"Gente jodía, movidas chungas!"
Estaba cansado. Había estado una hora nadando sin parar en la piscina, pensando en mis cosas, como siempre, y amargándome sólo.
Los niños de la escuela de natación tienen la mala costumbre de meterse en los vestuarios que no les corresponden, y meten ruido. Me desquician.
- Alberto, dónde estás?
- Aquí!
- Ala! que ahí no se puede entrar!!
- Y qué? A mí no me importa!
Nunca sabré por qué, pero enseguida me dí cuenta de que a veces, hay que saltarse las reglas para conseguir lo que uno quiere.
