Que no te guste serlo
Todos sabemos que la adolescencia es "la edad del pavo". Una época de la vida en que, sin más motivo que una revolución hormonal del organismo, nos rebelamos contra los padres, nos cambia el humor cada dos por tres y tenemos la necesidad de explorarlo todo.
Esta es, pues, una época de cosas nuevas: el primer amor, el primer beso, la primera vez, el primer cigarrillo, la primera borrachera, la primera fiesta desmadrada, la primera escapada sin los padres... pero también la primera frustración, la primera resaca, el primer desengaño amoroso. Todos ellos, sucesos intesos y excitantes que sólo pueden vivirse en esta época de la vida.
Sin embargo, lo que sin duda hace de la adolescencia una etapa tan especial es el hecho de estar a caballo entre la infancia y la edad adulta; un adolescente es lo suficientemente mayor como para disfrutar de los placeres adultos, pero suficientemente niño como para no asumir responsabilidades. Para entendernos, un adolescente puede beber hasta emborracharse, fumar, salir de juerga, saltarse clases, tener sexo con el primero que pasa y ser rebelde con todos y por todo; sin embargo, no tiene que conducir, no le echan del trabajo, no tiene que autoabastecerse.
Una edad perfecta, ¿no? Un paraíso terrenal, ¿verdad?Pues a mí, que tengo 16 años, no me gusta. No me gusta porque no me gusta fumar, ni emborracharme, ni enrollarme con el primero que pasa, ni saltarme clase ni ponerme rebelde por sandeces. Y sí, puede que cuando tenga 20 años y tenga que trabajar, limpiar mi propio piso, estudiar y hacer trabajos eche de menos esta época de libertad vigilada... pero, ya que el presente no me agrada, prefiero estar cogida a un futuro mejor que no andar a la deriva...
... que a ver si, por culpa de eso, empezaba a beber y me acababa gustando.

Antonio Alviárez dijo
Pues me alegra que hayan jovenes bien plantados como tú, eso me hace pensar que hay un buen futuro.
Yo también era así a tu edad y he tenido buenos resultados.
Saludos
3 Septiembre 2006 | 04:45