Frase a frase
No es un terremoto. Los movimientos de tierra son otra cosa. Implica que se muevan las estanterías. Que se caigan los libros. Las letras, no. Páginas enteras. Frase a frase. Los párrafos quedan en blanco. Se pierde la continuidad. Imagina que estás leyendo Sostiene Pereira que y en el siguiente párrafo Sostiene Pereira que. No sirve el ejemplo. Pensemos que en el libro dice Verde que te quiero verde. Ahora sí queda un hueco en la hoja, una mancha de césped. Hay que rellenarlo. No sirve el césped artificial. Ni poner hojas secas cogidas del jardín. Hay que jugar a la sopa de letras. Al pasapalabra, no. En lugar de tomar la sopa, como un arqueólogo reconstruir fonema a fonema los distintos sonidos. Darles forma para que adquieran un valor semántico. Y sobre todo sintáctico. Que suene bien. Que al próximo temblor estén las palabras en el puesto de salida. Dispuestas a bailar si se lo pide el alfabeto. Preparadas para cualquier movimiento. Terremotos, no. Sería un vuelo de páginas. El prólogo quedaría al final. El desenlace nos descubriría la trama en la primera página. Como leer el periódico empezando por el final. ¿Por qué empezar a leer el diario por la contraportada? ¿Por qué temer a los terremotos? En el diccionario no caben más palabras. Están apelotonadas, las pobres. Fantasía e imaginación ocupan el mismo lugar. Por falta de espacio, o de imaginación.

diamonds-chocolates dijo
"Fantasía e imaginación ocupan el mismo lugar. Por falta de espacio, o de imaginación". Me encantó eso último...Gracias por pasarte vos y wilde por mi blog...No puedo evitar caer en tentación...! Besiiitoss Samantha
24 Julio 2008 | 10:42 PM