ella me cae demasiado bien, y sigue siendo mi mejor amiga. Y encima sexualmente me conoce bastante bien.
Vaya, quizá debería pedirle salir ¿no?
O no. O yo qué sé.
Pero tampoco quería que esto fuera un post exclusivamente sobre mí. Aunque tampoco desentona que en mi blog hable de mí. No sé, noto que desvarío... yo, como le dije a ella hace poco, quiero follar por el mundo... conocer mujeres de diversas razas, colores, tamaños y edades y compartir con ellas un poco de felicidad y ese pequeño momento eufórico del que hablaba antes. Debe ser mi vocación oculta, la de follador internacional.
O de gilipollas trascendente. Una de dos.
La cuestión es... sí, sí, follemos todos por el mundo... pero... ¿con novia o sin ella?









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Tratando de descubrir los misterios del sexo en esta extraña sociedad que nos ha tocado compartir. Si decidís acompañarme, puede que entre todos consigamos llegar a alguna conclusión... Porque todos somos sexualmente activos ¿no? Pues salgamos del armario y hablemos de ello de una vez.
FUERA DE MI dijo
con novia, con novio.. con todo jajaja
besos y mas besos.
4 Agosto 2007 | 08:28 PM