Categoría: La dura vida del estudiante
28 Noviembre 2006
Hoy estoy de mala leche, cargada, cansada y con un catarro del quince. Es el efecto post-pre-examen + efecto resfriado, que juntos tienen un efecto explosivo. Y, para aliñar la mezcla aun mejor, un poco de gorrones de instituto.
Estoy hasta las mismísimas narices de ellos. Si durante el período escolar normal ya abundan, ahora salen hasta de debajo de las piedras. Es como una invasión, como en la peli de Los Pájaros, salen de cualquier lugar, se te tiran encima, te descuartizan y, cuando se cansan, se van.
Y ni las gracias dan los tíos.
Por ejemplo, el otro día, una tía de mi clase. Me abre ventana del Messenger (ignorando alegremente mi NO DISPONIBLE, no entiendo cual de las dos partes de NO DISPONIBLE no entiende esa gente) y me pregunta: tal cosa sale en el examen? Y yo le respondo: sí. Y ella me dice: ah, es que fulana de tal me ha dicho que no. Y A MI QUE ME IMPORTA? Si ya se lo habías preguntado a otro, PARA QUE ME HACES PERDER EL TIEMPO? Es que acaso estas haciendo una encuesta? O es que te aburres? Puez haz sudokus, hija mía. Pero no, ella NO se aburría, es más, estaba MUY ESTRESADA (haciendo algo que desconozco, porque ya me dirás que haces si no sabes ni lo que te entra en el examen de MAÑANA) y me empieza a contar su vida. Es que tengo mucho trabajo, es que me moriré, es que mi vida es un desastre... a ver. TE LO HE PREGUNTADO? A que no? Pues va a ser que no me interesa un comino.
O la semana pasada, otra tía de mi clase. Va, se sienta delante mio, coge una hoja en blanco y un boli y me dice: explicame el tema. Yo me quedo un poco con cara de inutil y le digo... eeeem... pero que parte? Y ella: TODO lo que tenga que saber. A ver, cariño, una cosa es que yo sea buena persona y no te mande al cuerno directamente, y otra muy distinta es que me trates de gilipollas perdida. Acaso tengo un cartel en la cara que diga DOY CLASES DE REPASO GRATIS Y NO PIDO NI LAS GRACIAS? O es que simplemente aparento aburrirme? Claro, debe ser eso, como no dedico el 200% de mi tiempo a quejarme... (estudiar? si no tengo tiempo!)...
En fin, podría seguir así díiiiiias y días. Estoy muy estresada y muy cabreada con los examenes, con las SANGUIJUELAS de mi clase y con la humanidad en general (con excepciones, incluido TU que has tenido el valor de leer tal sarta de frases sin cohesion ni sentido). Espero relajarme pronto, o si no, estallaré en el colapso...
... pum ...
... demasiado tarde.
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28 Septiembre 2006
Antes que nada, aclarar que éste es un artículo que escribo a petición de Egoime, que le interesaba (y a mi contárselo, pa qué negarlo :D) saber cuáles fueron las separaciones de nivel en mi insti y toda la cola que trajeron.
La ESO es un período escolar complicado por sí solo. Para empezar, es algo obligatorio para todos los chicos y chicas de hasta 16 años (algo que no me parece bien, pero bueno, los despotricamientos hacia la ESO requerirían un artículo aparte). Esto implica que hay gente que está allí porque quiere aprender, sacar nota y luego hacer algo (sea módulos, bach o lo que sea), pero hay mucha otra gente que está allí por obligación. Y todos sabemos que las cosas, cuando se hacen por obligación, se hacen con desgana.
El caso es que, llegado 4o de la ESO, los profes se dieron cuenta de que, si seguíamos todos juntos en una sola clase, los de la retaguardia iban a arrastrar a los de delante e íbamos a ir a Bachillerato peor preparados que Sylvester Stallone para hacer bolillos. Así que tuvieron una brillante idea: separar a los que íbamos mejor del resto y, así, poder apretarnos más y ponernos a tono para la nueva etapa. Además, los que también quisieran seguir estudiando, pero necesitaran un poco más de ayuda, podrían recibirla sin ralentizar el ritmo de los demás.
Perfecto, ¿no? Pues no. Porque la gente se picó. El mensaje no fue explícito, pero fue claro: no estaba previsto que nadie del grupo B pudiese ir bien preparado a Bachillerato. Resultado: de repente, todo el mundo cogió ganas de cursar los susodichos estudios, y se pusieron como fieras con la injusta separación.
Bueno, no pasa nada, podríais pensar. Que les ayuden un poco más, les apuren la nota, y si tienen que suspender, ya suspenderán, y santas pascuas. Pero no, amigo. Y es que todo eso podría ocurrir... si hubiese existido un grupo C. Pero no. Y claro, el grupo B era "los que les cuesta" + "los que no lo intentan". Total, que no se podía avanzar de ninguna manera.
Y el lío básicamente fue éste... mi solución habría sido simple, crear un grupo C donde recluir a toda esa gente que, por no saber, no saben ni estarse calladitos, y ya está... Pero las cosas no fueron así, hubo marrones, quejas de los padres, y de tó...
... y al final, la immensa mayoría pasaron a 2o de Bachillerato. ¡Ironías de la vida!
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27 Septiembre 2006
Los que habías visto una ironía en el título habéis ganado un premio: sí, eso era una ironía como una catedral. Porque flor, flor...
Todos tenemos (o hemos tenido) a algun profe desagradable a lo largo de nuestra vida estudiantil. Es inevitable, los profes son humanos y se equivocan, o tienen caracteres distintos a los nuestros, o simplemente Dios les hizo antipáticos y así se han quedado per secula seculorum. Pero os juro, os prometo, que éste se lleva la palma.
El señor X (no diré su nombre por respeto, en cualquier caso es una ciudadano más y lo merece) llama la atención, ya a simple vista, por su aspecto. La palabra es sucio. No se ducha y no se cambia de ropa. Su pelo (que, por motivos desconocidos, lleva largo) está tan lleno de mugre que no tiene movilidad, y la coleta que siempre lleva tiene la consistencia de un bastón de madera. Su ropa (que, repito, no se cambia) empieza a tener signos evidentes de que necesita un buen chorro de detergente (marcas impertérritas en las axilas, manchas de tiza por todas partes, reflejos toticolori de vete a saber qué derrames). Eso sí, hay una prenda que sí se cambia: el pendiente. Va a modelito por semana. De momento hay contabilizados tres: uno en forma de sol, otro en forma de espiral y el que lleva esta semana, que son una especie de bolitas una encima de la otra.
Claro, ahora podríais pensar, pobre hombre, a lo mejor es que tiene problemas de vete a saber qué y no puede mojarse, o yo que sé... si sólo fuera la higiene. Pero es que el hombre no explica bien. Y no lo digo yo, ni cinco personas; lo dice toda la clase en peso. Mi libro de filosofía tiene 400 páginas, y hemos hecho 4 en dos semanas. Tengo que leerme La República de Platón para dentro de dos semanas, y su principal consejo ha sido "no tratéis de entenderlo, sólo memorizad las ideas". Se salta cosas. Se inventa conceptos. Y lo mejor de todo: sus explicaciones suelen concluir con un "etcétera" o, aun más desesperante, un "blablabla".
Con todos mis respetos, pero este hombre no debería estar dedicándose a esto. He llegado a especular sobre el estado de salud del señor X; puede que esté enfermo (el hombre suele desequilibrarse y necesita puntos de apoyo constantes, aparte que balbucea cual borracho) y, en este caso, le deseo una pronta recuperación; pero, por favor, que deje la docencia. Nadie, y mucho menos unos alumnos que van a examinarse en Selectividad dentro de ocho meses, merecen pagar sus penurias.
Me pregunto cuán desesperante debe ser la situación en el Departament d'Ensenyament como para que tengan que enviar a perlas como esta a enseñar por los institutos. Dadas las circunstancias, me estoy planteando dejar el Periodismo, estudiar Filosofía (que me piden un 5 de nota) y hacerme profe. A lo mejor me salía más a cuenta y todo...
... y se podría prescindir de engendros como el que me ha tocado soportar a mí.
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21 Septiembre 2006
Sí, sí, sí, lo admito... me apetecía empezar el curso. Me apetecía volver al instituto, ver a la gente, hacer deberes, tener trabajos, tomar apuntes, estudiar. Me apetecía aprender cosas nuevas y poner a prueba mis capacidades de nuevo.
Y sin embargo... qué estrés. Segundo de bachillerato no es primero. ¡¡ Es muy estresante !! Primero, los deberes, que cada día los tengo a montones y más difíciles (el comentario de texto y el léxico está muy de moda...); después, las lecturas, que me tengo que leer unos doscientos mil libros para este curso; los apuntes... que yo no estoy acostumbrada a que los profes se salten a la torera los libros y cuenten según su esquema mental...
El trabajo de investigación. Oh-my-god. Y perdonadme que suelte estas expresiones tan pijas, pero es que me estreso sola... sí, el tema me gusta mucho, ¡¡me encanta!! Pero sigue siendo un trabajo, y me agobio un poquito.
Pero ahora viene lo bueno.
La selectividad.
A partir del día 12 de junio empiezan las pruebas. Sí, sí. 12 de junio. Pero a ver. ¿Cómo narices vamos a acabar el temario en tantísimo poco tiempo? ¿Y cuándo estudio? ¿En el lavabo? ¡Santo cielo, no soy una máquina! Y me dicen, tranquila, si llevas bien el curso la sele no es nada... ¿¡Cómo que no!? Si el otro día casi me muero... vi unos ejemplos de examen de Latín de la sele (materia de la que me tengo que examinar obligatoriamente) y no me sabía NADA!! Oh santo cielo, me voy a morir de algo.
Pero no pasa nada. Relajémonos. El curso es largo, hay muchas horas, y si se distribuyen bien se puede hacer todo...
... ¡que sí!
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14 Septiembre 2006
Ya ha empezado el insti. Todo fue bien el primer día: llovió a cántaros, la mayoría de profes eran nuevos, los libros eran un tostón y los deberes abundaban más que los Alemanes en Mallorca. En fin, un inicio de curso cojonudo.
Sin embargo, lo más mejor del día fue... sin duda, el tremendísimo sueño que tenía. Es lo que tiene dormir cinco horas... y es que, no sé que le pasa a mi cuerpo, pero cuando le da por no dormirse, no se duerme.
El insomnio es una de aquéllas cosas que le sucede al cuerpo humano que no tienen explicación para una adolescente de letras, como el picor y los estornudos. Te levantas a las 7, vas al colegio, pasas el mediodía haciendo deberes, por la tarde vas a entrenar, al llegar te das una ducha relajante, te acuestas... y no te duermes.
A partir de ese momento, el desvelo va en aumento, porque todos sabemos que no hay mejor forma de mantenerse despierto que querer dormirse (igual que no hay mejor forma de dormirse que querer mantenerse despierto, pero tranquis, este procedimiento no funciona con el insomnio). Sólo dos pensamientos recorren nuestra mente: "Tengo que dormirme" y "No tengo que mirar el despertador". Obviamente, miramos el despertador y no nos dormimos ni de coña.
Hay varias estrategias (yo más bien les llamaría leyendas urbanas por su ineficacia) para erradicar el insomnio. La más divertida es la de contar ovejitas; simplemente, no entiendo cómo a alguien se le pudo ocurrir semejante estupidez. Otras muy socorridas son las de imaginar cosas relajantes: una playa caribeña, el mar, el cielo... aunque la técnica más surrealista que jamás haya conocido es: Hacer el amor. Esto no sólo no quita el insomnio, sinó que se lo da a las personas solteras que aun no lo tenían. ¡Un poco de consideración!
Es cierto que siempre quedan las medicinas... sin embargo, yo nunca me he medicado y aquí me tienes tan pancha. Durmiéndome encima de los apuntes... esto... pero sí, sí, tan pancha.
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12 Septiembre 2006
Mañana empieza el cole (en todas partes empieza hoy menos en mi insti, juajua) y vuelve uno de los personajes más entrañables y carismáticos de toda la fauna estudiantil... el gorrón de instituto.
Este simpático individuo tiene un único objetivo en la vida: aprovecharse de la otra gente. Y como yo suelo formar parte de esta "otra gente", me creo en el derecho de reírme un poco de este especímen.
Clasificación de los gorrones de instituto según Merceditas
EL LAGRIMITAS: Es el típico que te pide los deberes, que le ayudes a estudiar o que le corrijas las redacciones poniendo cara de cordero degollado y con boquita de piñón. Si eres capaz de resistir a tales encantos, "el lagrimitas" pondrá voz llorosa y dirá algo del estilo de "bueno, no pasa nada, voy a suspender y ya está". ¡Me ponen tan nerviosa!
EL SUPERCOMPI: Considera que estás obligado a hacerle todos los favores que le plazcan sólo porque sois compañeros de clase. Su frase favorita es "joder tío, que somos compañeros" o "eres un egoísta".
EL MEMORIA SELECTIVA: Este es jodidamente divertido, se trata de alguien que alguna vez te hizo un favor (pasarte los apuntes, prestarte un clip...) y te lo retrae cada dos por tres para que le prestes tú algo a él. Lo bueno es que siempre se acuerda exactamente del favor, y sin embargo nunca da con que ya se lo pagaste, y con creces.
EL PROMETEDOR: Muy parecido al anterior, te pide todos los favores del mundo jurándote que algun día te los va a devolver. Curiosamente, este día nunca llega...
EL SEGURO: Te asegura que él tiene los deberes hechos, y que sólo quiere ver los tuyos "para comparar" o "para asegurarse de que lo tiene bien". Que luego los recite a la profesora y sean exactamente igual que los tuyos, es casualidad...
EL BRUJO LOLO: Este es el que da más miedo, te pide las cosas con mala leche y si te niegas, te echa el mal de ojo. Usa mucho frases del tipo "vas a acabar marginado" o "ojalà suspendas todos los exámenes que quedan".
EL MATERIALISTA: Nunca tiene clips, ni típex, ni fundas de plástico, ni tinta en la impresora, ni folios cuadriculados ni goma de borrar. Y no escarmienta; tras dos semanas pidiendo el típex, el tío no tiene cojones de comprarse uno nuevo.
Bueno, hasta aquí mi escarnio de los gorrones. Todos mis respetos a los que lo sean y lo hayan leído...
... pero, por favor, pedidle los favores a otro.
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12 Septiembre 2006
Lo dicen los de Maped, lo dicen los del Corte Inglés, lo dicen los de Telefónica...
El final del verano llegó...
... y vuelve el cole.
No estoy hoy para filosofías, ni para confesiones de la vida privada, ni para hacer humor. No es que volver al cole sea una tragedia... pero da mucha pereza.
Y es que éste ha sido un verano... relajante. He dormido mucho, he jugado al Scrabble, al Isketch ... he visto vídeos en YouTube y en Google Video... además he salido por las noches, he ido a fiestas, a conciertos, he estado con mis amigos... con mi familia... en fin, que me he relajado.
Pero eso sí, también he trabajado (remuneradamente), he hecho los deberes y he avanzado mi trabajo de investigación... he ido religiosamente a la radio todos los sábados por la mañana, he hecho las tareas del hogar que me han mandado, no me he emborrachado (aunque tampoco me ha costado mucho esfuerzo)...
En fin, que volver al cole me da mucha pereza. Me hace ilusión, me excita... pero me da pereza. Y miedo. Porque se acercan los finales, la exposición oral del trabajo, la selectividad... y uffff.
¡¡Pero bueno!! Seguro que en nada me vuelvo a adaptar al ritmo, me vuelve a subir la adrenalina y me vuelvo a convertir en esa alumna quisquillosa y repelente que los profes odiaban y adoraban al mismo tiempo.
Valor... ¡y al toro!
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