Telepredicadores.

Como la tele es el opio del pueblo, los predicadores se suben a la tele.
En una sociedad donde la ciencia y la tecnología juegan un papel preponderante se podría esperar altas dosis de agnosticismo. Pero no. En EEUU sólo el 4% declara no creer en Dios.
Surgen nuevas creencias y “la conciencia de que la educación y la abundancia no traen la felicidad o la plenitud” (como decía Marvin Harris en la genial obra “Introducción a la Antropología general”).
Las técnicas de las nuevas religiones se centran en el dominio de la mente, no para retirarse del mundo sino para dominarlo, como el predecir el futuro a partir del horóscopo. O como dice la Cienciología “no hundirse con el peso de los problemas”.
Las Iglesias electrónicas a través de la televisión recaudan fondos “porque Cristo no ocupa el corazón de un hombre hasta que no tiene su cartera”.
No olvidemos que en época de rápidas transformaciones culturales nacieron las grandes religiones del mundo. Desde Durkheim, sabemos que “la religión es constitutiva de la vida humana e irreductible a cualquier otro
universo simbólico, como el científico, el económico, etc.”
Fernando Savater dice que “esta época no parece favorable a la laicidad. Las novelas de más éxito tratan de evangelios apócrifos, profecías milenaristas, sábanas y sepulcros milagrosos, templarios -¡muchos templarios!- y batallas de ángeles contra demonios.”
Amén.

Magda dijo
El ser humano necesita creer en ese alguien todopoderoso que las religiones ofrecen. Quzá, no lo se de cierto, por sentirse menos perdido en este mundo o también para agarrarse de algo, aunque sea un clavo caliente...
9 Marzo 2006 | 07:05 PM