Se comenta
La rumorología es hija de la curiosidad y sobrina de la envidia. Hay veces que no das crédito, pero acercas la oreja. Es inaudito (al final te lo cuento; espérate una líneas). Los rumores no tienen origen. Pueden nacer de un presentimiento; como en un apócrifo cuento de García Márquez en el que una señora difunde que algo grave va a pasar en su pueblo y acaba el día con el pueblo incendiado por una concatenación de catástrofes motivadas por el miedo. Por la serpiente que ha despertado el rumor inicial. Nunca sabemos quién fue el primero que dijo, que le contaron, que le parece, que se comenta, que ha oído. Se dice, y punto. No nos interesa saber de donde procede la información, por llamarla de alguna manera. Sí nos preocupamos de no firmar nuestro eslabón siniestro: no digas que te lo conté yo. Algo mezquino hay en engordar el monstruo, en no saber callar. En ser trasmisores de ese veneno que inoculamos. Como si estigmatizáramos al ganado, ponemos etiquetas. Las ciudades pequeñas, ni las grandes ni pequeñas, las medianas, como la tuya y la mía, por ejemplo, son más proclives, más dadas al siseo, al susurro viperino que corre como el fuego, que quema las conciencias, que nos enrojece, y que deja al aludido en cenizas. Hay un rumor muy extendido, un comentario que se oye en todos los mentideros. No es una noticia, futbolística, ni política, ni de faldas. Es un asunto más íntimo e importante. Sería como algo más trascendente que supera las fronteras locales. Que traspasa los corrillos y llega a escucharse… que sale en internet. No se refiere a tu vecina, no es lo del hijo de la Mercedes, ni lo de los juegos florales de Huesca que decía Cela. Es un rumor por confirmar, como todos los rumores. Cuando tenga más datos, lo publico.

argentino agustin dijo
Cùanta ansiedad, cuànta espera, valdrà a pena ? a no defraudar !
15 Abril 2008 | 12:51 AM