44 años
44 años son muchos. Hace 44 años que Marcelino se pasea por Zaragoza con su gol bajo el brazo. Un gol convertido en un clásico. Un gol que arropó a este delantero de origen gallego. Hoy ha visto cómo F. Torres le ha cogido el testigo. Marcelino estaba en Viena, en el palco, contemplando cómo la leyenda se cerraba. Muchas noches las ha pasado Marcelino preguntando por su gol. Le preguntas al Google por Marcelino y no lo conoce apenas; le preguntas por el gol de Marcelino y es inconfundible. Debe de ser duro esperar 44 años para liberarse de un gol, de una leyenda, de un mito. Marcelino cierra los bares de la Expo y nadie lo reconoce. Ahora sabemos que estaba trucado el gol, que no centró Amancio sino Pereda. El gol parece que fue cierto. Tanto como la llegada del hombre a la luna. La imagen de la princesa, abrazando al príncipe al verse enfocada, competirá con el gol de Torres. El pobre Marcelino se conformó con salir en el Nodo, con ser el símbolo franquista de una España que por una vez derrotaba a los rojos. Ahora somos la selección roja, estamos en Europa, en el siglo XXI. 44 años después.
(Luis Aragonés ya dijo hace dos años que se iba)
