Perdidamente perdido.-
Muchas historias comienzan de la manera más sencilla y previsible. Por ejemplo, el mismo hecho de haber perdido a mis compañeros, y que esa circunstancia me haya llevado a vagar durante años como si fuera un fugitivo, no aporta ninguna novedad.
La cuestión, también bastante corriente, es que me extravié por seguir a una lugareña que volvía de trabajar en el campo. Podría justificarme diciendo que la muchacha era preciosa y que unos campesinos querían tal vez sobrepasarse con ella, y que yo tuve el valor de rescatarla.
También podría reconocer que soy un poco picha brava.
La joven y yo pasamos unas horas inolvidables en un granero, hasta que los campesinos, que resultaron ser sus hermanos, nos descubrieron y prometieron, sencillamente, cortarme los huevos. Una parte de la anatomía muy valorada por los hombres.
Tuve que salir huyendo, no sin antes despedirme con un guiño de la dulce campesina, prometiéndole que volvería a por ella, y que pensaba volver entero.
Pero cuando por fin estuve a salvo de los rudos hermanos agraviados, me encontré completamente solo delante de una carretera, sin saber qué rumbo tomar.
Como pueden comprobar, nada nuevo ni original.



flaminngo dijo
Algo así le pasó a París con Helena, espero que en tu relato no acabe tan mal la cosa ;)
30 Abril 2007 | 05:04 PM