Grande amiga!
Hoy fue un día especial.
Una amiga llegó de improviso a mi lugar de trabajo, se había dado cuenta a través del correo de una especie de humor gris que suele venirme cada cierto tiempo. Reconozco que enmudezco, se me va la chispa, me canso como si un gran fardo se instalara en mi espalda. Son episodios oscuros de los que salgo a costa de esfuerzo.
Ella, con ese sentido especial que suelen tener las buenas amigas fue a darme una manito, a levantarme el ánimo. Me confundió su sensibilidad, me entristeció darle una preocupación y me maravilló que ella teniendo tantos o más problemas que yo tuviera ese gesto tan especial. Conversamos un rato, de nuestras cosas, de lo que acontece a cada una; en eso estábamos cuando de pronto saca de su bolso un paquetito, era un frasco con dulce de naranja que me llevaba de regalo. Admito que me quebré, nos abrazamos y no pude impedir que afloraran las lágrimas. Cerré la oficina y nos fuimos caminando a tomar el bus.
Al despedirnos le dije: te quiero mucho. Fueron simples palabras salidas del alma.
Me ha dado una lección de amor y solidaridad y una muestra de cariño que agradezco. Era lo que necesitaba: un abrazo y sentir el afecto de una verdadera amiga.
Lluvia
28 de agosto de 2007




Una mujer como muchas: madre, abuela, trabajadora y dueña de casa. Me gustan las artes en general, música, pintura, la lectura y entre los oficios: la jardinería.
Miaucita... dijo
Hola, si es muy cierto lo que dices, a veces cuando una no anda muy bien, un abrazo de un amigo/a, lo revitalizan de nuevo, me alegro q hayas pasado por un momento asi y que lo hayas disfrutado =)
30 Agosto 2007 | 04:26 AM