Empoderamiento

Las palabras poseen un poder mágico que nos arrastra como un imán. Al oír un nuevo concepto lo asimilamos con los ya conocidos, buscamos en nuestro armario de palabras ya usadas y al encontrar sólo calcetines, jerseys y chaquetas lo dejamos sin percha. El empoderamiento es un traje nuevo para vestir nuevas necesidades.
El poder ni se da ni se toma, se tiene. En temas de desarrollo social se usa esta nueva prenda para dar sentido a realidades como la adquisición de nuevas capacidades por parte de personas y grupos antes marginados.
Tomemos a una persona con alguna dificultad (¿quién no lleva un botón roto?, Qué levante la mano el que no tenga ninguna carencia ). Al adquirir conciencia de una debilidad adquirimos fuerza, al ser conscientes de nuestra falta: conocer un problema es empezar a resolverlo. Y si además existe apoyo exterior, porque sin apoyo exterior somos muy poquita cosa, vamos muy mal vestidos. Con ese apoyo, con esa plancha que nos alisa el camino, que nos sirve de puente y referencia, podemos continuar adelante, cambiar de ropa: estamos ya en el proceso de empoderamiento.
Hay un triángulo mágico, o equilátero, formado por: los valores, las prácticas y las normas. Hay pues que querer vestir bien (valores), comprarse la ropa nueva (práctica) y tener medios para ello (normas).
Con estas prendas viajamos mejor equipados.
Con mi camisa menos vieja he pasado el día rodeado de power-points, empoderamientos, transnacionalidades y exclusión social, y quería vestir otra página. Gracias.

ronald dijo
tiene verdad en lo que escribes
25 Enero 2007 | 10:12 PM