
También aprovechando la fórmula de las repeticiones, hay un ejercicio muy ameno y sencillo como es el de " me gusta". ( de Escribir. Manual de técnicas de narrativas, Enrique Páez. Para mí el mejor libro de escritura creativa, el más didáctico y práctico de los muchos manuales de escritura que existen).
Consejo:
concreto: si escribes "me gusta jugar", mejor añade a qué, con quién y dónde. No digas "me gusta la gente alegre", sino "me gusta cuando Jaime se ríe a carcajadas y la cama retumba".
Se personal:sabemos que eres una buena persona y que no te gusta la guerra, pero lo que importa ahora es si te gusta el helado de pistacho, las canciones de U2 o tirarle bolas de nieve a Fabián y ver cómo hace que se enfada, pero que no se enfada.
Disperso: se trata de saltar de las mandarinas(sabor) a las películas de Clint Eastwood (vista), y de ahí al olor de la panadería de tu barrio.
A mí me gusta...
Me gusta subir el ascensor, disparado como un cohete, aunque nunca llegue a la luna
me gusta la gabardina de Colombo y el sonido de los trenes antiguos
me gusta el agua que me moja la cara por las mañanas, pero me espabila poco
me gusta...
me gusta...
me gusta...
servido por liber
sin comentarios
compártelo
favorito

Georges Perec , escritor francés, es conocido por la famosa fórmula "Je me souviens".
Como ejercicio de escritura creativa es inevitable. A partir de una fórmula fija, nos dejamos llevar por su cadencia. Van surgiendo en nuestra conciencia, a través de una escritura casi automática, recuerdos, sensaciones, memoria...
Es un ejercicio muy agradecido. Por ejemplo:
recuerdo esos muñecos de nieve que duraban todo el invierno, o casi
recuerdo espiar por la puerta entreabierta las pelis de por la noche
recuerdo que odiaba esos pantalones tan cortos, porque los quería largos como los de los mayores
recuerdo que aunque me estiraba ante el portero, no me dejaba pasar a ver las pelis de dos rombos
recuerdo que nos dieron fiesta y volvimos a casa con unos pergaminos amarillentos: había muerto Franco
recuerdo que me llevó mi tío a Barajas y al elevarse los aviones yo quería alcanzarlos con la mano
recuerdo el mullido sofá que aplastamos con el confort que vendían unos grandes almacenes
recuerdo el secador que calentaba tus cabellos y alisó nuestros sueños
recuerdo...
recuerdo...
recuerdo...
servido por liber
2 comentarios
compártelo
favorito

Todavía más interesante y difícil es esta propuesta:
explicar un sentimiento, una emoción o una actitud sin mencionar el nombre, para que el lector descubra cuál es.
Por ejemplo, hablar del frío, del miedo, del sueño, de alegría o de nerviosismo para que sin nombrarlo nos adivinen esa sensación.
Es fácil que queramos escribir sobre el miedo y el lector nos diga que ahí se habla de insomnio, de suicidio o algo parecido.
Hay que recordar que cuando no se entiende un texto no es culpa de quien lo lee. Casi siempre es que no lo hemos escrito bien. Que hay que retocarlo, mejorarlo, reescribirlo, mimarlo más y más...
Por ejemplo, qué mal que le sienta la sidra a Bloom:
Sientobloom, grasientobloom observaba las últims palabras. Suavemente. Cuando mi patria ocupe su lugar entre.
Prrprr.
Debe ser el borg.
Fff. Uu. Rrprr.
Las naciones de la tierra. Nadie detrás. Ella ha pasado. Entonces y no hasta entonces. Tranvía. Cran, cran, cran. Buena oport. Viniendo. Crandirancran. Estoy seguro que es el borgoñ. Sí. Una, dos. Mi epitafio sea. Carraa. Escrito. He.
Pprrpffrrppfff.
Terminado.
Ulises (cap.11), James Joyce.
servido por liber
3 comentarios
compártelo
favorito

De los ejercicios del Taller de Escritura de Santander, destaco y propongo el siguiente, sugerido por Marta Sanz:
describir el color azul a un ciego de nacimiento.
Parece sencillo, pero no lo es tanto; requiere esfuerzo, abstracción, imaginación, sensibilidad... , es entretenido.
Probad, a ver que tal sale.
Azul como...
¡suerte!
servido por liber
6 comentarios
compártelo
favorito