Elecciones
Yo era más de Clinton que de Obama. Eso de que no se pusiera el chaleco antibalas en Irak, que se crea un iluminado, un elegido de los dioses, me parece peligroso. El morbo de estas elecciones es que hay una mujer, un negro y un anciano. Parece un chiste. Yo ya tengo ganas de que acaben, de que llegue el 4 de noviembre (el tapado se llama Mackey). En la radio oigo que lo único que no aceptarían los norteamericanos es un presidente ateo. Los españoles, no está claro. Cuando en la campaña electoral le preguntó Pedro J. a Zapatero si creía en Dios, no le contestó, amparándose en la constitución. Supongo que por recomendación de sus asesores. Rajoy, en cambio, se pasa el día a vueltas con sus principios, como si fueran una bufanda que no acaba de ajustarle: no toquéis mis principios, yo tengo muchos principios, mis principios son inamovibles, y así. Yo que él me compraría otra bufanda, de cuadritos.
