La ciudad se acuesta tarde... noche de verbena sanjuanera.

Las calles están semi-vacías. Faltan los que aún duermen, los que aún no han llegado de su verbena.... hay bosques de persianas bajadas, caminos de vasos de plástico, un silencio que sorprende si hablamos de Barcelona...

Paso todo el día con un hombre que siempre consigue hacerme reir, que se ofrece a buscarme el desayuno,... música de fondo....

Todo sería ideal sino fuera porque no es que me haya acostado tarde, es que me he levantado a las 7 de la mañana, que no tuve verbena..... es que hoy trabajo!

Sí, mi paisaje desde el metro a la puerta de la oficina es : persianas y persianas y más persianas grises, recordandome que soy una "pringadilla"... y el hombre que me espera es Tomás, mi compañero de oficina... otro pringado como yo! (bueno, en realidad cuando nos toca trabajar en festivo, nos pedimos venir el mismo día... son tantos años trabajando juntos ya que sólo podría resistir con él un tedioso 24 de Junio en el trabajo)

Y el silencio.... se agradece, si no fuera porque ir a comer o comprar un simple bocadillo y hacer un picnic encima de la mesa del despacho es como ser Indiana Jones en busca del arca perdida.

Todo cerrado.

¿dónde se deben meter los guiris en un día como hoy? En la playa no creo... aún no he visto las imágenes del día D, pero seguro que la playa debe dar bastante asco aún...

Este jueves echaré una primitiva y la pasaré por el caparazón de la tortuga de la casa de l'ardiaca, a ver si con un poco de suerte consigo retirarme de estos festivos inexistentes. O eso, o me uno al dueto de cello y violín que me puso la piel de gallina hoy en el Gòtic... aunque sea pasando la gorra.

La cuestión es salir de aquí urgentemente.