En el Camino 2008

Esta primavera no estoy escribiendo mucho, pero sí que he caminado bastante. En lo que se refiere a entrenamientos hicimos los tres de rigor, yo por mi parte hice un esfuerzo por caminar bastante a diario y con algo de peso en la mochila.
Del 6 al 9 de marzo hicimos el primer viaje. Una estudiante estuvo enferma y no pudo ir, otro tuvo una emergencia familiar que le impidió participar. Pero el resto del grupo creo que tuvo una experiencia interesante y positiva, aunque a veces un poco dolorosa, al enfrentarse al Camino por primera vez. Nos pasó algo de eso que a veces pasa en el Camino y que es un ejemplo perfecto de ese dicho "no hay mal que po bien no venga". Creo que lo mejor será que reproduzca aquí parte de lo que escribí para el boletín De Madrid al Cielo:
"El viernes pasado un grupo de estudiantes puso en práctica lo que ha estado estudiando y se convirtieron en auténticos peregrinos en el Camino de Santiago. Un total de nueve personas caminaron una distancia de 49 Km en dos días con muchas de las aventuras que esto conlleva. Si quieres más información vete a leer las bitácoras de tus compañeros que participaron o pregúntale a ellos y pide que te enseñen fotos. Te podrán contar del cansancio, del dolor en las piernas, de lo que cuesta subir las cuestas con la mochila llena, de la imposibilidad -o el alivio- de ir al baño en el bosque (según a quién le preguntes), de la falta de chimeneas o calefacción, de los otros peregrinos que conocieron, por ejemplo una francesa que salió andando de París el 10 de enero y de los imprevistos que parecen un palo durísimo pero al final salen bien.
Como ejemplo de esta última instancia cuento lo que pasó. Resulta que un cura falleció hace unos días y el albergue que él administraba en San Juan de Ortega ahora está cerrado, por consiguiente no quedó más remedio que caminar 3 Km más de lo previsto hasta el próximo pueblo que tenía alojamiento para peregrinos. Pero a cambio llegaron a uno de los mejores albergues que hay en el Camino y con una hospitalera de tal amabilidad, buen corazón y deliciosa cocina que valió la pena el esfuerzo."
Quiero añadir también que en este viaje conocimos a Kristin, una peregrina estadounidense con una historia y un blog impresionante (advierto, está en inglés): http://walkinglafrontera.blogspot.com/
El segundo viaje ocurrió del 15 al 20 de marzo. Esta vez fue un viaje opcional que hicieron cuatro estudiantes, dos de ellas conmigo y las otras dos por separado y por su cuenta. Cinco días andando desde Sarriá hasta Santiago. Muchas veces he hablado de lo bonito que es estar solo en el Camino, pero tengo que admitir que esta vez fue un placer ir acompañada de Isa y Liz y los recuerdos de este viaje quedarán para siempre grabados entre los mejores del Camino: las lentejas, la sidra, el pulpo, el caldo gallego, la tarta de Santiago, los frutos secos y la empanada gallega, las ampollas, las ovejas, las palabras con "f", la clase supra, la ropa igualita que llevaban y todas las preguntas raras que me hicieron. Fue una auténtica gozada. Los dos últimos días del viaje coincidimos con José García, un peregrino bastante famoso porque fue el único sobreviviente de un naufragio y a partir de entonces se ha dedicado a peregrinar. Venía desde Roma y de Santiago iba hacia Fátima. Mi enhorabuena a Nicole, que fue por su cuenta, solita, pero que conoció un grupo de gente bastante variopinto y siguió andando hasta Finisterre con ellos, algo que todavía no he hecho pero no me faltan las ganas.
Y que más puedo decir que desear Buen Camino a toda esta gente con la que he compartido este semestre las caminatas y mucho más: ¡Ultrella y hasta siempre peregrinos!
