Pues el verano ya se acabó, pero para mí queda guardado en mi memoria con la etiqueta del verano en que casi me muerde un cocodrilo. En serio. Lo de "casi" a lo mejor es un pelín exagerado pero sí que estuve bastante cerca.
A principios de junio me fui a Florida, EE.UU. a visitar a mis padres. Allí coincidí con dos tíos míos que estaban de visita. A la mañana siguiente después de llegar de Madrid me fui con todos ellos a Kelly Park, un precioso parque estatal construido alrededor de un cristalino manantial que se convierte en un riachuelo que baja atravesando el parque. La atracción principal es llevar o alquilar algún tipo de flotador en el que uno se pueda acomodar y bajar un par de kilómetros riachuelo abajo. Hay jardines tropicales, una naturaleza verde y vibrante, una pequeña playa, una islita en la que la gente se tumba al sol; en fin, un pequeño paraíso veraniego de agua fresca y transparente en medio de la naturaleza tupida del centro de Florida.
Naturalmente que participé en esta bucólica actividad de flotar río abajo en un "inner tube" alquilado. No sé cómo se dice eso en español, pero es el interior de una rueda de camión o tractor inflado. Bastante grande y espacioso, hasta las caderas más anchas, alimentadas de comida basura estadounidense, se pueden acomodar allí y salir navegando con el culete refrescado por las aguas de Rock Springs. A pesar de que alquilé uno de tamaño pequeño, como soy bajita la verdad es que de muslos a pecho todo quedaba dentro del agua tan fresquita y transparente.
Ya podrá el lector imaginar mi horror cuando al abrir el perióco dos días más tarde me enteré que menos que 24 horas después de que mi cuerpecito flotara por esos lares, un pobre señor que iba con un snorkel mirando los pecesitos o sabe Dios qué, probablemente a él mismo se le olvidó con el choque, de pronto sintió su cabeza atrapada en las fauces de un cocodrilo.
Menos mal que era un señor adulto y no un niño de los que abundan por Kelly Park todo el verano. Menos mal que era un cocodrilo pequeño y no adulto. Menos mal que todo quedó en unos 37 puntos que le dieron al señor en la cabeza. Y menos mal que las autoridades atraparon al cocodrilo, o al menos eso dicen.
En lo que a mí respecta, no creo que vuelva a refrescar mi culete dejándolo que cuelgue dentro de un "inner tube" en Rock Springs, prefiero mantener la parte de la etiqueta que especifica que casi me muerde un cocodrilo.
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Otro verano que terminó, el frenesí de los últimos días en Middlebury, los trabajos y exámenes, la cena de gala, las presentaciones del grupo de nivel 2 y las lágrimas que acompañaron las despedidas.
Otra vez fue un honor y un privilegio trabajar con un grupo de gente tan dedicada, trabajadora, interesada e interesante. Y eso va por los colegas y por los alumnos, todos trabajamos duramente pero nos lo pasamos bien y aprendimos un mogollón.
Ahora ya estoy en Madrid, en casa, con un calor estupendo, pero sin mosquitos, y comenzando el trabajo de la oficina para este año escolar.
Un saludo especial a todos los compañeros del verano 2006 en Middlebury, ha sido un verdadero placer,
Lena
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Ayer y hoy hemos tenido una clase muy interesante porque hemos hablado de los falsos amigos, uno de los grandes enemigos de alguien que aprende un idioma nuevo. Entre todos los alumnos --era la tarea hacer una lista de diez-- se ha creado una lista de más de sesenta falsos cognados. Hay muchos que ya conocía y había escuchado historias y anécdotas sobre famosas metidas de pata lingüísticas, pero hubo varias que me sorprendieron o que no recordaba y me parecieron muy divertidas:
sin (pecado) - sin (falta de algo, lo opuesto de "con")
exit (salida) - éxito (resultado positivo)
nude (desnudo) - nudo (lazo, atadura)
billion (número seguido de 9 ceros) - billón (número seguido de 12 ceros)
trillion (número seguido de 12 ceros) - trillón (número seguido de 18 ceros)
Bueno, nunca me gustaron las matemáticas y esto va por mal camino con tantos ceros así que paro ahí mismo y termino mi entrada con una anécdota muy graciosa que contó Paige en clase hoy sobre el uso de un falso amigo. Su clase de español fue a ver una obra de teatro en español en Nueva York. Después de la obra, una persona del grupo preguntó a uno de los trabajadores hispanohablantes del teatro "¿Donde está el éxito?". Evidentemente querían salir del teatro, pero yo diría que el éxito en el aprendizaje de una lengua está, en parte, en no usar demasiados falsos amigos; no ayudan a la comunicación y causan malentendidos y momentos de vergüenza, aunque nunca embarazos, menos mal. Pero son muy divertidos y cómicos ¿no?
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Aquí estamos, un grupo de alumnos, la tercera parte de ellos sin sillas ni ordenadores, creando bitácoras para todos. Son estudiantes de nivel 2 de español en Middlebury y una de sus tareas para la clase de Composición será crear una bitácora y escribir en ella a diario. Todos han firmado la "Palabra de honor" que significa que durante sus estudios este verano solamente usarán español, el idioma que están aprendiendo. Esta es una de las razones que usamos La coctelera, es un sitio en el que todo, todo, todo está en español, así que también les ofrece la oportunidad de aprender el vocabulario tecnológico con palabras como: "clave", "bitácora", "enlace", etc.
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Otra vez en Middlebury, o como es conocido entre algunos coleguillas míos españoles, Maripuri. Este verano he llegado aquí bajo la lluvia, literalmente. Es más, casi no llego, habían cancelado mi vuelo desde Newark debido al mal tiempo. Y los que estén al tanto de las noticias sabrán que por varias partes de los EEUU hay inundaciones bastante importantes. Pero ya estamos aquí, de momento no nos han salido agallas, y nos encontramos entusiasmados y llenos de energía para comenzar un nuevo verano trabajando con los mejores alumnos del mundo mundial. ¡Bienvenidos!
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